domingo, 24 de octubre de 2010

Mira las consecuencias de tus iniciativas


Cuantas veces queriendo, o creyendo hacer un bien, inferimos un daño… Por una falta de reflexión y quizás un exceso de celo…

Pongo como explicación lo que le sucedió a un conocido hace algún tiempo con su jilguero…

Este conocido poseía un jilguero que compró junto con una minúscula jaula de madera y alambre…

Como era suficiente para que el jilguero saltara de un lado a otro, dilató en el tiempo el mejorar la “solución habitacional” del pajarillo…

Con el tiempo, el híper activo pajarillo logró erosionar la base de madera que sustentaba varios barrotes con las acciones de afilado del pico.

Ante la perspectiva de su fuga (ya había pasado a formar parte de él) aterrorizado, creyó que había llegado la hora de dotarle a su pajarillo compañero de tantas horas de un sitio digno…

Buscó en su mermado monedero y gastándose un dinero desmesurado para su estatus económico, metió al jilguero en su nueva jaula dorada, dotada de varios columpios y modernos bebederos y comederos…

Tirando la vieja y obsoleta jaula al trastero de cosas inútiles…

Que feliz se sintió de devolver a su alado amigo un poco de calidad de vida en pago de tantas horas de musical compañía…

Pasado una hora, observó que el pajarillo no se movía del rincón donde fue a parar cuando lo soltó en el nuevo “palacio”.

Quedó confuso con el comportamiento del alado amigo, y decidió animarle a moverse, pues ya había observado que ni comía y ni tomaba sus frecuentes tragos de agua…

Pero el pajarillo antes los repetidos golpecitos en los alambres dados con el dedo, se volvía “loco” dando saltos y golpeándose con todo, acababa derrumbado con grotesca pose en cualquier rincón…

Pasadas unas horas, ante la ausencia de bebida, optó por tomar amorosamente al jilguero y arrimándole al bebedero, éste tomo varios tragos de agua demostrando la sed que le dominaba…

¿Qué le pasa a mi amor? Se preguntó…

Tras una observación más cercana y ya con las gafas puestas… observó horrorizado que su amigo estaba ciego… sufría unas enormes cataratas que le impedían ver, cosa que al ir sucediendo paulatinamente (había pasado años en su primitiva jaula) no lo había notado, puesto que el pajarillo había memorizado la jaula por completo…

Resulta que habían envejecido juntos y al ser la expectativa vital más acelerada en el pájaro que en él, su alado amigo era ya un anciano que estaba pagando el precio de estar vivo todavía…

Ante esta realidad, corrió al desván de los trastos inútiles recuperando la vieja jaula, que aseó con primoroso cuidado teniendo sumo cuidado en colocar todos los palos y columpios en su exacto sitio…

Volvió a colocar a su amigo en lo que fue su hogar de toda la vida y el jilguero, al notar que estaba en su casa, saltó directo al comedero, al bebedero varias veces… terminando columpiándose alegre y feliz mientras trinaba alegre…

Mi amigo se sentó a su lado observándole arrobado… y ya no se separaron hasta la muerte varios años mas tarde del jilguero…

Por esto mismo es muy importante el reflexionar sobre las consecuencias de nuestras iniciativas…

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