sábado, 9 de octubre de 2010

La emboscada


Llevo ya algunos años soportando sus ataques, son ataques traicioneros por lo nocturnos, alevosos, premeditados y siempre inesperados…

Pero ya he aprendido, he estudiado su modo de vida, el por qué de sus traicioneros ataques. He comprendido que es muy inteligente, que manifiesta una estrategia que le resulta siempre exitosa.

Primero solo eran molestias casi asumidas como imposibles de evitar… Pero este año me he propuesto salirle al paso y ante los fracasos anteriores de disuadirle de que me ataque, he decidido acabar con los ataques matando si es preciso al atacador.

Es otro que necesita violarme físicamente para vivir su miserable vida, manifiesta un ansia incontrolable en su objetivo…

Ya estoy harto de que tantos intenten vivir a mi costa, mi sangre es producto de mi organismo, es mi líquido vital y por lo tanto es mi vida y nadie tiene el derecho a arrebatármela.

He decidido que sea él o yo, no es admisible ninguna objeción ni negociación, no es admisible el “buenismo” imperante… esta noche me enfrentaré a el y será una lucha a muerte…

Siempre es en el otoño cuando me sorprende y se produce la agresión salvaje, cuando ya tengo la guardia baja… ¡Pero ah no, este año no!

Tengo la ventana abierta (es un piso primero cercano a un sombrío y oscuro jardín), la abro mientras respiro las fresca noche en la penumbra de mi habitación, me siento al teclado del ordenador, cuando “presiento” su presencia, lo noto por ese escalofrío que aprendí en mi etapa de militar, en el cogote… no hace falta que lo vea con los ojos, sé que está agazapado esperando el momento de abalanzarse sobre mi…

Este año no… este año no violas mi cuerpo y sales indemne, este año serás muerto…

La casa de un hombre es su castillo… las leyes podrán decir lo que quieran… pero mi castillo, y menos mi cuerpo no lo tomará… sin consecuencias.

Como he estudiado muy bien los anteriores ataques, he comprendido que espera a mi momento de más debilidad… sé que ha estudiado (posiblemente en días anteriores) mis movimientos y se sabe al dedillo mis hábitos… y he de aprovecharme de esto para tenderle un emboscada.

Sigo escribiendo en el ordenador, pero noto su presencia y el corazón me late muy rápido, se que lo nota, no se como pero lo nota, trato de tranquilizarme para que no advierta mi zozobra y pueda suponer que estoy en guardia…

Llegada la media noche, el reloj da las doce campanadas, siguiendo la rutina, apago el PC… me dirijo al baño a limpiarme los dientes, el ruido de mi cepillo eléctrico “atruena” el silencio de la noche…

Termino, me dirijo a la ventana y cierro “sé” lo noto que ya ha entrado en la vivienda como todos los años hace, no lo veo… pero sé que está ahí…

Abro la cama, me desnudo, pienso en mis muertos y en Dios y entro en las acogedoras sábanas, apago la luz… solo tengo la frente fuera de las sábanas (es mi parte más sensitiva)… Trato de acompasar mi respiración que es muy rápida porque sé que notará que estoy en vela y prefiere que esté más relajado para su vesania…

Ya he conseguido un ritmo cardiaco mas acompasado, casi de dormido…

Lo “siento” muy cerca, cuando casi lo tengo encima, abro repentinamente el embozo y poniéndome en pié con el arma en la mano, y en la otra una potente linterna, lo sorprendo contra la pared…

Y disparo sin misericordia un chorro de insecticida contra su pequeño pero lesivo y astuto cuerpo… fulminándolo en el acto.

Este otoño no me has violado, te he ganado por la mano miserable mosquito.

3 comentarios:

  1. jajaja eres muy grande!

    Un abrazote =)

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  2. Muy buena la historia Avalon. Estaba inquieto por saber qué era. Muy buena la creación de tensión y el desenlace.

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    Respuestas

    1. Me parecía que te iba a gustar la historia…
      Un saludo y gracias por la opinión.

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