domingo, 18 de septiembre de 2011

La historia de Pablito



Esta es una historia verdadera, donde los nombres han sido cambiados y algún detalle también con el fin de guardar la intimidad de mi amigo…
No es una situación generalizada, pero haberlas las hay, y yo os lo cuento.
Se lamentaba un amigo mío de la situación en la que se encontraba, había caído en el paro y la actitud de su esposa no era la mejor para levantarle el ánimo, al revés, le martirizaba y zahería constantemente.
Mi amigo seguía agobiado y ya hasta había perdido el sueño, se culpaba de todo y su actitud no era positiva y todo redundaba en su perjuicio.
Sufría yo con las tribulaciones de mi amigo, y le propuse una estrategia, que si no mejoraba su estatus actual, le podría servir para algo.
Debido a que la búsqueda de empleo se alargaba, sin visos de mejorar, las agresiones sicológicas de su mujer eran constantes; a pesar de que se tiraba todo el día echando curriculums y regresaba agotado física y síquica.
Entre curriculum y curriculum, quedé con el para tomar un café y le hable de mi estrategia.
Le propuse que aparcara el salir tanto a mandar curriculums, y los mandara solo por correo ó fax; mientras cambiara 180º el chip del pensamiento y se olvidara de que él había sido siempre el conseguidor y el “hombre de la casa”; que se centrara en las labores domésticas (las que se le suponen que son tareas de la mujer) y que las realizara con eficacia, perfección e ilusión.
Mi amigo quedó pasmado ante mi propuesta, y se negó en redondo, pues adujo que eso iría en merma de su autoestima.
Le tuve que recordar, que su estima estaba ya bajo cero, que incluso había pensado en el suicidio, y que lo afrontara o que dejara de lloriquear…
Mi amigo no entendía para que fuera a servir eso.
Muy sencillo le repliqué, vas ha encontrar un nuevo perfil, que te demostrará que tu vales mas de lo que te valoras, darás un ejemplo de cómo tiene que actuar una pareja, ello te reportará una subida de estima propia que se notará en tu ánimo y repercutirá en la futura entrevista de trabajo, que en el estado actual es lastimosa tu actitud y lo notan en la entrevista.
Además te servirá para ser más autónomo, para medir a tu mujer, y no depender tanto de ella como hasta ahora.
Pero es que no se planchar, cocinar ni limpiar…
Vamos que eres un perfecto inútil, le replico.
Baja la cabeza en silencio, y musita bajo, es que siempre he estado trabajando muchas horas…
Como la propuesta es mía, te voy a ayudar, si aceptas mi propuesta, yo te enseño todo lo que necesitas saber y como hacerlo.
Mi amigo temeroso y asustado, acepta, quedamos para el día siguiente en su casa para comenzar las clases prácticas.
Comenzamos con la limpieza de la casa, uso de los diferentes productos (eliminado los superfluos, que son muchos), la manera racional de enfrentar una tarea, que se le antojaba hercúlea (cuando es más fácil de lo que parece).
El sentido del orden lógico de las cosas, limpieza no tan obsesiva como ellas lo quieren, sólo con sentido de orden e higiene. (En esto lo militares son expertos, y allí he aprendido mucho).
Respecto a la cocina, aprendió a realizar unos menús equilibrados, sencillos y aprovechando los productos de temporada y la dieta mediterránea. En el futuro con la experiencia, el estudio y la práctica, logrará ser un experto.
Memorizó los programas de lavado automático, el uso de los detergentes adecuados e inició un “cursillo” de lavado a mano (por si falla el fluido eléctrico) ó es una prenda delicada.
La plancha fue algo mas problemático (es un arte), pero aprendió los rudimentos mas básicos (tampoco era necesario más, puesto que su mujer tampoco dominaba este arte) y las prendas de uso común eran adquiridas con la condición de fácil planchado.
Dominada estas tareas con alguna eficiencia, dejo las clases, y pasamos al modo de vida.
Ya a estas alturas (todo se había llevado en secreto) su mujer estaba sorprendida de lo eficiente que estaba siendo en casa.
Mi amigo por supuesto no soltó palabra sobre las clases y las nuevas actitudes, adujo que como tenía más tiempo lo realizaba con gusto.
Según mis indicaciones pasamos al segundo escalón de la estrategia, consistía en levantarse temprano, preparar el desayuno para ambos (ella nunca lo hizo), afeitarse todos los días como siempre lo hacía, ponerse el chándal y llevar al niño al colegio.
