La lengua de madera
La lengua de madera. Repetía mi madre cuando se indignaba, ¡Que lástima no tener la lengua de madera! y permanecía callada a continuación, pero con el ceño fruncido. No entendía el significado de esa frase, y se lo pregunté en una ocasión. Me dijo: Si fuese de madera, y dijese algo que aún siendo verdad, ofendiese a alguien, como eso estaría mal, siendo de madera podríamos echarla al fuego y problema arreglado. IGNACIO CAMACHO escribe UNA RAYA EN EL AGUA donde cuenta una historia de un parado de larga duración. Dice... Me cuenta una historia común de esta época. El despido prematuro como ejecutivo de su compañía —«a los cincuenta y tantos eres sospechoso: de cobrar demasiado, de tener poca ambición o poca salud, no sé, de no ser joven y barato, en suma» «Un día me planté a hablar con un head hunter amigo y me fue sincero: a tu edad y con tu trayectoria no te van a llamar ahora, y es probable que no te llamen nunca salvo para algún contratillo comercial que no v...