martes, 19 de abril de 2016

Mi sociedad



autor Steve Cutts


Hoy voy a poner el foco en mi entorno, salgo a “navegar” por las rutas de mi ciudad, una vez andando… otras me paro en una parada de autobús para observar, otras veces tomo ese medio de transporte y tomo asiento en el que mira hacia todos lo demás, de esa forma observo a todos forzosamente, y veo sus rostros iluminados por las pantallas.

Cuando viajo en coche, sintonizo una emisora que emita anuncios, los anuncios es el mejor índice de actividad de una sociedad, me dice mucho más que otras observaciones sobre esa sociedad observada; en una ocasión acudía a las hemerotecas y revisaba la prensa diaria de varias décadas atrás, de ese modo, mirando la publicidad, sacaba más información de ella que leyendo los más sesudos libros de historia.

En el último observatorio, la emisora daba constante información sobre métodos de salud, cambio de emisora y el mismo tema, la salud y/o como conseguirla o mantenerla, deduzco que hay un gran nicho de negocio en ello. Miro en el exterior y observo personas ataviadas convenientemente en bicicleta, corriendo o simplemente marchando a buen ritmo cardíaco.
Incluso veo a dos personas ancianas en un estado muy deteriorado que realizan una sufriente y penosa marcha…he llamado a esta actividad que es muy frecuente observar la “marcha sufriente” de las personas de edad, que en un vano intento “queman” sus últimos recursos energéticos.

Claramente éstos son victimas de la “campaña de salud” que alimentan esta industria de miles de millones de plusvalías. Venden ilusión a buen precio a un público que anda perdido en un mundo dominado por la carnalidad y fuera de la trascendencia.

Otra línea de negocio de nuestra sociedad es la necesidad de estar conciliados con nuestros amigos, y nos venden la total conexión por medio de la tecnología, nuevo placebo, falso como pocos, pero lo venden muy bien.

Leo a un compañero blogger que dice que pasaba más tiempo en casa delante de la pantalla hablando con personas que viéndolas físicamente.

Incluso se han creado oportunidades de negocio para obtener “amigos” en las redes sociales.
Una noticia ha saltado a la luz que me ha llamado la atención:
El titular es descriptivo: "Muere solo y sepultado por la basura un hombre que tenía 3500 amigos en facebook" [1] y si leéis la noticia veréis que nadie sabía de su estado real, lo que demuestra que la tan publicitada bondad de las nuevas tecnologías como la conexión entre personas en tiempo real,  es realmente la total desconexión,
Mi amigo blogger afirma, tras su decisión de abandonar Whatsapp que  “la calidad de mis relaciones es mejor cuanto menos Whatsapp hay de por medio.”

Sigo circulando y observo las “constantes luces de avería” en los coches parados en doble fila, y pienso, curioso el uso que le dan mis conciudadanos a esa herramienta de aviso, su uso abusivo pervierte el sentido de su fin.

Salta otro anuncio (naturalmente de salud) es un artefacto que llevado en el brazo e interconectado con el móvil te monitoriza en tiempo real, y el entusiasmado locutor se vuelve loco en loas a este artilugio que te avisa cuando debes de correr o parar, de cuantos pasos llevas, cual es tal nivel de tus constantes vitales y de ese modo consigues una monitorización total…

En un espacio de denuncia, se ataca a los teléfonos de atención al cliente robotizados y que son en un teléfono 902 (de los que te cuestan un dinerito) que te dirigen por medio de si desea hablar con…marque 1 y si desea tal…marque 2  y de este modo navegas durante una eternidad pulsando diversos números hasta llegar a ninguna parte, donde el único que llega es el gasto en llamada telefónica.

Esto también es tecnología y negocio…

Estos nuevos dioses están resultando más falsos que un € de madera.

2 comentarios:

  1. Bien, admito los inconvenientes de la tecnología. Pero quejarse de la tecnología es como quejarse de la lluvia: quejarse por quejarse, porque eso no va a cambiar porque nosotros queramos.
    En todo caso una reflexión muy interesante.

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    Respuestas
    1. Amigo Iván, gracias por comentar...notarás que me quejo del uso que se le da, pues nunca hay perversidad en ella, sino el uso que se haga de ella.
      Un abrazo

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