domingo, 16 de diciembre de 2012

“El problema” en Navidad.




Esta fechas en esta parte del mundo que conozco y en la que vivo, estas llamadas “fiestas entrañables” son más un problema que una fiesta propiamente dicha.

¿Cuál es el problema, nosotros o las fiestas?

El problema es nuestra forma de vivir y de enfocar la propia vida.
Trato de implementar la filosofía minimalista también a estos aspectos de nuestras vidas…

¿Por qué la filosofía minimalista y no la cristiana como es la fe en que me educaron?

Porque el actual modo de vida está tan alejado de la filosofía cristiana como un huevo de chocolate de uno de gallina.
Me ha sido arrancado de mi vida toda la forma de vida cristiana por esta sociedad paganizada, mercantilizada y amoral.

Trato de fusionar la filosofía cristiana con la forma de vida minimalista que ambas tienen muchísimo en común…

Los sentimientos de amor más profundo parten de mi alma cristiana y la práctica y el afrontar la vida le aplico el modo minimalista,  en los escollos que me encuentro en el camino, si no encuentros una fusión, me comporto como el agua…fluyo como una suave corriente y no como un tempestuoso torrente.
Pero siempre fluyo hacia mi cauce natural…

En estas fechas tan señaladas de consumo excesivo sin mucho conocimiento, de hipócritas comidas y cenas de empresa, de forzadas reuniones familiares…
Destacan cada vez más por su número, los que provienen de hogares rotos por las crisis de los divorcios, de los desahucios, el desempleo creciente y ya casi masivo…

El núcleo familiar afectado por el desempleo, además de tener que soportar todos los días la precariedad de su situación, en estas “entrañables fiestas” soporta la ofensa añadida de las campañas de consumo navideño desde todos los frentes…no paran de recordarle por comparación, su estado de anemia monetaria y de estatus social…
Poca o nula diferencia hay entre este colectivo y el individuo que por la misma crisis, ha perdido el trabajo, la familia y la casa.
Éste si tiene suerte lo añadirán sus familiares más cercanos a la forzada reunión familiar, donde reflexionará de manera íntima sobre lo perdido…
Al ser una fiesta que se celebra con un consumo de alimentos conseguidos con gran esfuerzo económico, todos ellos no habituales, todavía le resaltarán más su precaria situación.

Otra cosa sería que no se celebrara un consumo lujoso…
Que celebráramos la Natividad, es decir lo que era al principio…festejar el Nacimiento del niño Dios que está destinado a limpiarnos el pecado original…
Y por lo tanto lo haríamos en comunión de personas creyentes y contentas del aniversario…Y ahí nadie estaría sintiéndose mal, al contrario se sentiría miembro no excluido ni falto de nada, pues las carencias materiales no tienen mucha importancia comparadas con las tenencias espirituales.

Estoy frontalmente en contra de estas materialistas y consumistas fiestas navideñas y de año nuevo…
Se que se argumentará que son buenas para el consumo y para que el dinero fluya por la sociedad creando riqueza…
Pero no es esa “riqueza” la que considero buena para el conjunto de la sociedad.
Si decido ser coherente con mi filosofía de vida, estas fechas evito celebrar nada (puesto que nada tengo que celebrar al modo consumista) tampoco celebro salvo de manera íntima, y lo hago todos los días de mi vida, la venida del niño Dios, pero lo celebro con la coherencia de tratar de vivir del modo cristiano.
Aplico mi nueva filosofía de vida minimalista que en nada confronta con mis creencias cristianas y fluyo en la vida hasta que sea llamado a reunirme con Dios.

Mundanamente, no deseo ni quiero ofender a los que me invitan a celebrar fastos en estas fiestas (aunque no esté de acuerdo en su modo de enfocarlas) asisto de manera forzada y complaciente por no ofenderlos pues sé que de momento no entienden mi postura, pero soy parco en la ingesta de bebidas espirituosas y en las exquisiteces culinarias que me ofrecen, que por lo sustanciosas y escasas en mi dieta habitual sólo pueden sentarme mal…
Cosa que tampoco entienden y me critican abiertamente mi postura ascética… pero humildemente acepto sus críticas, aunque trato de explicarles mi modo de filosofía de vida.

