martes, 30 de noviembre de 2010

¿Podemos caer en la hipocresía?


Hoy he tenido una conversación con unos amigos que se lamentaban de la pérdida de empleo (los suyos) por haber tenido que cerrar su fábrica, culpando de ello a la mano de obra barata y esclava de oriente.

La paradoja es que hemos vivido este mal sueño de bienestar gracias sobre todo al precio irrisorio de los consumibles.

¿Hubiéramos podido pagar unas deportivas de marca habiendo sido pagados salarios decentes y dignos?

¿Podríamos disfrutar de nuestros aparatos electrónicos de tecnología avanzada si no se hubiera recurrido a las materias primas en países de leyes laxas y esclavista (léase coltán etc.)?

Antes fabricábamos maletas y marroquinería en nuestro país,  pero nuestros avispados empresarios, han cerrado las fábricas en España y se convierten en “importadores” de mercadería de oriente,  desertizando industrialmente la nación española.

Hagamos un poco de memoria histórica.

Antonio trabajaba en una multinacional recién implantada en España al albur de una mano de obra obediente, sumisa y barata.

Con unos reglamentos industriales con criterios económicos y no ecológicos.

Antonio era lo que se entiende por un obrero muy competitivo, es decir generaba poco gasto y mucho beneficio.

Claro que había unas consecuencias indeseadas pero asumidas por casi todos, me estoy refiriendo a los efectos sobre el medio ambiente, y sobre todo sobre la salud de Antonio.

Era su factoría, lo que se llamaba una producción integral, es decir entraba la materia prima en bruto saliendo totalmente elaborado y terminado el producto.

En pocas palabras, todo el proceso industrial se producía en el mismo micro cosmos industrial (con los efectos sobre el medio ambiente y salud laboral concentrados en un área relativamente pequeña).

Los procesos químicos y electro – químicos con que se trataban los diferentes materiales eran realizados con controles muy laxos y económicamente muy rentables (creo que se entiende lo que digo).

Resultando que Antonio y sus compañeros sufrían de los ataques químicos sobre su cuerpo, con desastrosos efectos: pérdida de dentadura, infecciones de piel y ataque a sus órganos respiratorios por el polvo de asbesto (amianto) así como grandes cantidades de plomo en sangre (esto último lo compartían con las viviendas vecinas, que casualmente eran de los propios trabajadores que las habían adquirido para estar cerca de la factoría, con lo que el círculo se cerraba en sus familias).

Esta situación de endogamia entre tóxico y modo de vida duró décadas.

Cuando la situación del país mejoró, empezó a tomar conciencia ecológica, política y sindical. Las empresas empezaron a sufrir el acoso político de las administraciones prohibiendo el uso de cromo, asbesto y exigiendo la instalación de depuradoras.

Entre las subidas salariales, las exigencias medio ambientales y demás trabas, el país dejó de ser atractivo económicamente.

Resultado, migración de empresas a sitios como el que ya disfrutaba aquí.

Encontrando “El dorado” en oriente, donde regímenes totalitarios disponían de mano de obra esclava o semiesclava, y sociedades estado con reglamentos industriales con flexibles modos ante la industria,  se convirtieron en la “fábrica global”.

Solo de ese modo se puede mantener el espejismo, que a modo de Matrix es nuestra sociedad de bienes de consumo basados en la explotación de recursos ajenos, que por otra parte, y es una nueva paradoja, en esos sitios explotados tanto socialmente como ecológicamente, se están poniendo las bases para una nueva sociedad.

En los llamados “países emergentes”, están efectivamente emergiendo a la sociedad avanzada. ¿De dónde sacarán las próximas “fábricas globales” con sus leyes ambientales laxas y su mano de obra esclava?

El proceso puede durar al menos 50 años. ¿Es mucho tiempo? Depende con lo que lo comparemos.

Me ha llamado la atención al hilo de esta cuestión, una noticia en la prensa:

[TRABAJO | ONG denuncian explotación en la industria electrónica

Jornadas sin fin, abusos y exposición a químicos, por una tecnología más barata]

Se refiere la noticia a los trabajadores de china.

Y se hace unas preguntas:

[¿Te has planteado qué condiciones laborales se esconden detrás del último grito en electrónica? ¿Te has preguntado quién y cómo es posible que tengamos las tecnologías más innovadoras a unos precios cada día más bajos? Esto es lo que aborda la campaña internacional 'Teclas Justas' ('Procure IT Fair), que denuncia la explotación laboral en la industria electrónica.]

Para a continuación manifestar:

[ SETEM y otras cinco organizaciones europeas (WEED, Alemania; Südwind Agentur, Austria; EAP, República Cheka; Somo, Holanda; KARAT, Polonia) afirman que miles de personas trabajadoras del sector electrónico de todo el mundo, especialmente en países productores como China o Malasia, encaran cada día jornadas laborales interminables, están expuestas a productos químicos, sufren abusos y tienen sueldos insuficientes para llevar una vida digna.]

Lo mismo que he contado que le acontecía en nuestro país a Antonio.

Que por cierto, aquí subsanaban con el beneplácito de todo el mundo (incluido el trabajador) con un plus de toxicidad y peligrosidad, que a veces era el 50% del salario.

Cuando Avalon en su potestad de sindicalista, propuso eliminar los pluses de toxicidad y peligrosidad (y lo consiguió) eliminando la toxicidad y la peligrosidad, casi fue linchado por los afectados de la bajada económica, que no comprendían que no estaba bien cambiar salud por dinero.

Naturalmente esa bajada de salario, se debió de compensar con subidas de salario, pero ya se tuvo que realizar con lucha obrera.

Y por supuesto fue un factor de perder “competitividad”.

[El sindicalista malayo Balakrishnan Nadeson afirma: "Lo importante es que haya trabajo decente en cualquier parte del mundo. Mientras haya personas que deben estar 12 horas al día derechas y que no pueden sentarse en ningún momento o ir al lavabo, este tipo de cosas necesitan ser denunciadas para parar este sistema que deshumaniza a la persona".]

Este avalon malayo no sabe la que le espera.

Y si lo consigue, que se vayan preparando a no ser competitivos.

Y ahora viene la “chorrada”, [Firmas para una compra pública justa

'Teclas Justas', campaña internacional liderada en España por la ONG SETEM, se basa en el poder de compra de la administración pública como herramienta para el cambio. Uno de cada cinco ordenadores del mundo está comprado por administraciones públicas.

Por este motivo, desde SETEM y el resto de organizaciones estamos intentando conseguir más de 10.000 firmas para hacerlas llegar a universidades de toda Europa y así poder instar a sus responsables a que incluyan criterios sociales a sus procesos de contratación. Buscamos también la aprobación de una resolución en las universidades y centro educativos para garantizar la responsabilidad social en la compra de ordenadores.]

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/30/solidaridad/1291113469.html

La sociedad occidental, con su complejo de culpa, trata de lavar la conciencia con iniciativas de este signo.

Y yo me pregunto, ¿Puede soportar occidente el volver a la sociedad preindustrial?

Debemos de reflexionar sobre lo que os he contado, para no caer en la hipocresía.

entrada editada en 26 dic 2016 para mejorar la sintaxis

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