viernes, 9 de septiembre de 2011

Una unidad complicada.



Salieron tarde, pero salieron a la calle los dos sindicatos mayoritarios.
El líder de UGT dijo hace unos días a pregunta de periodista sobre el 15M: “Convergeremos más adelante”, no dijo más…
Efectivamente convergieron ese día por voluntad de miembros de asambleas que participan en el 15M, pero divergieron desde el primer segundo, lógico por otra parte, pues es aceite y agua, es decir dos conceptos diferentes de acción política, uno asambleario horizontal y el otro representativo y cuasi piramidal.
Toda asamblea, realice quien la realice es manipulable siempre por grupos previamente organizados que siguen un protocolo previamente acordado entre ellos en petit comité, como son “las familias políticas” que existen en los sindicatos representativos, en las asambleas de partido donde los seguidores de las tendencias de las “varonías” se acuerdan entre sí para influir en los resultados de las asambleas generales…
Todas salvo en las asambleas de las sectas religiosas, donde todos escuchan y asienten…
En las asambleas de consenso sin mínimos, no se cierra hasta haber un consenso, pues mientras haya disenso se debatirá hasta que el contrario acepte pulpo como animal de compañía…

El 15M ha sido un elemento valiosísimo como catalizador, dinamizador y despertador de conciencias dormidas, eso ya de por sí es un elemento que justifica su existencia.
No es flor de un día, tratarán o trataremos de apropiarnos de la marca 15M todos, pero será baldío el intento, 15M es por sí mismo inapropiable, pues en el momento que se apropie de él alguien, ya dejará de ser 15M para ser otra cosa, lo único que podemos aspirar todos es a lanzar un movimiento legítimo como movimiento inspirado en el espíritu 15M.
Los llamamientos a la unidad, son solo bien intencionados, pero imposible es unir aceite y agua, si lo conseguimos habremos realizado un guiso, no malo por si mismo, pero un guiso aparte.
Queda claro que lo que nació el 15M es muy importante, es algo que marca y marcará el devenir de los tiempos, es el despertar de la sociedad civil secuestrada por los diferentes aparatos serviles al estado solamente, que olvidaron que somos ciudadanos y no súbditos.
El futuro es nuestro, cada vez somos más (por culpa del sistema mismo, ¡Que ironía!) y más conscientes de ello, queremos que se impongan nuestros razonables motivos: transparencia, equidad, justicia, representatividad real, sin corrupción, por eso mismo nacimos y creceremos consistentemente a pesar de los múltiples obstáculos que nos encontramos fortuitos o intencionados.

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