miércoles, 28 de noviembre de 2012

El privilegio de ser una persona mayor.

Reloj de Ávalon



Últimamente estoy reflexionando sobre sentimientos  y otras circunstancias inherentes a la edad física y mental del ser humano.
Estoy llegando a conclusiones que  una persona joven y llena de vitalidad y con una presunta proyección de vida larga ni  se plantea…
Si llegas consciente de todos los momentos (buenos y malos) y reflexionas sobre ello, posiblemente llegues a la misma conclusión:
“Tengo el privilegio, entre otros muchos de la prueba que te da el contrastar y constatar verdades, mitos y experiencias, en resumen cada vez encuentro más razones para decir que llegar a mayor es un enorme privilegio”.

En una conversación con una persona de edad avanzada (muy lúcida aún) me dijo una frase al hilo de la conversación que manteníamos: “Tengo razón… porque la tengo y además ya soy mayor y lo puedo decir”.

Esta aseveración que al primer golpe puede parecer soberbia o temeraria…encierra la leyenda de que tiene razón porque la ha contrastado con el tiempo y además la dice porque ya es viejo y no posee miedo a decirlo.
La conversación derivaba por senderos de política económica y social entre esa persona mayor y yo mismo, que había ejercido altas responsabilidades políticas que le dieron un enorme equipaje de experiencias reales vividas…

En soledad, solo acompañado  de un buen café y el aroma de mi cigarro puro, entro en reflexiones de vidas pasadas, al menos cuento personalmente con cuatro.
Mi conteo es en base al nacimiento, desarrollo y muerte, que no física esta última palabra, contando el nacimiento cuando empiezo una actividad de enorme calado en mi existencia, el desarrollo de la misma y el término y extinción casi traumática de ella.
Como ejemplo, (no es el caso mío) una persona puede iniciar una actividad de agente de campo en inteligencia, sobrevivir a múltiples peligros rozando la muerte sin llegar a ella por un casual del destino y terminar con una identidad diferente y una vida diferente, cojo este caso como ejemplo rudo y sonoro que describa lo que digo de cuatro vidas ya…

En el aspecto de experiencias vividas, entra naturalmente los medios técnicos de que nos servimos en cada caso.
Otras veces mis pensamientos rondan en las experiencias sociales, pero hoy al hilo de unos comentarios de jóvenes a cuento del ordenador de 1951 que han puesto en marcha  (año de mi nacimiento) comentarios jocosos de unas personas poco experimentadas que creen que lo que ahora tienen es lo “más” y desprecian los antiguo, sin percatarse que es el origen de lo de ahora, es más, es lo mismo pero con la rapidez de conmutación que da el silicio de los componentes… Pero la cadena de ingenio que desplegaron los antecesores…eso no lo suple ningún ingenio actual, llegaremos a colonizar otras galaxias, pero eso no le quita importancia al invento de la rueda ni al descubrimiento del fuego…por no hablar de la filosofía y el pensamiento racional…
 de la noticia y reconozco las válvulas de conmutación y los bloques de contactos de cabeza de plata paladio que conmutan en ese ordenador de última tecnología de 1951…y me vienen las experiencias que tuve cuando joven como era yo entonces trabajaba con ellos…y me invade gratas sensaciones.

Lo mismo que el reloj de madera, uno igual al que construí yo mismo que he encontrado en you tube  http://www.youtube.com/watch?v=Xunu5tUVa-I&feature=colike

Cuando eres mayor y has vivido, has almacenado experiencia y conocimientos de los que cuando ya son pasado permanecen como un caudal inagotable que salen a la superficie con cualquier pretexto permitiéndote vivirlos con plenitud y saboreándolos de manera intensa, y eso solo lo puede hacer un mayor…

Cuando de niño miraba a las personas mayores, sentadas al Sol sumidas en sus pensamientos, me preguntaba qué estarían pensando, cuales eran las vivencias que saboreaban aquellas personas  de aspecto leñoso como las viejas encinas que habían vivido guerras en ultramar o en casa…
Hoy, ya me hago una idea…

Por eso mismo, mientras somos jóvenes y vivimos, tenemos que vivir en armonía con nosotros mismos y con nuestro entorno, pues es el capital con el que viviremos más adelante, y si no ha sido acertado, nuestro capital será escaso, bebamos de muchas fuentes positivas y de todas nos llevaremos algo para el futuro.


He aprendido que no todo es blanco o negro, que hay matices, pero me quedo con el simplismo minimalista de los niños sin olvidar los matices; para los niños da igual si se es de izquierdas o derechas, si blanco, negro, amarillo o cobrizo…siempre te preguntan: ¿Es bueno o malo?

Ser y llegar a ser mayor, es un privilegio.

2 comentarios:

  1. La sociedad olvida la experiencia de los mayores, teme a la muerte y a la enfermedad, y como un Fausto cobarde, se olvida de su destino.
    Las personas mayores son invisibles en muchas ocasiones en la televisión y en la sociedad. Y me parece bastante triste.

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    Respuestas
    1. Vivimos en una época de culto a lo joven, a lo novedoso como si fueran valores dignos de sobreestimación, pero es una enfermedad infantil de la sociedad fomentada por intereses económicos.
      De ahí que se les oculte.
      Lo más rápido, lo último en aparecer, sin fidelidad a nada, ni a nosotros mismos, sin caer en que la novedad es precaria.
      A pesar de todo, creo ver “brotes verdes” en este tema entre la estima de la sociedad.

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