martes, 25 de diciembre de 2012

Nosotros, los prescindibles.

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Hubo un tiempo en que engañados nos sentíamos imprescindibles…
Pronto nos bajaron del burro, nos lo demostraron con hechos como contratar a subcontratas, instalar robot que aunque simples por entonces decían que eran más productivos que nosotros (no valoraban el coste de instalación y mantenimiento).
A los que quedábamos atados a las cadenas de producción, automatizaron al máximo los procesos de producción, convirtiendo nuestro trabajo en repetitivo, aburrido y  castrante…
Algunos nos reconvertimos en profesionales de oficio, nos formamos en la excelencia en nuestra faena:  la instalación necesaria para la puesta en marcha de la maquinaria de producción.
Reparábamos los mecanismos para la maquinaria de producción masiva…
Analizábamos la circuitería y reponíamos el componente quemado…
Mas pronto que tarde, nada de esto era ya necesario, nos sustituyeron por lo que llamábamos “cambia placas”; un dispositivo señalaba la placa con defecto con una luz roja y el “cambia placas”  la extraía y reponía otra nueva…
El compañero “cambia placas" ya no necesitaba ser profesional de oficio, bastaba con un ligero cursillo de “cambiador de placas” con lo que la plantilla se descualificaba…
Algunos al quedarnos fuera, volvimos a reconvertirnos en reparadores de esas placas de circuitos…
También pronto nos quedamos fuera… Habían llegado las placas de usar y tirar montadas en países esclavistas.

Nuestra moderna planta dispuso de una cadena de inserción de componentes y su posterior soldado al circuito impreso, la llamada “ola de estaño” que era en extremo productiva y tanto la cadena de inserción como la ola, sustituyeron con 10 operarios de bajo nivel a 150 cualificados…
Con lo que la planta fabril seguía la descualificación generalizada.

Ante la realidad que suponía que la automatización fabril destruía puestos de trabajo, me preguntaba cómo eran las fábricas de oriente, ¿Es que no disponían de nuestras modernas cadenas producción?
Un ingeniero de la empresa me aseguró en una reunión que disponían de cadenas incluso más modernas que nosotros…
Años más tarde, finalizada mí estancia por cierre de la “moderna factoría” que no sobrevivió a la demolición de la plantilla, acabando por demolerse así misma… (Gran ironía del destino), mi jefe viajó a China para una colaboración industrial entre el gigante asiático y su pequeño grupo empresarial, me contó a su regreso maravillas de la sociedad productiva de China y su capitalismo de estado…
A mi pregunta sobre las modernas fábricas que visitó, me contó algo que me dejó estupefacto…
Vio enormes cadenas de producción realizadas por manos humanas, y extrañado preguntó el por qué no utilizaban las modernas olas de estañar…
El funcionario director le contestó que por el enorme gasto que suponen su mantenimiento y suministro de energía, además estaba el componente social de dar ocupación a miles de personas…

Las diferentes reconversiones industriales desertizaron nuestra nación enviando miles de trabajadores cualificados a la cuneta del desempleo…
Esa misma industrialización que destruyó a los artesanos autónomos domeñándolos con el “Taylorismo” cito a Wikipedia: Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Taylorismo
Quedaba atrás, definitivamente, la época en que el artesano podía decidir cuánto tiempo le dedicaba a producir una pieza, según su propio criterio de calidad.
 Ahora, el ritmo de trabajo y el control del tiempo de las tareas del trabajador estaban sujetos a las necesidades de la competencia en el mercado.Los principales puntos del modelo de organización de Taylor fueron determinar científicamente trabajo estándar, crear una revolución mental y un trabajador funcional. A finales del s. XIX, principios del XX nos encontramos dos esferas sociales diferenciadas: el campo y la fábrica.
Hay una tendencia a la mayor división social del trabajo: tareas cada vez más simples, parcelación progresiva de las tareas.Los fines del modelo consistían en aumentar la productividad, consiguiendo más por menos, cuestión que desemboca en la descualificación de los obreros.
Con la división del trabajo se eliminan costos y el trabajo artesanal, se consigue que el conocimiento pase a los ingenieros, los oficios dejan de tener la posición preferente y negociadora que tenían hasta el momento, así el trabajador pierde ese poder negociador como resultado de la conversión a tareas simples.
La fragmentación del trabajo produce una descualificación al destruirse los antiguos oficios, fragmentándolos y descomponiéndolos, aumentando la eficiencia y bajando los costos ya que al trabajador que lleva a cabo tareas simples se le paga menos.
Este sistema conlleva un problema: el monopolio del conocimiento, interés en que ese conocimiento no trascienda para así lograr mantener aquél régimen.”

