Nuevo hábito que me sana.
Quiero compartir con vosotros un nuevo hábito sobrevenido: Normalmente cronifico mis observaciones y mis vivencias con sinceridad y prescindiendo de la mentira, pero guardando las formas de la educación y las buenas maneras. El caso es que en los últimos tiempos las historias, las personas y los sucesos me cargan bastante y necesito soltarlas, limpiarme de tanta toxicidad que me cae encima. Pero no puedo publicarlas en mi blog que era la forma que hasta ahora había encontrado como remedo de confesión ante un cura o un psicólogo, es tal la basura que mancharía el blog. Notaba que tanta mierda en mi interior, que no podía vomitar ni tampoco digerir me estaba intoxicando lentamente, me estaba agriando el carácter, los pensamientos dando vueltas a horas nocturnas me retardaban el sueño. Si lo publico seguro que es peor, pues hasta mis opiniones me podrían llevar a los juzgados. ¿Qué hago? Me acuerdo de una frase de mi abuela: Si la lengua fuera de madera y se pudiera quema...