martes, 28 de mayo de 2013

El hábito de prever.



Dentro de la complicación del ser humano, está el hábito de “prever”.
Un hábito que puede ser bueno y malo (como todo en la vida) pero lo que si puede ser (eso seguro) es un elemento que nos sature de cosas y sensaciones.

Prevemos que podemos necesitar en el futuro ese “cacharro” arrinconado que llevamos años sin usar…

Prevemos que podemos necesitar un monto de dinero en las décadas futuras (y no tenemos certeza de que estaremos vivos ni bajo que condiciones).

Prevemos que podemos engordar 10 kilogramos y guardamos esos vaqueros cuatro tallas mayores que la que tenemos ahora (yo por ejemplo, aunque los acabo de tirar).

Podríamos hacer una lista enorme.

La culpa quizás la tenga el instinto de supervivencia que con la perspectiva de la experiencia nos hace prever para sobrevivir…

Este hábito se puede controlar en su “descontrol” comprensible, desde la perspectiva del minimalismo.

Aplicando el sentido práctico del minimalista, objetará que es mejor implementar un decidido control sobre su salud y no permitir el exceso de peso que la pueda hacer necesario el guardar esos pantalones…

Referente a los planes de pensiones (aquí voy a tocar muchas “sensibilidades”) el realismo nos da  cuenta de la inseguridad cierta que supone eso.
Una crisis como la actual se ha llevado por delante muchos miles de planes de pensiones, la inseguridad jurídica que actualmente soportamos nos hacen recelar de ellos…
Y las pensiones públicas (en nuestro país, España) están en proceso de demolición…
¿Cómo enfrenta un minimalista este punto en concreto?
Con realismo extremo:
Primero mirar el calendario vital.
Segundo ver el estado económico-político-demografía poblacional de la sociedad en ese momento.
Decidirse por el camino corto-medio plazo menos malo.



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