Esta cita de Wikipedia ilustra lo que quiero manifestar del problema…
Al día de hoy, esta crisis que a veces entreveo como una crisis provocada, o tal vez sea la consecuencia lógica de implementar técnicas neoliberales, es igual de la forma que sea, es lo que tenemos que “disfrutar”, se ha colapsado por sí misma, las únicas salidas que le quedan son todas traumáticas…
Ya no creo que sea posible la reforma de ella; solo pienso que es posible la retrocesión a la sociedad del artesanado.
La sociedad neoliberal con su crecimiento sin límite y consumista, ha sido incapaz de regularse así misma; ha llegado a su  implosión.

Ahora la propia sociedad ilustrada, echa de menos la excelencia del trabajo bien hecho, realizado con esmero y cariño y fuera de toda serie; añora el trabajo del artesano…
Las grandes masas de consumidores que todavía pueblan las sociedades, ya están dándose cuenta de los valores que han perdido con las fabricaciones en serie, hablo de valores como la calidad, la singularidad de lo único o escaso y la personalización de cualquier producto.
Está echando en falta el artesano que le haga la reparación o la reconstrucción de su posesión mobiliaria…
Ya no pone en valor lo barato contra la calidad, lo barato contra la duración, y su pregunta recurrente es: ¿El mantenimiento como es?
A veces de manera cruel se le contesta: Es de usar y tirar (vamos como él mismo y su vida).
Otro mal ha sido el “marquismo”,  siendo la marca el único valor añadido del producto, un nombre que le avala la magnífica campaña de publicidad que la respalda, que no siempre significará calidad…
Una sociedad artesanal, dará mas calidad al producto, pausará más nuestra vida y siendo sostenible en el tiempo redundará en felicidad de la propia sociedad.
Con el consumismo actual no hemos logrado nada positivo, solo hemos logrado acumular grandes cantidades de estrés y de desperdicios contaminantes, no se han obtenido riqueza para el colectivo, solo riqueza para las enormes corporaciones…
Creo que la salida forzosa de la industria de consumo a la que nos hemos visto forzados millones de personas, deberá de ser la oportunidad para que el que se decida, adopte la excelencia del artesano y se procure la vida desde la autonomía en su actividad, sea la que sea, artesana de oficio, intelectual o la que fuere…
Volveremos a ser “los imprescindibles” que fuimos en el pasado, pero con más sabiduría y conocimiento, nos organizaremos para defender con uñas y dientes nuestro modo y forma de vida.
El que no sepa o pueda, le quedará el formar sindicatos de clase para defenderse del “Taylorismo”.

Como Saturno el sistema devora a sus hijos…
Los ingenieros y economistas del Taylorismo están YA siendo devorados por este insaciable Saturno…
Ingenieros, intelectuales, artesanos, autónomos, trabajadores en general pongamos manos a la tarea para salvarnos de Saturno…
Somos el 99% y vamos a por ellos…

En una próxima reflexión hablaré de la industrialización del comercio de consumo y las técnicas Tayloristas que han implementado para esclavizar a los autónomos comerciantes (los nuevos esclavos).

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4 comentarios:

  1. Amigo Alberto: Los precindibles no siempre lo fuimos. Durante años convertimos latón en oro para una multinacional de las más grandes del mundo. Nuestro error no fue tal, solo creer en el futuro. Ayer me crucé en la calle con almacenero de Villaverde, no recuerdo el nombre. "¿Cómo te va?", le pregunté. "¿Cómo quieres que me vaya? Tengo tres hijos licenciados y dos en el paro". "Y porqué crees que ocurre?"... "Porqué va ser... Está claro. Cada vez que entra la izquiera hunde a España. Y cadavez que entra la derecha hunde a los españoles... Así no hay quien aguante... El país es una pena..."

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    1. Gracias amigo cadalso por tu opinión, recuerdo perfectamente y así lo cuento que creímos ser imprescindibles.
      Un saludo
      Ávalon

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  2. Mi querido amigo, honro ese afán tuyo por compartir reflexiones que despierten conciencias y procuren un mundo mejor para todos. Este artículo con el que cierras el 2012 es uno de los mejores en su tipo que he leído, objetivo, contundente y bien expresado. Ojalá que aquellos que más necesitan de luces como las tuyas para gobernar bien a la mayoría, antes que Cronos los devore puedan llegar hasta tu blog. Desde el mío, LOBIGUS, te deseo el mejor de los años en este 2013. Que cada uno de sus días sea una vivencia grata y enriquecedora para ti y todos los que amas. Un gran abrazo desde Venezuela. Gustavo

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    1. Amigo Gustavo una vez más agradezco tus palabras que son oro para mi espíritu...
      Un cordial abrazo de mi parte.
      Ávalon

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