domingo, 4 de diciembre de 2011

Muerte del puesto de trabajo


Como parece un contrasentido que un parado de casi imposible colocación hable de esto, me tiro a la piscina y hablo…
“Adiós al puesto de trabajo” Entre las nuevas reglas de juego que aparecen por el horizonte está este hecho incuestionable que aparece con fuerza (aunque algunos no lo hayan percibido todavía) de que ese concepto está cambiando, y creo que para mejor. El cambio no será rápido, y mucho menos instantáneo… pero será imparable, y los que se adapten mejor y antes llevarán una enorme ventaja.
La hasta ahora división del trabajo, los objetivos que eran tan “subjetivos e injustos” han demostrado que son mucho pan para ahora (para el empresario) y hambre para mañana (para todos).
En todo empleo fijo, crece como una excrescencia, un sentimiento “funcionarial” en el sentido más peyorativo del término, que lo vuelve poco productivo y des-implicado en el negocio… al mismo tiempo es una cadena que ata y condena a una relación improductiva para ambos que los hace infelices e improductivos… de ahí mi explicación al desastre ocurrido en multinacionales que parecía imposible su destrucción.
El estar en constante evolución, en constante aprendizaje y en constante movimiento, te hace ser más válido para ti el primero y para los demás también, sin mencionar lo primordial para mí que es la sensación de libertad de elección.

Y por supuesto obtienes una capacidad de conciencia social, de lo que eres,  lo que representas, sin creerte cuentos “chinos” y no comprar “burras cojas”, en definitiva adquirirás conciencia social.
Hace unas preguntas que resalto como muy dignas de reflexión: Todos estos cambios van a tener enormes consecuencias, muchas de ellas aún imprevisibles aunque las podamos intuir. ¿Cómo cambiará el mercado de trabajo? ¿Cómo evolucionará la remuneración de los profesionales? ¿Cómo se transformarán las empresas? ¿Qué papel jugará la meritocracia?

¿Cómo cambiará el mercado de trabajo?
 En la medida que la oferta y la demanda se cumpla, pero lo que es indiscutible es que la libertad personal y la rentabilidad que se obtenga será muy digna de tener en cuenta, si te puedes ofertar a varios tu riesgo disminuye en tu favor al tener alternativas, al mismo tiempo el no depender de niveles supuestamente consolidados y constantes te impedirá llevar una vida de gasto excesivamente imprudente con el beneficio del control de tu déficit personal…
Donde saco que la nueva relación social cliente- nosotros se la podría llamar “noviazgo laboral, donde cualquiera de las dos partes pierde y gana en igualdad de condiciones.”
Pero me temo que puede ser solo un espejismo, un deseo más que una predicción. 
Como el tema da para mucho, nos leeremos en la próxima reflexión.

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