lunes, 3 de noviembre de 2014

Canto a la generosidad.




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Nos proponía hace algún tiempo una amiga blogera la iniciativa de la “cadena de favores” como cosa muy acertada y beneficiosa.
Decía mi amiga ¿Qué beneficios tiene la generosidad? La generosidad es una actitud que consiste en dar algo a los demás sin esperar nada a cambio.”
Reproduzco un párrafo: “El que da, al final recibe.

¿Has sentido alguna vez frustración por ayudar siempre a ciertas personas que cada vez te piden más y más? ¿Has tenido alguna vez la sensación de que se han aprovechado de ti? A mí me ha pasado.
Pero ahora he aprendido que al final la vida te devuelve aquello que has dado. No tiene que ser de la misma persona, muchas veces viene por otro lado, o te pasan cosas buenas. A las personas generosas al final la vida les sonríe. No te arrepientas de tu generosidad, aunque no sea reconocida.”

Yo, desde mi nueva vida, de ese modo lo siento, os he contado que gozo con salir a pasear sin rumbo determinado, solo buscando la ocasión de hacer algo útil por alguien (generalmente desconocido), unas veces es una cosa, aunque sea un detalle de atención, otra, otras circunstancias. Cuando vuelvo a casa, siempre he logrado hacer algo, pues me basta con haber levantado una sonrisa a alguien, o haber escuchado atentamente las penalidades que alguien apesadumbrado necesita contarle a alguien desconocido, que generalmente no necesita ni espera siquiera respuesta.
Mis habituales, cuando coinciden conmigo al final del día en la parada del bus, me preguntan: “¿Cómo ha ido el día?”
Bien, les contesto, o muy bien añado si es el caso, y paso a compartirles (pues lo esperan) la anécdota del día. Regreso a mi casa, satisfecho, o muy satisfecho, pues me he justificado un día más, de los días que el Señor me regala.
 Escribía mi amiga:
Ser generoso sin dinero

La generosidad no significa sólo dar dinero. Se puede ser generoso regalando una sonrisa, ayudando a alguien, aportado tu talento o tu tiempo a los demás.

Se puede ser generoso ofreciendo un cumplido o haciendo sonreír a alguien.

La generosidad también está en las pequeñas cosas, pequeños gestos que pueden ser muy grandes para otras personas. Todo suma, ningún gesto de generosidad es insignificante

Mi amiga ya sabía esto cuando escribió este artículo, yo también, pero practicarlo a propósito y muy conciente de ello, es ahora cuando lo disfruto verdaderamente.
Y es ahora, cuando estoy viviendo mi nueva etapa vital, y me decido a compartirlo hoy, que es cuando me lo ha recordado el Evangelio de hoy, y cito: Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,12-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»


4 comentarios:

  1. Uno de los hábitos de las personas felices es ayudar a los demás, ayudar a otros te hace más feliz.

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  2. La vida te devuelve lo que das. Pero creo que no te lo devuelve a medio o largo plazo. Te lo devuelve en ese mismo momento. Con la sensación que generas cuando haces que alguien se sienta mejor. Un abrazo Alberto.

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    Respuestas
    1. Estoy de acuerdo contigo amigo Ivan, es lo que popularmente se dice: “El que siembra vientos, recoge tempestades”.
      Pero sostengo, y es mi intención, el acumular obras buenas que equilibren algo las malas que hago.
      Un abrazo

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