domingo, 25 de julio de 2010

CONTRA AVARICIA... LARGUEZA.




Comienzo mi primera entrada con la poesía de mi abuelo materno muy de actualidad hoy a pesar de haberla escrito hace bastantes décadas:
Contra avaricia largueza
Harta de forzoso paro
una moneda de oro,
huyó por propio decoro
de la bolsa de un avaro.
Y con el ansia de luz
que infiltró en la sinventura
de aquella mazmorra oscura
de aquel horrible Capuz…
Se echó a rodar afanosa
y al herir el sol sus galas
le fueron naciendo alas
de luz; y fue mariposa.
Al fin rodando, o en pleno vuelo
que para el caso es igual
dio en un paraje ideal
mezcla de tierra y de cielo;
y se dispuso a escuchar
aquel concierto de brisas,
de silencio y de risas,
de las aguas al triscar.
Y en este arrobo sedante
hubiera permanecido
al no haberse apercibido,
una voz insinuante
que la llamaba extrañada
de que tanta majestad
anduviera en libertad
estando tan codiciada.
Voló hacia la voz, que era,
una moneda de cobre
de sayal raído y pobre
a la que habló de tal manera:
¡Yo fui feliz, dice aquella,
y con miedo lo declaro
hasta que hacia aquél avaro
me arrastró mi mala estrella!
¡Y donde vine a parar!
En mi prisión recluida
he estado toda una vida,
llorando de ver llorar.
Niños descalzos y hambrientos,
pobres viejos desvalidos,
y pechos santos heridos
por sus dardos avarientos.
Y era de ver como hervía
mi creciente indignación
al ver tanto corazón
quebrarse en la mano fría
de aquel verdugo siniestro,
hecho de pus y de espanto
ostil a todo lo santo;
y en todo lo malo, diestro.
¿Yo pasar este calvario
sabiendo que mi substancia
sirve para darle estancia
a Jesús en el sagrario?
Y que hacer si no sufrir
y llorar en mi prisión
esperando la ocasión
para poder salir.
Por fin llegó, y aquí estoy
lejos ya de mi verdugo
quiero caridad por yugo
y en su busca hermana voy;
muy bien dice en tonos bellos
la monedilla de cobre,
yo sé lo que vale un pobre,
porque siempre estoy con ellos,
mi ambición nunca despierta la codicia;
voy saltando, de mano en mano, cantando;
pero en mano siempre abierta;
y hasta el pobre con afán
de agradecer el remedio,
cuando de limosna me dan
pone un beso de por medio.
¡Y allí está Dios, hecho llanto!
Interrumpe entusiasmada la monedilla dorada
presa de un arrobo santo.
Y en esta mutua terneza
que es la bendición de Dios
quedan cantando las dos
¡¡CONTRA AVARICIA LARGUEZA!!
Manuel Fernández Morera
Guadix – Granada

5 comentarios:

  1. Repito el comentario: Magnifico poeta su abuelo.
    Añado a mis favoritos su blog.

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  2. Muchas gracias por tu comentario amigo anónimo,espero contar con tus opiniones.
    Un saludo de Avalón

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  3. me gusta la poesia agregaré a favoritos es te blog, mola
    assis

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  4. Muchas gracias amigo assis por tu opinion, espero contar con tus opiniones mas adelante.
    Un saludo de Avalón

    ResponderEliminar
  5. Anónimo dijo...
    Repito el comentario: Magnifico poeta su abuelo.
    Añado a mis favoritos su blog.
    25 de julio de 2010 23:16
    ------------
    Me apunto al mismo comentario.
    Las fotografías son un añadido muy grato con su toque de época, además de aparecer personas muy reales.

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