martes, 1 de noviembre de 2011

La mujer, esa persona a utilizar y explotar.




Desde tiempos remotos se la viene usando a conveniencia de los poderes terrenales, se las esclaviza, otrora se las adula para conseguir sus favores o simplemente se las engaña y manipula.

Los medios de los que se han valido varían según las circunstancias y el momento.
Que se necesita que la población crezca, pues la hacemos máquinas de procrear…
Que se necesita un control poblacional, pues las manipulamos emocionalmente…
Que es necesario su concurso en la industria, pues las volvemos a manipular y las metemos de hoz y coz en la producción…

De que medios se valen, todos les son útiles: la religión, el patriotismo, la conciencia de género…
Sin pasarnos a muchos años atrás… Cuando la gran guerra se llevó a millones de varones a morir enfangados en las trincheras, la industria necesitó mano de obra…
¿De donde la sacamos y cómo? Fueron las preguntas claves: Del género femenino… contestaron los asesores. ¿Cómo y por qué medios las sacamos del hogar?
Recurriendo al patriotismo y al concurso de esas piradas feministas… -contestaron los asesores…
Mano de santo, bajo el pretexto de la liberación femenina, la liberaron de las tareas “ingratas” de criar y educar a sus churumbeles y las metieron en la industria, donde fueron expuestas a los nocivos contaminantes de la industria.
Todo bajo la escenificación de alcanzar metas feministas y con abundantes toques patrióticos…
Terminada la gran masacre de varones en la guerra que se llevó por delante 50 millones de muertos, el panorama resultaba bastante atractivo para los negocios…
Al regreso a la industria de los varones, lógicamente no iban a echar a las féminas del mercado de trabajo, con lo que había costado meterlas…
Encontraron nuevamente una solución: El consumo, crearon la necesidad de una vivienda en propiedad al que no la tenía, de una segunda vivienda al que la tenía, de bienes de consumo como TV, lavadoras, aspiradoras, aparatos reproductores de música, vacaciones en sitios exóticos, un auto cada uno etcétera…
Con lo que se necesitaba el concurso económico de los dos…
¿Y los hijos?
Les ponemos guarderías, pero ellos tienen que producir para ganar y poder pagar los bienes de consumo…
Hasta aquí lo ya por muchas personas conocido, llegamos a la época actual, en nuestra nación (que es lo que conozco mejor).
Nuestra industria de consumo está necesitada y quiere ganar más dinero, por lo que se necesita el concurso de todos en las tareas consumistas…
Tenemos la industria de la construcción que nos reporta pingües beneficios, hipotequemos a las personas por 30 años, démosles facilidades de endeudamiento…
Pero si solo trabajan, la demografía bajará, está demostrado, que al subir el poder de consumo baja la natalidad… -argumentaron algunos.
Eso se soluciona abriendo las puertas a la emigración, que tienen cultura de procreación y solucionamos muchos temas de un solo tiro.
Pero ahora no tenemos el concurso de una guerra para apelar al patriotismo, ¿Cómo lo hacemos?
Relanzamos la lucha de género, implantamos leyes que desincentiven los matrimonios convencionales, daremos derechos desequilibrados a las mujeres en detrimento de los hombres, de ese modo abriremos una brecha de género… Por supuesto todo lo arroparemos con discursos de liberación de la mujer…
El descontrol poblacional lo controlaremos con el derecho a decidir sobre sus cuerpos en cuestiones de aborto, con pastillas y cuantas acciones puntuales sean necesarias…
Crearemos si es necesario un ministerio de igualdad para controlar todo el proceso incluido la creación de leyes convenientes al proyecto, tenemos gentes muy concienciadas al respecto, no debéis preocuparos por ese tema… -Respondieron los asesores.

La mujer una vez más es estafada, engañada, adulada, manipulada, usada, esclavizada…

Y el varón que pinta en todo este baile…
Dada su genética, que controla su cerebro (que piensa con el pene), es otra victima más, solo que carga además con la mácula de ser un machista (aunque no lo sea) un asqueroso patriarca (aunque nunca manda en casa) que se le considere por el solo hecho de ser hombre un presunto mal tratador repugnante y sea reo de pasadas fechorías cometidas por varones del pasado…
Solo le queda agachar la cabeza avergonzada y sobrevivir…

Solo queda la esperanza de que mujer y varón reflexionen, se unan (pues los dos son media naranja uno de otra) y se liberen del yugo que desde tiempos atrás tejen sobre ellos…
Que no se dejen arrastrar a falsas guerras de sexos que solo benefician a los explotadores…

Pero debo confesar, que estoy cansado, muy cansado de luchar sin éxito contra las mentiras y manipulaciones…

4 comentarios:

  1. Querido Alberto Antonio, recreas la mítica Avalón poniendo un toque verdadero de ideal y poesía en este mundo prosaico, a pesar de tu justo cansancio al luchar con éxito contra la falsedad. Este post es excelente, doblemente por venir de un hombre que defiende a la mujer por estar claro en que realmente no existe diferencia de valor alguna, que venga determinada por el sexo de la persona, sino es a los ojos de la necedad. Bendigo tu luz que guía y te guía. Abrazo.

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  2. Querido amigo Gustavo, me place en sumo grado tus palabras que son linimento para mis heridas.
    Me canso…efectivamente, pero saco fuerzas de flaqueza para no ceder terreno a la necedad.
    Un abrazo y vuelve pronto con LOBIGUS pero os seguiré leyendo en raguniano.blogspot.com

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  3. Estimado Alberto Antonio, este artículo desgarrador, escrito hace casi 2 años, sigue con la vigencia que otorga la no evolución humana. Comparto todos los aspectos de tu exposición. Yo también soy un defensor de la igualdad y la justicia. Sólo espero no desfallecer de mengua ante tanta indiferencia. Pero al leer textos como el tuyo vuelvo a agarrar ánimos y me fortalezco porque veo que no estoy solo. Gracias por darme ímpetu.
    Si no tienes inconveniente, puse tu blog como referencia en los blogs recomendados por http://raguniano.blogspot.com/

    Un fuerte abrazo desde Venezuela.
    Rafael Baralt

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  4. Estimado Rafael, gracias por tu apoyo, gracias por ser como eres y muchas gracias por poner mi tribuna entre tan ilustres blog, que por supuesto no tengo ningún inconveniente.
    Un abrazote desde España
    Alberto Antonio (Ávalon)

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