viernes, 3 de septiembre de 2010

Una soñada entrevista de trabajo


Entrevista de trabajo
El candidato permanece absorto en su PC portátil sobre las rodillas, sentado en la salita mientras espera que le llamen.
Se abre la puerta y una persona le invita a pasar al interior de un despacho; está amueblado con una enorme mesa y un sillón de amplio respaldo; le invita a ocupar una silla en una mesa redonda que tiene el despacho en un lateral (le da una sensación de proximidad).
Tras los saludos de cortesía, sin perder tiempo la persona de RR.HH. comienza a preguntarle por la filiación y demás temas habituales, a lo que el candidato va respondiendo con soltura y tranquilidad, cuando le pregunta por la titulación y si aporta un currículo, el candidato señalando un voluminoso dossier, le dice que tiene una presentación en el PC y que desea mostrarle, añadiendo que porta una copia en soporte digital para dejárselo, pero insiste en mostrarlo para explicarlo en persona.
El entrevistador se revuelve inquieto en la silla, el candidato depone toda la presentación en power point, cuando termina la presentación, le hace entrega de un video confeccionado por el candidato donde muestra sus últimas creaciones.
Después de soportar la inquisición de preguntas absurdas por parte del entrevistador (que se muestra “muy suelto él”) le dice a nuestro candidato: Bien ya se le comunicará la resolución… levantándose de la silla, en este momento nuestro candidato, resuelto y firme le dice que si no tiene inconveniente de contestar alguna cuestión.
Ya le he mostrado todas mis capacidades, mis actuaciones en mi campo profesional, mis aficiones y hasta mis planes de boda, pero falta que yo conozca también las suyas.
Quisiera ver un balance de situación de la empresa, un detalle de los planes de expansión para el próximo quinquenio y si existe un plan industrial o estudio de renovación de negocio, además es de mi interés el conocer si el negocio se soporta sobre un único cliente… es decir quiero conocer la cartera de clientes, porque comprenderá usted que me voy a integrar con ustedes y mis proyectos de futuro dependen de su estabilidad en el mercado.
También quiero conocer las aficiones deportivas del consejo de administración, si están felizmente casados, los hijos que tienen, y que pensamientos tienen respecto a la política del gobierno.
El entrevistador de RR.HH. no sale de su asombro, no es capaz de articular palabra, parece atacado de un paralís sobrevenido.
Nuestro candidato (comprensivo y empático) le dice: Si no lo tiene preparado, me lo manda por e-mail y ya les contesto lo que opino al respecto.
Se despide estrechándole la flácida mano a la persona de RR.HH. entrevistadora, que está todavía en paralís.

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