sábado, 7 de febrero de 2015

Cadena de basura



Hasta el mendigo puede no ser minimalista: “No puedo ir al refugio porque tengo muchas cosas que tendría que tirar”.
Esto me lo ha respondido un indigente al que le ofrecí ayudarle para ir a un albergue, me sorprendí, pero no por otra cosa, sino porque un indigente también acumula y tiene cadenas, cadenas de poco valor o que alguien puede catalogar como “cadenas de basura”, pero que a él le eran suficientemente fuertes para no quererlas romper.

Yo estoy disponiendo en la actualidad de un “patrimonio” recogido de lo que tiran mis vecinos, cosas que fueron catalogadas como desechos, junto a las demás cosas que me sirven de vez en cuando, incluidas las servicias emocionales, estoy convencido que podré prescindir de todas ellas en el caso de migración forzada por alguna calamidad.
¿Pero será cierto mi convencimiento de poder prescindir de esas cosas? ¿No me estaré engañando?
He implementado un proceso de consumo sin reponer lo consumido, de esa manera estoy desalojando de mi entorno lo acumulado, papeles que puedo escribir por el respaldo y luego destruyo, bolígrafos de propaganda que uso y tiro y no repongo (disponía de más de 50), cuando termine con el papel reciclado empezaré con el papel de impresora (que ya he dejado de usar) ya casi he terminado con el bloque de diez cuadernos de recibos de almacén que acumulé de un desecho de basura de fábrica, y de este modo presumo que podré estar “al día” en un tiempo indeterminado.
Se que en el caso de catástrofe las podré dejar la mayoría atrás, que tendré que empezar de cero, es duro pero ya tengo experiencia. La duda que me surge es si seré lo suficientemente coherente conmigo mismo.

De la experiencia saco, que si tengo que empezar de cero, recurriré a pedir a mi derredor que me donen lo que demanden mis necesidades en cuanto mobiliario, sin esperar a que lo tiren para cogerlos, solo preguntaré en mi entorno si tienen intención de renovar muebles, que cuenten conmigo para su retirada,  tardaré menos en conseguirlo, aunque el tardar tanto en haberlos conseguido, me ha valido como ejercicio de hábitos y de apreciar más cuando conseguí una simple cajonera.

Curioso las cadenas que nos podemos llegar a poner nosotros mismos.
Nos encadenamos a todo, hasta a la mierda.

Recuerdo una magnifica película (está en youTube)  titulada “los dioses deben de estar locos” de 1980, donde una botella desechada por un piloto de una avioneta en África, cae en manos de una tribu primitiva de bosquimanos y genera tal problema, que el consejo de viejos nombra un emisario para devolver “el regalo” a los dioses, pues deben de haberse vuelto locos.

Este desecho, genera una cadena de cadenas y necesidades en la tribu, que casi acaba con ella, esta película es toda una filosofía de vida que recomiendo ver.

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