A la vuelta enfrentar la tarea de orden e higiene (que ya solo era cuestión de mantenimiento), realizar una lista de compra con arreglo al menú de la semana, dejando sólo las verduras frescas para la compra diaria; bajar al mercado, sonriente y con buen ánimo realizar la compra, asegurándose de saludar y socializarse con el entorno (esto es muy importante).
Debido a que mi amigo vivía en una urbanización, era buena idea que se integrara en ella, participara en sus ratos libres en sus actividades, clubs para ir a correr, y todas las actividades que fuesen decentes y compatibles con la fidelidad conyugal y horarios libres de obligaciones, que bien administrados pueden ser bastantes.
Mi amigo seguía mandando infructuosamente curriculums, pero en poco tiempo había ganado salud, motivación personal y autoestima.
Las reparaciones del hogar las realizaba él, ya que al tener tiempo, no tenía que contratar a nadie (era muy manitas, y lo sabía realizar con eficiencia casi profesional), lo que llevó a un considerable ahorro del mermado patrimonio familiar.
Incluso se permitió el lujo de realizar viejos proyectos de ambos, aparcados por la falta de tiempo tales como la construcción de un invernadero para que a su mujer (aficionada a la jardinería) no se le helaran las plantas, mejoras varias que hicieron más atractiva la casa familiar…
Ganó momentos muy felices cuidando a su hijo, jugaba con él, lo bañaba, lo vestía, le enseñaba los misterios de la vida, e incluso le dejaba “ayudar” en las “obras” de la casa (de las que el niño estaba encantado de mancharse las manos con cemento ó yeso) colaboraba en las tareas del colegio (los deberes), pudo asistir a las fiestas de padres en el cole, donde le conocieron como el padre de Pablito… en definitiva él, al que solo conocía cuando volvía cansado, malhumorado, el niño descubrió a un ser que lo sabía hacer todo, lo admiró de tal modo que lo convirtió en su héroe. Cuando le preguntaban al niño qué quería ser de mayor… contestaba que padre.
A todo esto, la mujer, llegaba saturada por la lucha del trabajo, las numerosas zancadillas que se encontraba a su paso, en la selva que es el mundo del trabajo, tenía que reírle los chistes a una gerente estúpida, ignorante y déspota (debido a la crisis por la que estaban pasando en casa por la falta de trabajo de mi amigo Pablo, tenía que soportar a la déspota de su jefa) a la que hubiese mandado al carajo de muy buena gana, pero como era una mujer responsable con su familia aguantaba lo indecible.
En la cuenta familiar hubo números positivos, el saldo empezó a subir por primera vez.
El orden, la lógica en las compras y el ahorro en las comidas fueron rentables.
El carácter de ella se agrió, estaba siempre con molestias, de mal humor (que a veces pagaba sin motivo con Pablo y el niño), Pablo siempre estaba presto, a ayudarla y darle el consuelo que necesitaba, le contaba las gracias (que eran muchas) del niño, la daba caricias, en definitiva trataba de ser su calmante y ansiolítico personal.
Seguía con la búsqueda de trabajo, cada vez mas desesperado, esperaba encontrar uno lo suficientemente pagado para liberar a su mujer de ese trabajo que tanto la agobiaba. Últimamente, ella se daba de baja por las cuestiones mas peregrinas, dilataba las altas médicas todo lo que podía, eran un síntoma muy claro del hartazgo del trabajo. Un día regresó totalmente descompuesta, había regañado con la jefa y se había despedido, al ser voluntaria en el despido, no pudo cobrar el subsidio de desempleo.
Pablo que estaba a punto de terminar su subsidio, no le quedó más remedio que empezar a valorar el tomar el primer trabajo que encontrase, aunque fuera por debajo de sus posibilidades.
La mujer, con un sentimiento de rencor difícilmente disimulado, redobló los ataques a Pablo, zahiriendo su ego por no tener un trabajo.
Pablo se defendía diciendo que buscaba uno que le permitiera que ella se quedase en casa…
¡Tú, lo que quieres es seguir tocándote la polla en casa! - le escupió con toda la rabia.
Cuando Pablo fue capaz de reaccionar, le pregunta irónico ¿Quieres decir que las esposas cuando os quedáis en casa os tocáis el “Chichi”?
No me parece justo, eso es machismo puro y duro.
A partir de aquel día ella se quitó la careta, usó todos los medios de agresión, incluyendo la negación de sexo.
El ambiente se volvió opresivo.
A Pablo le faltaban unos meses para terminar el subsidio, no esperó a mas y tomó el primer trabajo en una ETT, por debajo de los 990€ brutos y horas extra, le duró 21 días la obra y regresó al paro que todavía le quedaba, a los tres días, comenzó un trabajo lavando platos en un restaurante, que como era muy apto, pasó a barra a los tres meses.

