viernes, 16 de marzo de 2012

Restaurar los valores iniciales.


Cada vez más se extiende por mi entorno un clamor…un grito que se confunde con un gemido profundo, ¡libertad!
No es que la gente se sienta presa en una dictadura… al menos no en la clásica, es una falta de libertad para atender lo que ya intuimos como relevante… más revelante que el pago de la hipoteca, más importante que el consumo… tan relevante es que ya intuimos que es lo que da sentido a la vida…

En otros post he realizado preguntas como: ¿Para quién trabajas? ¿Quién te gestiona tu agenda? ¿Por qué trabajas de esa manera?
Posteé diversos sobre lo mismo, como ejemplo: El desempleo una oportunidad .

Los timeless (los sin tiempo) es decir el 99% de la población eso gimen, ¡libertad! –lo pongo con minúscula por ser una libertad personal, individual y fuera del estatus del estado… Pero no por ello sin importancia.
Esta falta de libertad, en definitiva de felicidad y de desarrollo humano, está teniendo los efectos colaterales de que haya parejas que no practican sexo entre ellos durante meses…
Hasta en twitter el 14 de marzo fue TT el hastag #seimesessinfollar… algo está pasando.
Un programa de la TV francesa realizó un programa sobre el mismo tema con el título: Imperio sin sexo, del que se hizo clon en versión española la TV pública

La salida además de colectiva, como sociedad, tenemos que comenzar por nosotros mismos primero y nuestro entorno, solo de esa forma se podrá extender al resto de la aldea en la que vegetamos.

Aplicando mis conocimientos profesionales, mi intuición, y aliñado de otros condimentos como algo de suerte, determinación, un pellizco de osadía y dosis altas de desesperación, analicé mi vida, diagnostiqué y apliqué el remedio que en mi caso era el adecuado:
·        Resetear el sistema.
·        Restaurar los valores iniciales.

Una vez realizado con éxito estas dos acciones –que no fueron nada fáciles ni exentas de dolor- podemos comenzar con un programa nuevo y limpio de herencias perniciosas…


Una de las cosas más difíciles que se me presentaron fue el abandonar la supuesta seguridad de lo que tenía por una hipotética vida mejor…
Nos decimos: “Mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”
En un temeroso argumento para no abandonar nuestra “zona de confort”…

Lo nuevo, lo bueno, lo mejor, siempre empieza en ti… Y es a lo que tenemos que atrevernos: a resetear el sistema y a restaurar los valores iniciales.

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