domingo, 17 de agosto de 2014

“Operación: Coste cero”






A lo largo del tiempo (mucho tiempo), he estado atesorando restos de equipos rotos u obsoletos, como componentes electrónicos, artefactos varios (cargadores de móviles, transformadores y materiales discretos y lo que recojo de lo que tiran mis vecinos, que desguazo para recuperar cosas que pueden ser útiles…)

Ha llegado el momento preciso de hacer “real mi deseo”.

Por circunstancias del presente, dispongo de los medios y la voluntad de realizar lo que siempre he deseado: “mi propio taller de reciclaje” y a ello me he puesto a la tarea, la llamaré “Operación: Coste cero”.

Todo con material reciclado, desde mis antiguas herramientas, (algunas como los polímetros absolutamente “vintage” hasta el resto de aparatos de laboratorio son todos auto construidos con componentes de hace décadas en perfecto estado de uso).

He desempolvado mis viejos tratados de electrotecnia, y uso una vieja y desechada mesa de ordenador (grande, pues era de un ordenador de los 80) que se ha convertido en una estupenda mesa de laboratorio.

Con dos “burriquetas” de 6€ y una tabla de 2metros por 1 metro de ancha y de 20mm de grosor de agromelado de una obra me he dotado de una mesa estupenda de trabajo.

Cuando miro el resultado, me place mucho.

Disfruto sentado a la mesa, diseñando algún dispositivo, o reparando algo ya descartado, e incluso mejorándolo si ello es posible, sin buscar plusvalías, solo el hecho mismo de crear.

Lo magnifico es que estoy recuperando conocimientos ya oxidados,  incluso aumentándolos, hoy dispongo de una herramienta que hace años no tenía: INTERNET.
Décadas atrás, los catálogos y demás manuales eran muy difíciles de adquirir y de un costo muy elevado para muchas personas, lo que te limitaba mucho, pero hoy INTERNET nos lo pone en casa.

No tengo prisa, como el antiguo artesano, solo busco el trabajo bien realizado, cada logro lo celebro con verdadera satisfacción, todo es muy estimable para mí.
Me he propuesto usar solo lo disponible a coste cero en cuanto a componentes, a los que les doy una “nueva vida” y un nuevo uso.
Como ejemplo:
A partir de  equipos obsoletos:
Un cargador de batería de nic/cad.
Un amplificador.
Un detector de frecuencias magnéticas.
Un detector de cables enterrados bajo tensión.
Un detector de micrófonos ocultos.
Una emisora en FM.
Un imantador/ desmagnetizador de gran potencia para herramientas.
Proyectos inmediatos:
Puesta a punto de un Superheterodino del año 1950.
Puesta a punto de un plato amplificador de disco de vinilo del año 1970.
Puesta a punto de una pletina grabadora reproductora / amplificadora de cintas de cassetes del año 1972.
Y… lo que la imaginación me dicte.

Siento verdadero placer en el estudio nuevamente, esta vez sin presión ninguna, no tengo que alcanzar ninguna plaza ni oposición, simplemente uso mis conocimientos y los amplío con los medios nuevos de que dispongo, y eso me basta.
Mi último éxito ha sido el “resucitar” un “moderno”   mini receptor de radio descartado y roto.
¡Gran placer escuchar como después de tanta destrucción, vuelve  a la vida, con gran calidad de sonido!
Era portátil; estoy valorando el convertirlo en algo de aspecto diferente.
Estoy rodeando mi existencia vital de toda clase de objetos útiles, descartados por no rentables su reparación, pasados de moda según criterios de hoy, de este hoy consumista que tanto daño nos está haciendo, pero todos ellos sin obsolescencia programada interior, solo necesitados de un poco de atención, algo de maña y de menos criterios “estéticos a la moda”.




2 comentarios:

  1. ¡Enhorabuena! Sin duda arreglar algún cacharro que alguien ha desahuciado o modificar o incluso crear algún aparato proporciona una satisfacción inmensa. No soy muy manitas aunque he hecho mis pinitos, y la experiencia de hacer revivir cualquier artilugio te hace saltar de la silla; pareciera que ha resucitado un muerto :-)

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Desde que me enamoré de la reparación, allá por los 60, hoy es cuando más medios tengo, en conocimientos y herramientas personales, pues las del laboratorio donde estuve unos años no los cuento, que allí disponía de almacén de componentes y equipos adecuados para los diagnósticos y reparación de aparatos muy complejos.
      Respecto al placer de la “resucitación” de un cacharro descartado, quizás tenga algo que ver el que yo mismo sea un “cacharro descartado” por la sociedad mercantilista.
      Y efectivamente, salto de la silla cada vez que lo consigo…
      Ahora en este “minimalismo reciclador” uso más del ingenio y de la inventiva que de los medios, cada problema suscita un reto de ingenio para saltarlo, y esto es de lo más satisfactorio, y siempre termino con una sonrisa en la cara.
      Gracias por comentar amigo Luís, un abrazo grandote.
      Alberto

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