sábado, 24 de noviembre de 2012

Desapego y renuncia.



Tomo como inspiración el capítulo: Comprender el desapego y la renuncia del libro de Omar “Camino al minimalismo”.

“La libertad total viene acompañada de dos conceptos que debemos hacer nuestros y aceptarlos como parte fundamental de una vida mejor: el desapego y la renuncia.”

Este aspecto del minimalismo no es muy bien entendido por las personas que no son minimalistas, pues entienden que desapego es dejadez o puede caer en ella.
Creo que no lo entienden porque no han visualizado que han caído en la trampa del consumismo, y todo lo que signifique desapego a lo material o la renuncia a algo es dejadez…

Define Omar el desapego como una actitud personal por la que aceptamos el hecho de que podemos romper los vínculos emocionales y personales (…)
Me parece importante este aspecto: aceptamos  el hecho de que podemos
Poder es querer se dice…
Yo quiero ser libre, para lo que tengo que renunciar o tener  desapego a lo que  me esclaviza.

Dice Omar: “La renuncia por su parte es la capacidad que vamos creando para dejar ir las cosas que no necesitamos, cuando renuncias a algo te sientes más ligero, sin culpa y sin pesadez.”

Toda renuncia o desapego a algo cuesta mucho (recordad el que pueda, lo que le cuesta a un bebé renunciar al mamar del pecho materno).
La renuncia o desapego de un fumador empedernido, de un adicto a la bebida es algo de un esfuerzo hercúleo y que tenemos que aceptar que podemos.
Incluso hoy en día hay movimientos sociales que han renunciado al sexo…
¿Qué efectos secundarios tendrá esta renuncia sobre la demografía?

Nadie dice que será fácil y suave, es costoso y difícil el superar las trampas sociales, pero se puede.
Una cosa que estoy ya realizando es que cuando implemento alguna actividad, hago lo mismo que cuando voy a instalar un programa informático nuevo: Miro la incompatibilidad y el espacio que ocupa en mi disco duro.

Ahora, en esta fechas, nos vamos ha enfrentar a unos constantes retos y provocaciones a nuestro modo de vida minimalista, me refiero a los regalos y festejos de Navidad, Reyes y fin de año…

Si regalamos numerosos objetos, estaremos entrando en un territorio ajeno y denostado por nuestra filosofía minimalista…
Si nos regalan en correspondencia cosas… nos estarán creando un problema…
¿Cómo enfrentar esto?
Claro que podemos hacer ver a los demás que no necesitamos cosas…
Pero el resultado es que nos va a parecer que estamos haciendo el necio, pues gastamos dineros en regalos inapropiados a otros de otra “filosofía” y  los consumistas se ahorran su dinero en nosotros…
Quizás podemos decirles que nos regalen el valor en dinero, y posteriormente donarlo, o no decirles nada y donarlo todo nosotros a gente sin recursos… (Claro que cuando se enteren se van a enfadar bastante, pues parece que el aceptar regalos lleva implícito el arrastrar con ellos toda nuestra vida).
En mucha gente el rechazo a los regalos es considerado una ofensa.

Ya reflexioné sobre el fenómeno de la tradicional Lotería de Navidad en el post  Miedo a la lotería

“Cuando en un alarde de hartazgo del sistema, me rebelé contra él, decidiendo no caer en esa tentación que considero supersticiosa de comprar lotería por si toca… solo invierto en lotería como una alternativa que le doy al destino para que me favorezca si lo tiene menester… fui tomado por un excéntrico por el departamento entero, cuando se corrió la voz de que no llevaba lotería, me odiaron.
De cómo tuve que tomar una acción para evitar este odio lo comento en la entrada… Quizás tenga que idear algo similar con esto de los regalos de Tradición Navideña…


Estoy pensando como alternativa una suscripción al libro de Omar Carreño: Camino al minimalismo. 

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