martes, 14 de diciembre de 2010

Crónica de un desempleado II


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Solicito la prestación del subsidio (soy atendido eficientemente y sobre todo algo que agradecí mucho, con deferencia y cariño), parece que me lo aprobarán… veremos, será un soplo pequeño, aunque muy bien venido, de aire a mis fatigados pulmones económicos.

Allí hice una reflexión sobre nuestra situación, la gente manifiesta su desagrado con los sindicatos y gobierno… lo de los 16 millones de € de subvención a los sindicatos…ha sentado francamente mal.
Reflexiono sobre esto, cada parado que va al paro es un cartucho de dinamita, sin mecha de momento… los van almacenando en un cuarto (que son el sistema de subsidios)… los sindicatos realizan junto con los subsidios una labor de “bomberos” para que el explosivo acumulado no deflagre (que es como llaman los artificieros a la explosión)… Coligo que esos 16 millones son un pago por la prestación para que el sistema no deflagre.
Los parados están sin mecha, pero como algún “iluminado” u otra gente con aviesas intenciones, coloque la mecha… sacad las conclusiones vosotros.
Hoy me he encaminado a la oficina de empleo con mi montón de octavillas promocionales de Paradópolis como os dije.
Comienzo a darlas a los desempleados que declaraban serlo…
Me las han tomado todos… incluso algunos se han parado a charlar conmigo.
Me han contado su caso, algunos dramáticos (lo dejaré para otra intervención) hoy me centro en la crónica.
La gente desconoce el sitio Web, (llego a la conclusión que la amplia difusión en los medios no ha sido lo importante que los técnicos declaran, o los parados no ven esos medios, lo que es posible)
Los parados, sobre todo los más extremos, ya no disponen de tiempo o de tv, y menos Internet. Su crisis particular (algunos me la han contado hoy) los ha dejado mudos y sordos… Es literal, muchos ya no tienen medios informáticos ni tv.
Por eso aconsejo a los parados sin medios que usen por 90 céntimos de € una hora de navegación en un ciber…
UNA COSA QUE ME HA IMPACTADO ENORMEMENTE es el gesto tímido de algunos en declararse parados (incluso uno que me había negado ser parado, entra y coge número, saliendo mas tarde con la papeleta de parado) y otros una enorme vergüenza en afirmar que son parados… También las ganas de hablar y comunicarse que tiene la gente parada.
Lo he tenido que dar en la calle por la seguridad del centro, de echo han salido a la puerta a ver quien era el que estaba hablando con los parados y que repartía, llegando los funcionarios a preguntar a un parado (me lo ha contado) que era eso que les daban.
Iba a la oficina de empleo algo preocupado por la inmovilidad de los parados, pero he terminado con la moral muy alta y reconciliada con mis conciudadanos…
Y con el firme propósito de ser la voz de los sin voz.
Mañana más en otra oficina… y me quedan muchas por delante.

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