miércoles, 5 de julio de 2017

Conectividad y socialización

John Lennon dijo: “La vida es lo que pasa contigo cuando estás ocupado haciendo otros planes”.

Una cosa es la vida y otra lo que planeamos hacer, aunque deberías mezclar unos granos de “locura” a tu prudencia, aconsejaba el gran Horacio.

Locura (siempre a juicio de los demás), y siendo la mayoría unos pusilánimes, cualquier cosa les parecerá una locura.

Cambio de registro.
Creo entrever que mi decidida actitud anti-whatsapp (no de la herramienta, sino del uso que le damos) es lo acertado, ya son muchas las personas de relieve que opinan de la  misma manera, es un actitud de rechazo a la hiper conectividad, no es que yo no esté conectado, tengo varios correos, SMS, teléfono,facebook, G+ y Twitter, pero los uso lo menos posible y sólo a demanda.

Priorizo los contactos personales sobre cualquiera herramienta, el 1º de ellos es el presencial, el envío de documentos y fotos, por correo, y el contacto telefónico y los SMS para lo inmediato.
La Hiperconectividad te obliga a estar en todo momento a su disposición (hay estudios que cifran en seis horas diarias a ellos) en detrimento de los demás.

Ejemplo de lo que digo los ponen entre otras personas mis dos amigos, una madre valiente minimalista y un hombre jóven no minimalista.

Madre Valiente en el enlace:
Dice entre otras cosas:
El pasado 25 de junio desinstalé mi WhatsApp del teléfono móvil. Estoy contentísima de haberlo hecho y hoy te contaré el porqué de esta decisión y cómo esto ha influido en mi vida. Retrasé la decisión aunque hacía tiempo que lo tenía bien claro. En este retraso seguía viendo conferencias y leyendo estudios sobre las redes sociales, la comunicación digital y la falta de socialización en general. Nos comunicamos fatal. Y elegimos los peores medios para hacerlo. Ya te hablé de ello cuando expuse la ‘sobreemoticonosis’ y muchos de mis amigos esperaban que me quitara el WhatsApp pronto. No ha extrañado a nadie y de hecho algunos han aplaudido mi decisión.

Sigue argumentando y dice algo que resalto:

Esa es la clave, hiperconectividad y supersocialización. Estamos forzados a tener disponibilidad continua y establecer relaciones que de otra manera no se establecerían. Antes tenías que llamar a la puerta de alguien, o a lo sumo descolgar el teléfono. Ahora mi puerta está abierta todo el día y la corriente puede ser bastante molesta.

Iván Entusiasmado escribe un interesantísimo argumento bajo el título “El desaire del móvil” y nos cuenta entre otros argumentos:

Había ido de vacaciones a Rumania con 5 amigos ( o al menos lo que eran amigos al principio de las vacaciones). Estábamos en la mesa de un restaurante esperando la cena. Yo no tenía datos en el extranjero así que no podía usar el móvil.
Miré a mi alrededor: 4 de los 5 amigos estaban mirando el móvil directamente. El quinto lo miraba de reojo.
Seguro que tú también has tenido algún momento así. Me hizo gracia un tweet de hace unos días. Decía “he quedado con unos móviles a cenar”.
Esa es la sensación que muchos tenemos en algunas ocasiones. Sentimos que somos ignorados por la persona que tenemos delante porque está demasiado ocupada mirando el móvil.

Enlace con Entusiasmado.com https://entusiasmado.com/desaire-del-movil/

Yo por mi parte aporto unas “malas” experiencias recientes y unos recuerdos de veinte años atrás:

Afirmo rotundo que las nuevas tecnologías, mal usadas han conformado un nuevo “apartheid” y refiero a continuación lo que llevó a afirmarlo:
Descartes & nuevas tecnologías = nuevo apartheid

Puede parecer dura esta ecuación, pero voy a explicarme:

1º vamos a definir que entiendo por apartheid, según la Wikipedia, el apartheid en teoría, consistía básicamente en la división de los diferentes grupos raciales para promover el “desarrollo” y los clasificaba y los colocaba por razas: blancos, negros, chinos y otras razas.
En, o con las nuevas tecnologías, reproducimos el mismo efecto práctico: nos organizamos en “círculos” afines o grupos de discusión.
Con el efecto de acabar compartiendo solo con los círculos cerrados de nuestra “raza”, aunque sea una “raza” solo de afinidades, dándose el “descarte” de los otros, (como ejemplo el evento que me inspiró la reflexión).

Acuden a un evento diferentes personas de diferentes estatus sociales, culturales, edades y  diferente grado de parentesco, yendo desde el parentesco directo hasta el de la simple amistad de trabajo.

El evento permite franjas de tiempos de libre elección, y es cuando este heterogéneo grupo, se organiza según la voluntad del líder del momento, sin la previa planificación y consenso asambleario, partiendo de una premisa dada por el principal dirigente, acuerdan quedar a comer en un sitio determinado, con una concentración previa, a una hora prefijada, dado lo cual, cada uno va a su habitación a refrescarse y cambiarse de ropa.
Hasta aquí lo normal, pero surge el líder espontáneo (desconocido) que induce a un grupo próximo a saltarse la cita de la concentración prefijada, y el único sistema de actualización es el empleo de un  whatsApp.
Llega la hora de la concentración, surge el problema: “las personas que no disponen de whatsapp” no se enteran del cambio, mientras, los “guaseados” están en plena fiesta y comandan a un “sufrido” voluntario  que vaya a recoger como “coche escoba” a los descartados por el “guasap”.
Este hecho se reproduce varias veces durante las 72 horas siguientes del evento, variados cambios de programa, de sitios y de celebraciones (todos ellos “guaseados”), cuando un personaje, discrepa de los modos de comunicar los constantes cambios, dado que no dispone de “guasap” una persona (bien intencionada) replica con una candidez intolerable: “¿pero quién no tiene “guasap” hoy día? A la que se le tuvo que recordar que “hoy día” existen personas pobres, sin conocimientos ni tecnología, ni medios para disponer de ellos, y que no se les debe marginar por ello”.

En este caso en concreto, se produjo un “apartheid” por medios tecnológicos, donde los que no disponía de esa tecnología, quedaron marginados de las decisiones, consultas u opiniones al respecto, con una ausencia casi generalizada de empatía con los que no disponían de “guasap”.

¿Los apóstoles de hacer y practicar política con el uso de nuevas tecnologías tienen en cuenta este factor determinante, o ya descartan de antemano a esos “nuevos apestados tecnológicos”?

¿Para ser un “ciudadano homologado” y respetable, se tiene que estar en todas las redes, foros y herramientas novedosas, porque de lo contrario estarás marginándote?

Están abriendo una brecha tecnológica en nuestra sociedad, están creando un aparheid tecnológico que tendrá efectos perversos.

Pero aún llegaron a más, dentro de los “guaseados” crearon un círculo más íntimo, y desde ese “círculo” de iniciados se erigieron en tele manipuladores del resto, y los “comunes empezaron a sentir “el descarte” de los círculos “superiores”.

Vuelvo a reiterar que nada es perverso, es “el cómo lo hacemos, lo perverso”.

Y a continuación cuento lo que sucedió hace unas décadas atrás...

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