sábado, 11 de diciembre de 2010

Crónica de un desempleado I


Comienzo hoy con las actividades de un día cualquiera de la etapa que estoy viviendo ahora.
Desde que me arrolló la crisis última (ya va para dos años) me encontré en una situación en extremo precaria.
A un divorcio causado por la crisis económica… Ya el dicho popular dice:
“Donde no hay harina todo es mohína” en referencia que cuando la ruina entra por la puerta, el amor sale por la ventana, tenemos que sumar el deterioro físico que me acompañaba, producido por jornadas extenuantes de trabajo y una alimentación errónea… me levantaba a las 4,30 y me acostaba a las 00.00 horas, alimentándome incorrectamente, que me causó un sobre peso de 30 kilos con las consecuencias de diabetes y tensión alta asociadas a ese cuadro…
Me encuentro como digo, en la calle, sin dinero en el bolsillo y una autoestima muy mermada…
Y un trabajo que se fue a pique.
Con un presupuesto de 3€ diarios para las comidas y el resto de gastos, os podéis imaginar el panorama…
Peor que un pobre, un mendigo, son los pobres vergonzantes, esos no piden limosna y son capaces de morir de hambre en un rincón.
En Madrid, en vacaciones, con todos los sitios cerrados, no sabes a donde acudir…
Con mi coche recién cargado de gasoil hacía 15 días (al que convertí en mi domicilio) pasé los primeros días.
Experiencia muy fuerte que toda persona debería probar…
Me aseaba en donde podía (algún día os contaré las argucias de que me valía).
Mi hermano vino de vacaciones y se enteró de mi extrema situación… me acogió en su salón, y además de poder asearme, la alimentación no me faltó (y por fin pude dormir sin tener el cuchillo agarrado).
Si alguien cree que la selva está en África ó America… ni en Asia, la selva está en nuestras ciudades, que al caer la noche se abre un submundo terrible.
Al no tener que aportar nada en casa de mi hermano, esta situación me permitió juntar unos euros para pagar la fianza en un alquiler… de habitación en piso compartido, además de pagar a los abogados del divorcio.
Todo fue pasando, suave pero sin pausa.
Me propuse desde un principio, afrontar los acontecimientos con actitud positiva.
Tomé un papel y garabateé unos objetivos:
• Arreglar mi deteriorada salud
• Ajustar mis gastos a mis ingresos, con soluciones imaginativas.
• Crearme una filosofía para sobrevivir.
• Conseguir una vivienda minimalista y digna.
• Comprarme un coche nuevo y pequeño.
• Dotarme de un sistema informático nuevo.
Con mis propósitos en el bolsillo, elaboro la nueva filosofía que me servirá de guía en esta travesía.

De nuevo otra crisis me sitia, la empresa en la que trabajo, por impagos de sus clientes, se va a la mierda…
Esta vez estoy mas preparado, sigo en mi zulo pero ya cuento con una filosofía propia a la que agarrarme, algunos euros ahorrados (pocos) y la prestación por desempleo.
En mi zulo, aprovecho la cocina común y sigo un régimen de alimentación decretada por el médico, logrando con mucha disciplina, perder al día de hoy el sobre peso de 30 kilos que me agobiaba, lográndo subsanar los efectos colaterales de ese sobre peso (la diabetes y la hipertensión) ¡Hasta me dijo la doctora que tenía la analítica de un joven sano de 20 años! Y que hacía tiempo que no veía una así.
La prestación como sabéis, baja cada semestre, hasta quedar en la mínima antes de desaparecer…
En esta situación de emergencia se impone un nuevo ajuste en la forma de vida.

Disciplina personal (levantarme temprano como si tuviera algo que hacer, planificar el día con actividades gratuitas como pasear, visitar y relacionarme, creando lazos sociales, a los que le comentaba mi situación de disponible)
• Aseo diario (Imprescindible para la auto estima)
• Lectura de la prensa (gratuita)
• Por 90 céntimos de € en un ciber crear un correo gratuito y navegar para encontrar posibles oportunidades.
• Auto creación de unas tarjetas de visita para dejar a las personas como medio de contacto.
• Regreso a casa (sin haber tomado nada de consumo) pues lo prioritario es el frenazo radical al consumo (no debo consumir en esta situación, además de protesta es bueno para el patrimonio personal)

Produje en mi modo de vida una revolución…

Salgo a comprar el pan todos los días a dos compañeros con los que comparto piso para cuando vengan a cenar, en la puerta está un nigeriano simpático y parlanchín con el que pego la hebra después de comprar el pan…
He cambiado 23€ en monedas de 5 céntimos de € con el objeto de pedirle a mi amigo nigeriano que me guarde 15 céntimos todos los días que le veo… no es mucho, pero a él le hace su apaño y de ese modo he llegado a conocerle y saber de sus inquietudes y vivencias, él también sabe de las mías en una transferencia de opiniones.
Es curioso este hombre, es una persona muy culta, muy vivida y además muy religioso cristiano (eso me sorprende por proceder de una región musulmana). Hablamos mucho de religión (yo también soy creyente), también de costumbres, yo cambio costumbres de aquí y el me da de su pueblo.
Estoy aprendiendo mucho de el…
Nunca le doy el dinero, le pido por favor que me guarde estas chapas… cosa que le hace mucha gracia… hablamos en español y a veces en ingles (mi ingles es tan malo como su español, pero nos entendemos).
Si me sale una reparación, la aprovecho (pero son tan escasas… una reparación en tres meses (50 €) que me sirvió para comprar una impresora que la mía estaba rota).
El trabajo se ha tornado en una cosa inalcanzable para mí…
He bajado mis expectativas en calidad y en dinero… y por cada curriculum que mando, coincide con 1200 más.
¡Y todavía me escribe Infojob diciendo: habrá notado que últimamente no hay ofertas para usted… pruebe a bajar sus expectativas!
También me ofrecen el sistema Premium para ser más visible…
Previo pago claro… ¿Me asalta la duda, si no pago no mandan mi curriculum?
Han intentado aprovecharse de mí de mil maneras…
Por la tarde también salgo según mi disciplina auto impuesta, paseo y observo… con la fijeza de un halcón, y aprendo, analizo y saco conclusiones del medio en que vivo…
Sigo sin consumir nada, veo a la gente como ríe, toma cervezas y mantiene una actividad que me está vedada, pero me declaro resistente al desaliento, un golpe de fortuna me ayudará…
Ahora la crisis afecta a más personas, más personas se acercan a mis vivencias, veo que no están preparadas para la que se les viene encima (casi las compadezco).
Otro día os cuento más…Tengo que ir a la oficina de empleo a solicitar el subsidio al terminar el paro.

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