jueves, 6 de junio de 2013

Indultar por ser un símbolo.





Para realizar un proyecto, necesito rescatar las herramientas profesionales que me guardan en un altillo desde hace cinco años ya…

Bajo dos cajas que previamente rotulé su contenido; las herramientas ya están por fin a mi disposición dispuestas a usarse…
¡Que recuerdos me traen a la memoria su olor y su peso!

La otra caja contiene manuales de montaje de unos aparatos que preciso, pero contiene además una sorpresa: mi pequeño reloj digital con avisador acústico (en el tiempo en que lo compré era una novedad tecnológica) que no me acordaba que lo había introducido en esa caja…

Para mi sorpresa, después de 5 años sigue marcando el ritmo de mi vida, de una vida ya periclitada…
Ha estado marcando mi tiempo pasado, constante, sin fallo, independientemente de los avatares pasados por mí desde la oscuridad del fondo de una caja en un altillo…

Sorprendido de que aún funcione, abro el compartimiento de las pilas, observando el grave deterioro de las mismas.
El derrame del interior de las pilas ha afectado a las conexiones corroyéndolas gravemente, pero por fortuna de los movimientos del traslado, estaba en una posición que no facilitaba que el líquido penetrara en los circuitos electrónicos.
Procedo a su limpieza y la sustitución de un contacto similar, y ya con pilas nuevas, INDULTADO en premio a su resistencia, lo sitúo en lugar preferente para que siga acompañándome con sus sincronizados pulsos el resto de nuestra vida.
No me hace falta, pues dispongo de múltiples relojes (incluidos el móvil y el PC) pero gracias a su resistencia ya no es un reloj, es un símbolo de tenacidad y supervivencia.
Es pequeño, discreto y austero en su presentación, ni siquiera dispone de calendario, solo marca el tiempo con exactitud y visualmente eficiente.
¿Para que necesito más?
Hay posesiones que ganan puestos en nuestra estima, como dice mi amigo Omar en su entrada que me inspira ésta, Análisis realista en base a los recuerdos que nos traen, pero otros objetos alcanzan el grado de símbolos.
El des-apego lo podemos realizar sobre los objetos que nos atan por los recuerdos…pero ¿Podemos realizar un des-apego a un símbolo, es siquiera bueno?

De las dos cajas abiertas, su contenido vuelve a tener sentido, pero han traído consigo una inesperada sorpresa: un símbolo, que lo es por mi percepción actual de las cosas desde el desarrollo de la nueva personalidad que he adquirido desde la reflexión…

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