Mientras en casa la depresiva y rencorosa mujer, se dedicaba a las macetas, no atendiendo la casa como era debido.
El horario de Pablo era enormemente malo, de seis de la mañana hasta las 15 de la tarde, volviendo a incorporarse a las 19 hasta la hora del cierre, donde tenía que cargar las cámaras y limpiar aseos y bar, echando el cierre con el encargado sobre las 00,30 horas que regresaba hecho polvo a casa.
Harto de la actitud de su cónyuge, Pablo la requirió para que buscara trabajo, ella ponía excusas, pero le replicó Pablo (de manera vengativa) que en casa no se busca trabajo, que si está muy a gusto tocándose el “Chichi”.
Tras mucha insistencia de Pablo, encuentra un trabajo, se despide, toma otro, y así empieza a rotar de una manera exagerada, nunca le da explicaciones a Pablo del porqué de tanto cambio.
Pablo termina el contrato en el restaurante, no le renuevan por ser de sustitución temporal y vuelta a empezar en la ETT, uno, dos tres, cuatro… Ante tanto cambio ella le recrimina que cambia tanto porque no quiere currar, Pablo le aclara que son trabajos temporales con fin determinado, por lo que siempre vuelve al paro mientras quede subsidio… en cambio tú –le replica- como te vas voluntariamente, no consigues subsidio.
Llegados a estos extremos, os ahorro lo que sigue de sinsabores y desencuentros entre Pablo y su mujer, la cual hasta le llegó a criticar que hiciera bien los trabajos domésticos, (para eso es para lo que sirves, le escupió con desprecio) en un alarde de hembrismo (lo mismo que machismo pero en hembra).
Los insultos y descalificaciones de ella fueron constantes, vejaciones, tratar de ponerlo en ridículo ante familiares, menospreciar sus trabajos y así hasta la “tormenta final”.
La mala praxis económica había vuelto por sus fueros, la cuenta común en déficit. Un día, ella le planteó que se tenía que ir de casa, que ya no lo soportaba más. Pablo se resistía como pudo (dormía en el sofá) hasta que ella que se había buscado una abogada feminista, le dijo claramente, que o se iba de casa, o lo denunciaba por acoso moral y sicológico.
Pablo recurre a un abogado, no le convence lo que le dice y busca otro, que hasta un tercero coincide en el mismo diagnóstico, se tiene que ir de casa o la policía lo detendrá por malos tratos.
Aquí tenemos a Pablo, con una maleta con un poco de ropa, 50€ en el bolsillo y uno de los coches familiares, junto con una manta, aparcado en el aparcamiento de una estación de cercanías.
Pablo pone un contencioso anticipándose a su mujer, consigue que un amigo le preste sin intereses 3000€ para la provisión del abogado (no le dan un abogado de oficio) y se enfrenta a un futuro que se le antoja muy negro (le han hablado que el contencioso se puede dilatar años). Pablo se hunde anímicamente, tiene que ingresar en urgencias por lo que el creía un ataque cardíaco (resulta ser solo un ataque de ansiedad) como todavía no ha cobrado (y no quiere pedir mas dinero) se tiene que mantener casi todo el mes con los 50€ del bolsillo… hasta que cobre tiene que apañarse con un presupuesto de 2€ diarios.
Duerme en el coche arropado con la manta, continuamente molestado por la seguridad privada de la estación, los viandantes que meten ruido y algún que otro espontáneo que lo hace por mala idea. Ante esto decide cambiar de sitio aprovechando que tiene el depósito lleno, a un barrio que tenga más paz, lo consigue a medias, ahora son los policías los que interrumpen constantemente identificándolo. Como esto es insufrible, le expone a su jefe que le deje dormir en el almacén, aduciendo para convencerlo su lastimoso estado y que además le puede servir de guarda nocturno sin salario.
Increíblemente esto supone un salto de calidad en su situación.
Se asea donde puede, hace alarde de una gran iniciativa y logra al cabo de una temporada (tres meses) de austeridad monacal, juntar 2000€, en ese momento ha perdido 17 kilos de peso por su obligada dieta, pero ya el ánimo es fuerte, no quiere ayuda de nadie y desea levantarse por sí mismo.
Comienza a devolver a plazos el préstamo del amigo, sigue pagando la parte de hipoteca que la mujer le exige, y su abogado le aconseja que realice, pues está obligado a ello, además de una cantidad que calcula el abogado para la manutención del niño, (esto no queda claro, pero él quiere que a su hijo no le falte nada)
Al cabo de bastante tiempo, abandona el almacén y se va a una habitación en un piso patera por 200€, donde intenta sobrevivir en un ambiente poco propicio al relax y la meditación, se encierra en su habitación y por la noche sale a orinar al baño común y hay gente durmiendo hasta en el pasillo. Para no tener que salir en exceso, orina en una botella, la gente desconocida de los pasillos tiene un aspecto que no le inspira confianza. Decide mudarse, varias veces, hasta que encuentra un sitio regularmente aceptable, por más dinero, pero ya no tiene que dormir con el cuchillo debajo de la almohada; al ser más caro, tiene que volver a ajustar el presupuesto, pues los gastos fijos de la hipoteca, seguros y manutención, no admiten recortes, con lo que ahorra, ya no es cantidad tan importante, esta situación se prolonga por dos años, los abogados no le dan esperanzas de terminar el pleito pronto.
Por fin sale el juicio, tenso donde se siente muy desprotegido.
Resultado: El piso se lo queda ella en usufructo mientras el niño sea menor de edad, el seguirá pagando el 50% de hipoteca, como ella gana parecido, no hay “compensatoria”, el niño por acuerdo, compartido una semana con el padre cuando tenga un domicilio aceptable, y otra con la madre.
Pablo empieza a pensar en la forma de tener un piso “aceptable”, mientras solo verá al niño en fin de semana en visita

