lunes, 23 de agosto de 2010

La lengua de madera




La lengua de madera.
Repetía mi madre cuando se indignaba, ¡Que lástima no tener la lengua de madera! y permanecía callada a continuación, pero con el ceño fruncido.
No entendía el significado de esa frase, y se lo pregunté en una ocasión.
Me dijo: Si fuese de madera, y dijese algo que aún siendo verdad, ofendiese a alguien, como eso estaría mal, siendo de madera podríamos echarla al fuego y problema arreglado.
IGNACIO CAMACHO escribe UNA RAYA EN EL AGUA donde cuenta una historia de un parado de larga duración.
Dice... Me cuenta una historia común de esta época. El despido prematuro como ejecutivo de su compañía —«a los cincuenta y tantos eres sospechoso: de cobrar demasiado, de tener poca ambición o poca salud, no sé, de no ser joven y barato, en suma»
«Un día me planté a hablar con un head hunter amigo y me fue sincero: a tu edad y con tu trayectoria no te van a llamar ahora, y es probable que no te llamen nunca salvo para algún contratillo comercial que no vas a aceptar. Para la gente como tú un buen currículum se ha convertido en un hándicap, las empresas sólo quieren juniors dispuestos a hacer lo mismo por la mitad o menos.
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La ironía de esta historia que es auténtica, es que ese mismo directivo, cuando estaba en activo, aplicaba esos mismos criterios que ahora le han aplicado a él.
Seguro que era implacable en el cumplimiento de los objetivos que le marcaban.
Normalmente soy empático con los demás, pero en este caso mis vísceras se rebelan.
Es que me estoy acordando de un ejecutivo de la multinacional, muy proactivo en estas estrategias (que no era consciente de que él sería una victima más).
Claro que el axioma de que un "rico tiene más dinero cuando empobrece, que un pobre cuando enriquece", se cumple también en este caso.
Nuestros directivos (el de esta historia y el mío) de una trayectoria homogénea por lo que parece, tenían el recurso de un patrimonio pagado inmobiliario y una suculenta indemnización que les permite sobrevivir con cierta soltura (aunque el drama que vive internamente es posible que sea también muy doloroso).
Por esta cuestión no puedo ser empático en este caso (que Dios me lo perdone) sólo soy empático con los que les sobrevienen el drama del paro, sin recursos propios, ni contactos de amigos a los que acudir. Y además fueron víctimas de ejecutivos "ejecutores" de políticas inhumanas pero muy acordes con el mercado.
Dicho lo cual echo la lengua de madera a la hoguera y que arda por lo que haya podido ofender.
Avalon.

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