domingo, 28 de octubre de 2012

Minimalismo, un recurso contra la indignidad.




¿Cómo he llegado a esta reflexión?

Como siempre, observando la realidad y buscando el diagnóstico y el tratamiento más adecuado.

Para mi reflexión necesito entrar en los antecedentes:

100 Montaditos y La Sureña. ¿Qué esconde el montadito?: estafas, abusos y represión antisindicalPublicado el 22 de Octubre de 2012Fuente: Entrevista realizada en Sevilla, Octubre 2012Entrevista realizada por Francisco Manuel Carballo Rodriguez

http://www.meneame.net/b/1743255 

En dos locales de “100 Montaditos” y “La Sureña” en Castilleja de la Cuesta (Sevilla) el empresario comete todo tipo de tropelías contra los trabajadores. Les obliga a jornadas de hasta doce horas y les conmina a estar siempre preparados, en sus horas y días de descanso, a acudir a trabajar en cuanto les llame. Les roba parte de la nómina. Contrata a trabajadores dos semanas “de prueba” sin salario ni alta, para despedirles al final del período “de prueba” y sustituirles por otros dos trabajadores gratuitos. Ante los abusos, un trabajador acude a CCOO y, aconsejado por el sindicato, convoca elecciones sindicales. Desde entonces se desencadena una sucesión de amenazas y represalias para eliminar a los candidatos y a quienes les apoyan.  

Esta es una más de las noticias que aparecen constantemente en los medios…
Ésta en concreto es de una web sindical de denuncia de abusos patronales.
Es común a la economía precaria como últimamente adjetivo… Este ejemplo  me servirá como modelo para mi reflexión.

Para verlo más grande, pincha en la fotografía

Este esquema está basado en la observación de negocio de muchas de estas empresas, su nicho de clientes, en su mayoría gente muy joven con poco poder adquisitivo, grandes dosis de ánimo consumista y gregario que se reúnen por miles por los más variopintos motivos a celebrar eventos y reuniones y precisan de unas bebidas y un “picoteo” barato.

No tienen trabajo ni otras ocupaciones que no sea su interrelación por medio de los teléfonos móviles para sus “quedadas”.

Se comportan como eternos seres infantiles donde el único objeto es la socialización entre iguales de la “fiesta del consumo de chuches” que en este caso ya es más grave, pues entra en el escenario la comida menos equilibrada y el consumo de alcohol desmesurado y otras substancias perniciosas.

No piensan en el no-futuro que tienen por delante ni se ocupan ni se preocupan por la sociedad…
Claro que estoy generalizando, no todos los jóvenes se comportan de ese modo, pero si el número suficiente para generar enormes plusvalías y un enorme problema de futuro.
Como mantenerse en esta estadio temporal a veces no llegan con la escasa paga de sus padres, gracias a que viven en la casa paterna, sin gastos de energía ni de alquileres, su exigua paga paterna la complementan con un miserable trabajo en una de estas empresas, cayendo prisioneros de su consumismo y aguantando vejaciones constantes en un mal trabajo que nada les reporta a ellos ni a la sociedad…
Pues ese trabajo de muy poca duración en contrato y de un salario raquítico no les sería posible realizarlo teniendo que costearse la vivienda con todos los gastos añadidos y además el gasto de las tecnologías de consumo habituales en ellos…

Al estar subsidiados por los padres, se pueden permitir la exigua paga en detrimento del mercado de trabajo que se precariza sin remedio al nutrirse de ese mismo nicho de personas, siendo el único ganador el empresario que obtiene sustanciosas plusvalías.

Un mercado de trabajo que por su alta rotación, solo tiene eternos aprendices sin profesionalidad es un negocio que no aporta valor añadido.
Siendo los efectos colaterales, la insuficiente aportación a la seguridad social del trabajador en cantidad y tiempo con lo que tendrá efectos desastrosos en su hipotética jubilación, además de no crearse un mercado de trabajo sostenible y de calidad que reporte futuro a la sociedad.

Y todo por qué…
Por estar viviendo en el consumismo desaforado de cosas sin substancia, se cae en la indignidad de un trabajo mal pagado, mal tratado y sin futuro.

Aquí es cuando creo que el minimalismo puede ser un recurso contra la indignidad humana.
Dice Omar Carreño, uno de mis amigos minimalistas que es Minimalista porque desde hace un tiempo he aprendido que vivir con menos es mejor, que mi único y verdadero objetivo es buscar la felicidad; y creo fervientemente que el Minimalismo, la idea de vivir con menos cosas, alejarme del consumismo y enfocarme en lo importante es el camino idóneo.


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