Y en ello dejamos a Pablo, con su obsesión de conseguir una vivienda en la que poder acoger a su niño.
Lamentablemente las cosas no son fáciles para Pablo, la mujer ha acogido de huésped en la casa familiar a una “amiga”, lo ha sabido por Pablito que le dijo a su padre, -papá, no me gusta ver a esa mujer en la cama con mamá…
A Pablito lo ha llevado la madre a la sicóloga para ver el “extraño comportamiento” del niño, que rechaza de plano la presencia de su amiga.
Pablo cree que ha dado con la solución a lo de su vivienda, le han ofrecido una portería, que viene con vivienda…
Claro que tendrá que dejar el trabajo fijo que ha conseguido, que no es gran cosa, pero es razonablemente estable.
Intenta arrendar una vivienda pequeña, pero le exigen una fianza que no puede dar, y de comprar nada, no hay entidad que le dé un préstamo por no tener avales, y le comenta el empleado bancario que es considerado un elemento de alto riesgo.
Entre pagar la habitación, comer frugalmente, se hace la comida en la cocina común, aquí está rentabilizando lo aprendido en cocina para sobrevivir, (al contrario de lo que le pasa a un compañero de piso) que es como era él al principio, y está desbordado, solo come de bocadillos y latas, con lo que su salud se resiente junto con su economía; atender la hipoteca y la manutención de Pablito, no le queda mucho… Por lo que el juntar para la fianza va para largo.
La mujer le dice que no puede afrontar los extras escolares de Pablito (futbol, música y otras actividades), que su economía se ha resentido por que ha tenido que llamar al fontanero (antes lo hacía Pablo), al electricista por un corto circuito (también Pablo lo solucionaba), la caldera ha tenido que llamar al servicio técnico para la limpieza invernal (cosa que se ocupaba Pablo personalmente, después de que le cobraran la 1ª vez 300€ por el servicio), de este modo dice que no puede afrontar el gasto, y que lo paga él ó saca al niño de esos extras… Como Pablo está “canino”, con todo el dolor de su corazón, tiene que asentir.
Parece ser que la “amiga” solo participa de la cama y no colabora en los gastos de la casa familiar que usufructúa de manera cínica y aprovechada, (vaya “ligue” que se ha echado, una lesbiana que la “chulea”, es toda una ironía), - piensa para sí Pablo.
Pablo viene observando en la veces en que va ha recoger a Pablito, que su ex, ya no se pinta la cara ni los ojos, viste con vaqueros anchos y deportivas. Por Pablito se entera sin que él se lo pregunte, que las discusiones son muy frecuentes con la “amiga” que le pregunta para quién se arregla.
Por fin se decide a tomar la portería con vivienda, ante la imposibilidad de acceder a una vivienda donde poder tener a su hijo al menos una semana entera, ha tenido que ser en una comunidad donde sea lo suficiente cerca del centro escolar donde Pablito cursa, para que le sea dada la custodia compartida.
Es feliz montando el dormitorio de Pablito, se esmera por su hijo, al que quiere con toda el alma, además de que una vivienda tiene que tener un mínimo para que le sea dada la custodia que tendrá que aprobar un funcionario.
Ya tiene a Pablito consigo, tras un tiempo de prueba, le han dado un contrato indefinido, ha pasado los filtros de la administración y ha estrenado la casa con su hijo… Por fin lo va a tener ¡Toda una semana completa! Su alegría es grande, no cabe en si de gozo.
La situación económica a mejorado bastante, ya solo son gastos comunes al 50% al mantenerlo él el 50% del tiempo, lo apunta a una actividad de futbol que le encanta, y lo acompaña siempre a todos los partidos de la “liguilla”, a veces la semana que le toca a la madre, se lo cede por razones varias que le cuenta la ex, a él no le importa.
La entrega de Pablito ya no se hace en la puerta de la casa, si no en la entrada de la urbanización por petición de la madre.
Cierta semana, la madre presenta un moratón enorme en la cara, que no puede ocultar el maquillaje. Otra semana son unas gafas enormes y oscuras a pesar del día nublado… Ya son muchos “accidentes” (se dice a sí mismo Pablo).
Pablito no cuenta nada, aunque sigue manifestando un rechazo enorme a la persona de la amiga de su madre…
En esta situación está Pablo, revisa constantemente a Pablito, por si encontrara en él algún signo de maltrato, incluido el psíquico, de momento no encuentra motivo de preocupación, pero no deja de pensar en intervenir legalmente por el peligro que puede correr el niño en un ambiente de malos tratos, que no se consideran por ley al ser de mujer a mujer…

