lunes, 12 de marzo de 2012

¡Hazlo tu mismo! Do It Yourself !





Entre mis prioridades, estaba el realizar una reparación doméstica imprescindible, además de otras cuestiones ya planificadas previamente.

En mi lectura posterior a la reparación doméstica, tropiezo con una noticia en el diario on-line con una frase llamativa e imperiosa: ¡Háztelo tú mismo!

Dice:[ "Gastar dinero es lo último que uno quiere ahora"

Estamos en el medio de un masivo cambio cultural: del consumismo sin límite a un modo de vivir más pleno, más frugal, más vibrante, en el que cada cual vuelve a tomar las riendas de su propia vida".]

Dicho así suena muy poético, yo diría que es una necesidad ahora, bien cierto que yo he empezado a ser minimalista sobrevenido por necesidad de sobrevivir…pero ya he interiorizado esto mismo y se ha convertido en un modo de vida más sostenible y lógico.

Lejos quedan ya los tiempos de hiperconsumo compulsivo…

Consumo  naturalmente, pero solo lo que necesito realmente, lo que me place y me es útil de verdad, lo que uso, no consumo para guardarlo sin usar incluso a veces sin desembalar…

Exprimo mis pertenencias como un limón, hasta que ya no le queda jugo…

Siempre que puedo lo construyo yo mismo, lo reparo o lo restauro dándole una nueva vida…

Es curioso, analizando a posteriori mi comportamiento, me llama la atención las cosas que fueron prioritarias en venirse conmigo en aquel momento que inicié el abandono de mi vida anterior…
Cargué en mi furgoneta algo de ropa de invierno, mis recuerdos familiares directos y mis herramientas.

Dejando en el domicilio que fue mi hogar conyugal todas las joyas de oro personales…
Consideré por lo que posteriormente analizo, que el oro lo podría conseguir otra vez, pero las esencias de mis recuerdos familiares y mis vivencias, no encontraría una tienda donde adquirirlas…
Respecto a las herramientas (bastantes) una pesada carga costosamente adquirida a lo largo de los años, las necesitaría para ganar para ese oro que dejaba atrás…

Dice en el artículo una frase que yo la matizaría:[ Tan importante como saber hacer las cosas es saberse rodear de gente".]

Lo malo de ser un artesano multidisciplinar, es que será más fácil el que te usen que el que tu puedas usar a otros…
Dibuja una sociedad de contraprestaciones interesante y digna de reflexionarse…
Una frase que yo asumo en su 100% ["La idea no es sólo ahorrar dinero en la cesta de la compra, sino poner en marcha cualidades de nosotros mismos que teníamos escondidas y que nos van a abrir las puertas a un modo más sostenible y creativo de vivir".]
Esta filosofía contiene sin remedio el minimalismo, pues en la producción artesana autodidacta no es posible una producción masiva…

Otra frase para la reflexión: [tenemos que evolucionar de una sociedad de meros consumidores a otra de productores activos]…
He amalgamado en mi persona la figura de un consumidor &productor activo… Me produce tal satisfacción que la aconsejo vivamente.
En mi pequeño círculo –ya no tan pequeño- nos transferimos conocimientos de cómo restaurar, reparar, construir, son conocimientos globales, hemos logrado un funcionamiento de colmena, donde cada uno se dedica a lo que mejor hace… pero con conocimientos compartidos como si fuéramos un solo organismo vivo…
Cita [Tenemos que redescubrir el goce de hacer la cosas]
Redescubrir… y añado: descubrir el que acceda por primera vez a esta filosofía…
[la cultura del Do It Yourself existe de tiempos inmemoriales en todas las culturas]

Recuerdo mis primeras herramientas, me las regaló mi padre –al que yo le admiraba su capacidad de reparar sus utensilios…- Fueron un martillo, unos alicates planos y unas tenazas de carpintero…
Reciclaba los clavos torcidos que encontraba en la calle, los enderezaba y estaban listos para usar…
Con que placer paseaba con mi carrito construido a partir de trozos de madera, que arrastraba con una cuerda, primero con tablas como las de los trineos a modo de ruedas, para posteriormente dotarlo de unas ruedas…más o menos adecuadas, encontradas en mis paseos callejeros.
Mis mejores juguetes fueron mis herramientas –que fueron creciendo con el tiempo- con ellas construí lo que precisaba: Un tirador de piedras para la caza y la guerrilla…
Una espada, un escudo robusto para protegerme en las luchas contra los “enemigos” del cerro de la Magdalena…

En mi tiempo no entraba la posibilidad de pedir dinero para conseguir cosas a mis padres, muy ocupados en el sustento diario…
Por ello todo se tenía que conseguir por otros medios…

Mi padre me enseñó a curtir pieles de conejo para cambiarlas por mercaderías al buhonero…
Las pieles me las donaba mi madre, que cuando desollaba un conejo para la comida, lo hacía con cuidado para no dañar la piel y me la regalaba…
Las colocaba estiradas en una percha auto- construida de madera, las frotaba con ajo para que la mosca no la atacara y la exponía al Sol inclemente de Andalucía…
Una vez terminado el “curtido” estaban a disposición de pasar el estricto filtro de calidad del buhonero, quien valoraba la pieza y ofrecía un canje…
Solía ofrecer cacillos, vasijas y espejos junto a una variada gama de productos hogareños… además de algunos juguetes, los favoritos por mí eran las escopetas de madera y hoja de lata –pues eran factibles de reconvertir en armas para nuestros fines “guerreros”…

Conseguí del buhonero un imán en forma de herradura enormemente potente, me gustó, aunque todavía no conocía su potencial como elemento de economía…
Pronto descubrí su potencial para incrementar mi patrimonio escaso en monedas.

Jugando a arrastrarlo por el suelo atado con una cuerda, quedé asombrado de la cantidad enorme de cosas que se quedaban adheridas…
Aprendí que captaba toda clase de elementos férricos, solo tenía que despegarlos y echarlos al carrito.

Pronto descubrí, que después de “pasear” el imán y el carrito por los talleres del entorno, lograba juntar varios carritos de metal, que vendía al peso en el chatarrero y sacaba unas monedas por ello…
Este descubrimiento, me llevó a diseñar un artilugio que consistía en una chapa alargada, a la que le transmitía el poder de mi enorme imán, aumentando la superficie a cubrir con mi carrito-imán…De suerte que mi recolecta férrica aumentó de manera exponencial a la longitud de la chapa.

Estos conocimientos mamados en mi niñez, estaban dormidos… cuando la necesidad del momento ha reactivado el placer de las cuatro R: [rehusar, reciclar, reparar, reconstruir]

Os animo desde este momento a que descubráis el placer de hacerlo por vosotros mismos, una vez os saldrá mal, otra vez regular pero cuando lo consigáis os aseguro que os va a ser muy placentero…
Siempre que queráis saber lo podéis preguntar a quien lo sepa…si no investigarlo –internet para eso es estupendo- yo no lo sé todo claro está, investigo y aprendo todo el tiempo.

ENLACE CITADO: diario El Mundo
 



2 comentarios:

  1. Hola, Ávalon:
    Comparto al 100% eso de reparar o reutilizar lo que ya poseemos. Lo malo es que parece que cada vez hacen las cosas para durar menos: la maldita obsolescencia programada.
    Un saludo

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  2. Hola amigo Jose Luis:
    Por eso mismo valoro cada vez más los productos construidos con tecnología obsoleta, que están libres de la obsolescencia programada, lo que ocurre es que se las han ingeniado para impedir su uso con la incompatibilidad del SW, o la caducidad de las tintas y los blanqueantes de papel...
    Recibe un cordial saludo

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