viernes, 14 de marzo de 2014

Fe de vida 2



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El mirar en mi interior junto con las “viejas palabras de vida” encontradas arrinconadas por el “mundanismo” realista, me ha dado la claves para muchas cosas que me conmueven.
Soy objeto de estudio por mi mismo para entender al ser humano con quien convivo, y al mismo tiempo entender al resto.
Estamos siendo constantemente atacados de “mundanismo”.
mundano, na.
(Del lat. mundānus).
1. adj. Perteneciente o relativo al mundo.
2. adj. Dicho de una persona: Que atiende demasiado a las cosas del mundo, a sus pompas y placeres.

Nuestros contactos con los asuntos mundanos, nos tienden unas ataduras que se introducen en el cuerpo y cambian nuestra sangre por su savia corrosiva.
Esa savia corrosiva que poco a poco sustituye el fluido sanguíneo natural asfixia la llama del alma, que es la que alimenta el escudo de fuerza que te blinda de los ataques enemigos.
Ese escudo es del tamaño que seamos capaces de construir por medio de alimentar esa llama interior, que dependiendo de nuestra capacidad puede abarcar más  espacio exterior o estar simplemente pegada a la piel como una media, e incluso tener rotos por donde se introducirían las raíces del mundo. 
Lo ideal sería el disponer de una burbuja protectora total alrededor del cuerpo con cero contactos con el mundo emisor de esas raíces invasoras.
Una vez que quedas atrapado por esas raíces, ya eres su prisionero, su esclavo.
Serás de uso y disfrute para el mundo, que te devorará.
Aún en ese caso, no todo está perdido, si todavía eres capaz de alimentar esa llamita con el poco fluido bueno que tengas, se hará cada vez más grande, crecerá de manera exponencial pues es mucho más fuerte que la savia corrosiva y podrás regenerarte siempre que conserves un resto de humano libre.
Y en eso me encuentro, alimentando mi pequeña llama, que ya la noto más grande, que está regenerando mi escudo de fuerza, poco a poco, pero sin pausa, como el gimnasta que hace “músculo”, me gustaría poder llegar a completar la esfera alrededor mío antes de que mi ciclo vital finalice.

4 comentarios:

  1. Quizá más que cero contactos lo necesario sería conseguir tener una cámara de aire que nos proteja de los vaivenes del mundo exterior sin alejarnos definitivamente de él.

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    1. Me refiero a cero contactos con ese mundo “cero contactos con el mundo emisor de esas raíces invasoras”.
      Solo alejándote de la contaminación te preservas.
      Es radical, pero es la única solución, no puedes estar nadando en un mar de petróleo y pretender no mancharte.
      Muchas gracias por tu comentario, un abrazo amigo Ivan.

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  2. Muy bien explicado, Avalón. Ánimo en tu esfuerzo por aumentar la fuerza y tamaño de la llama.

    Complentando tu post, a mi modo de entender esa fuerza del alma es fuente de serenidad, paz, armonía, estabilidad mental.

    Y justamente esos tentáculos del mundo material son los que provocan en el hombre: angustia, estrés, inquietud, desequilibrio, depresiones.

    Saludos, Fran.

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    1. Gracias por tu comentario amigo Fran, bien definido y resumido el origen y los efectos que tienen en nuestro ser los “tentáculos” mundanos, y estoy de acuerdo contigo: “el alma es fuente de serenidad, paz, armonía, estabilidad mental”.
      Un abrazo

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