6 comentarios:

  1. Jope, me he quedado alucinada. Pobre Pablo, en fin lo que está carlos es que coraje no le falta ni buenos amigos.

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  2. Amiga anónima, yo que lo viví en directo es de las cosas y son muchas las que he visto, que más me han impactado…
    Pablo es un buen hombre y me siento orgulloso de ser su amigo pues ha sabido sobreponerse a su infortunio,y es verdad el aserto: que lo que no te mata te hace más fuerte.

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  3. Impresionante testimonio. Impresionante historia de superación personal llena de dificultades e infortunios. Me quito el sombrero ante tu amigo. Me preocupa el desarrollo psicologico de ese niño en ese ambiente. Me indignan ciertos articulos de la ley de violencia de genero que se aprobo en España hace unos años. Creo que a la mujer hay que protegerla de los agresores, en eso estoy de acuerdo con muchas otras mujeres pero el hombre no maltratador queda muchas veces expuesto a denuncias por malos tratos psicologicos falsas totalmente utilizadas por mujeres despechadas que muchas veces siguen estrategias de abogados sin escrúpulos.
    Para terminar, decirte que yo estaria orgullosisi a de tener un amigo como tú.
    Un abrazo

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    1. Amigo anónimo, siento que seas anónimo para poder platicar algo, pero gracias por tu comentario que pocos se atreven a darme.
      Espero ser amigo tuyo, aunque sea desde el anonimato.
      Un abrazo

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  4. Me llamo Diana. Encantada de pasarme por aquí..

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    1. Encantado de saber tu nombre amiga Diana, desearía de todo corazón que me consideres tu amigo, aunque sea virtual.
      Un fraternal abrazote

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