lunes, 11 de abril de 2011

Cohete inspirado en la gesta de Gagarin


LONDRES | Tendrá 24 plantas

Diseñan un rascacielos con forma de cohete inspirado en la gesta de Gagarin

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/08/suvivienda/1302273699.html

Esta noticia me trae un recuerdo de mi niñez: Frisaba los 8 años cuando subí con mis padres a la azotea de mi casa natal en un pueblecito serrano de Granada para ver con unos gemelos el paso del satélite ruso con un hombre a bordo: Gagarin… ¡Que emoción el ver un puntito luminoso que se desplazada por el cielo y saber que dentro había un ser humano!

Mi padre me explicaba lo importante para el ser humano que era ese evento…

Ahora a un niño le parece una cosa normal eso… pero para mí fue algo insólito que me hizo soñar con los comic de Flash Gordon.

Estando yo en la escuela, donde escribíamos con pizarrín en pizarra de piedra, se inventó y comercializó el 1er. Bolígrafo Bic –que solo lo tenía el hijo de un importante de la época en mi pueblo- y presumía de ello.

Recuerdo que en clase, se le salió la tinta, poniéndole perdido el baby –entonces la tinta no tenía estabilidad y se derramaba con frecuencia- hoy todavía tengo mi lápiz de tinta que escribía tinta al mojarlo con la saliva, mi pluma de palillero de pata de gallo para la caligrafía inglesa, el plumín de corona para la caligrafía alemana o "redondilla" y la pluma normal…

Por aquellos tiempos nuestros medios se podrían llamar hoy “minimalistas” también “ecologistas”.

Describo la actividad de un día cualquiera:

Debidamente aseados por nuestros padres, nos presentamos a lista en clase, rezamos la oración de gracias y nos sentamos en nuestros pupitres de dos plazas, de madera de pino nuevo y brillante del roce de nuestra ropa.

El maestro, en una mesa situada en la cabecera del aula sobre una tarima de madera cruda que le daba una perspectiva global del aula…

Nombra a dos alumnos que serían los encargados ese día de preparar la tinta y distribuirla por los tinteros de los pupitres…

Tomábamos una botella de vidrio oscura con agua y tres pastillas de tinta, que al agitar la botella se disolvía en el agua, con lo que ya disponíamos de tinta –generalmente azul- y procedíamos a verter una dosis en cada tintero –tenía forma de sombrero de copa- alojado en un taladro redondo a medida del tintero que disponía el pupitre de dos plazas…

La lección se daba con ejemplos y los ejercicios los escribíamos en una pequeña pizarra que cada uno de nosotros teníamos, de piedra de pizarra natural, con un pizarrín de yeso blando y un trapo humedecido para borrar lo escrito, presentábamos nuestra pizarra al momento para se corregidos por el maestro – máxima economía y ningún gasto superfluo y muy ecologista-.

A media mañana, otros dos “voluntarios” nombrados a dedo por el maestro, preparaban la leche en polvo que el plan de ayuda de USA suministraba a los países a los que ayudaba en el desarrollo…

Consistía en verter el contenido de unos saquetes de leche en polvo en un barreño de agua potable y disolverlo –ya contenía la leche el azúcar y las vitaminas necesarias- quedando solo el repartir en unos cacillos al efecto en ordenada y pacífica fila… Siendo de obligado cumplimiento el beberse la dosis de leche.

Al terminar la jornada escolar, regresábamos a nuestra casa andando por el camino y aprovechábamos para lanzar piedras contra todo lo que se movía con nuestros tirachinas de goma…

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