miércoles, 15 de diciembre de 2010

Crónica de un desempleado y III



Es la tercera mañana que me movilizo camino de la oficina de empleo.
La mañana se presenta fresca y luminosa, prometedora y fértil.
Cada vez me siento mejor (aconsejo hacer esta inmersión en la realidad) mi ánimo va en ascenso, me siento como desde hace mucho tiempo no me sentía, le empiezo a ver un sentido a mi actual existencia, ayudar a los demás que no tienen el ánimo de este viejo loco.
Más que repartir, lo que hago son unas entregas personalizadas que generan más de una tertulia (los parados tienen sed de que les escuchen) pues encuentran muy gozoso encontrar uno que les entiende y no pretende sacarles un €.
Me realizan confidencias, otros me hacen consultas…
Sienten por primera vez que alguien les atiende.
Miro sus rostros y reconozco las mismas sensaciones que experimento o he experimentado a lo largo de mis crisis…Ira, frustración, desesperación y vergüenza.
Hago una particular encuesta con los que se avienen a mantener una charla, priman entre los nacionales los parados cualificados y con hipoteca… casi todos con el consorte trabajando (pero no les consuela ese colchón protector, quieren ser autónomos y sentirse dignos, y desesperan por conseguir un curro).
Los foráneos casi todos de servicios y construcción y un montón de problemas añadidos…
Un drama aparte lo constituyen los parados de mas de 45 años (todos con familia a sus expensas e hipoteca en la mayoría de los casos).
Ninguno tenía conocimiento del sitio nuestro en la Web…(Debe de ser que los medios de difusión solo los ven los que dice la senadora PSOE, es decir los de las terrazas y los del futbol y toros).
Doy fe de notario del enorme corazón que habita en esos seres humanos invisibles y ninguneados por la senadora…
Si mis apreciaciones de impacto mediático son correctas, habría que meditar esto…
Me despido hasta mañana que sigo con mis ya amigos colegas parados y cada vez menos invisibles.

(Un día después)
Hoy voy a una entrevista de una oferta de trabajo… Por lo que aplazo el reparto de octavillas.

Mi ánimo es bajo, trato de superarlo para que mi actitud negativa no se trasluzca en la entrevista.
En la puerta de la oficina de la empresa, en el polígono (al que me he tenido que desplazar en mi vehículo, que es condición indispensable el disponer de vehículo para acceder al trabajo en la oferta de empleo) Ya hay más de 50 personas (yo he llegado a las 7,15, el horario es de 9,00 en adelante) posteriormente llegan 100 más para tres plazas cochinas.
Somos de lo más vario pinto, mil razas y nacionalidades, del este de Europa con sus aspectos terribles de guerreros servios… de latinos fuertes y pequeños de tez muy morena, españoles demacrados y barrigones… rumanos mal encarados…
Nadie habla entre sí, todos absortos en sus pensamientos, malos a juzgar por el ceño fruncido.
Inicio conversación con el de al lado, un moldavo de mirada inquisitiva que mas que contestar me interroga.
Poco saco de éste y cambio de contertulio con el latino mas cercano. Estos me son mas accesibles (quizás se transluzca mi estima hacia ellos, que me caen bastante bien), la espera ya es penosa, hoy hace según mi opinión un airecillo fresquito y molesto.
Por fin llega la hora y comienzan a pasar grupos de cinco, se retrasan en exceso en salir.
Cuando ya casi me toca, me sudan las manos… es curioso, con mi experiencia y todavía sudo.
La oferta no es buena 750€ brutos y te tienes que mover con tu coche por no haber transporte público hasta la nave, con lo que tendremos que detraer el gasto de combustible de ida y vuelta (aunque espero compensarlo con las hora extra que haga).

Ya llego al dintel, el próximo grupo de cinco es el mío…
Sale un tipo, se dirige rápidamente a voz en grito al colectivo, nos vocea el mensaje y cierra tras de sí la puerta metálica… La frustración en la cola es enorme…
El mensaje es determinante: ¡Señores agradecemos su visita, pero la demanda está cubierta!
Paseo en balde, tiempo perdido y gasto de combustible a efectos de inventario…
Trato de verlo positivamente, mi desesperación me llevaba a prestar mi fuerza de trabajo y el uso de mi vehículo (del que todavía no me he desecho por si lo necesito para el trabajo). Un trabajo excesivamente mal pagado…
Reflexiono sobre la desproporción de nuestra sociedad actual, quieren bajar los sueldos, que se trabaje más… pero no bajan los alquileres ni el resto de cosas…
En la cola echo un vistazo a la prensa del compañero de al lado, y está hablando de que Montilla (presidente de la generalidad catalana) se ha gastado mogollón de € en que se traduzcan sus palabras al castellano (cuando él lo habla (el español) mejor que el catalán).
Escupo al camino, de manera simbólica y respirando hondo vuelvo a mi “zulo” para escribiros mi crónica de hoy.

(Otro día )
La misma dinámica (solo que hoy han ido los emigrantes a la oficina en un número superior a los nacionales…)

No dejo de aprender… El estudio sociológico que estoy involuntariamente realizando es demasié.
En inmensa mayoría son absolutamente normales las reacciones de los desempleados. Pero hoy me he encontrado unas reacciones de lo más curiosas: Hay quien se refugia en los auriculares para aislarse del mundo que la agrede… Como si repitiera: ¡Cucho, cucho que no lo escucho! no lo consigue a juzgar por el gesto serio y enfurruñado (salvo que esté escuchando algo muy desagradable y no música relajante…)
Otras personas (hoy dos) con la papela del paro en la mano me niegan a mi pregunta de si son parados… El serlo.
Otras personas (hoy una) con gesto temeroso como si de un cervatillo atado a un palo como cebo para el tigre… se aparta de mí (y eso que mi aspecto es bastante inofensivo).
Otro a mi pregunta: ¿Es usted parado? Me replica casi saltando… ¡No hombre no! Mientras se lleva los dedos cruzados a la cabeza en un gesto de desechar la mala suerte…
Hay quien me replica a mi pregunta de manera ofendida…

-¡No yo soy vecino del 5!

Tengo que explicarle que no debe ofenderse y que me perdone la impertinencia…

Hay mayoría de parados indignados absolutamente con TODOS LOS POLÍTICOS sin distinción, e incluyen a los sindicatos…
Así como con las empresas de trabajo temporal y los portales de búsqueda (a los que expresamente mencionan) por cobrar por “hacer más visible tu curriculum”, aquí se encrespan. Solo de pensar que quieren algunos que las ETT (empresas de trabajo temporal) sustituyan al INEM… vomitan.
Dicen que a ver si además de la casta política van a crear la casta ETT, y que ya solo faltaban otros más a la mamandurria.
Estoy asombrado de cómo se explican cuando hablan conmigo…


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