Deseo a mis lectores que celebren  unas fiestas coherentes y felices en compañía de los que amen, que no hagan excesos, que con su simple compañía y algún alimento para el cuerpo es suficiente.
También deseo que el año 2013 sea el momento en que reflexionen y den un paso adelante hacia la equidad e inicien un modo de vida más minimalista si ello es posible.
Un cordial abrazo de Ávalon.



  




  

8 comentarios:

  1. Soy cristiano y estoy totalmente de acuerdo en que cristianismo y minimalismo son filosofías que encajan muy bien. De hecho una de las cosas que más me llamó la atención del minimalismo cuando empecé a conocerlo, es lo bien que casa con ideas como el contentamiento, el no acumular bienes, el ser sencillos y modestos, ideas muy presentes en la Biblia, sobre todo en el Nuevo Testamento o en libros como Proverbios.

    Gracias por hablar sobre el tema, sobre todo en estas fechas navideñas en las que muchos cristianos se han dejado llevar por la filosofía consumista y han olvidado el verdadero significado de esta celebración. Espero que más cristianos conozcan estas ideas y también que las personas que practican el minimalismo puedan acercarse al cristianismo con un nuevo punto de vista. ¡Jesús fue un gran minimalista!

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    1. Gracias por tu estimable aportación amigo Carlos, desde ejemplo podemos los seres humanos dar testimonio de la vida que consideramos sostenible y ética, como digo en mis reflexiones sociales, la revolución debe empezar por uno mismo primero, el ejemplo de tu vida será el testimonio que anime a otros a seguir, si la perciben buena la misma senda.

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  2. Mi querido amigo, para mí es un placer agradecerte el doble regalo navideño que supone haber leído este texto tuyo tan ameno, cierto, claro y objetivo, y saberte caminando por el mismo planeta que yo, con esas innegables cualidades personales que te distinguen y honran. Saber de alguien que no solo se ha salido de la alienación consumista sino que tiene un talento evidente para alertar a los que no lo han hecho, utilizando para alertarlos con su mensaje un tono amable y educado, me anima a seguir emulando tu ejemplo. Me uno a todos los que te aprecian para desearte lo mejor en este Nuevo Año y que sea el inicio de la época más feliz de tu vida. Ah! Y mil gracias por tu comentario en mi artículo navideño en LOBIGUS. De ser el único que reciba en ese caso, porque mis seguidores agnósticos están trinando contra mí por mi atrevimiento al publicarlo, el tuyo valdrá por cien. Es que los verdaderos valores humanos son para mí, como allí lo aclaro, infinitamente más importantes y valiosos que cualquier posición filosófica o religiosa, incluyendo la mía. Un fuerte abrazo. Gustavo

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    1. Como te digo en tu blog:
      "Siempre la figura pura y virginal de los niños es el mejor medio de expresar la pureza de un pensamiento"
      El artículo imprescindible por lo simplemente delicioso, el cuento de Navidad que como poema ético no deberá encontrar reticencias en ningún espíritu humano, lo recomiendo a mis amigos que lo lean, que como digo en tus comentarios: "que valoro mucho viniendo de un agnóstico declarado".
      Nosotros (tú y yo) preferimos los valores humanos que nos unen, que las filosofías y religiones que nos puedan separar, que esas son para nuestra alma y privacidad, aunque ni tú ni yo las escondamos vergonzosamente.
      El cuento en cuestión para el interesado en lconocerlo, lo podréis ver en http://lobigus.blogspot.com.es/2012/12/el-angelito-mas-pequeno_9071.html

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  3. Estas fechas me provocan sentimientos contradictorios.
    Por una parte odio el consumismo que implican. En muchos hogares las comidas y cenas son auténticos banquetes, los niños reciben multitud de regalos tanto el día de Navidad como el de los Reyes magos, etcétera. Nos hemos pasado todo el año hablando de crisis y de que muchas personas lo pasando fatal pero nos olvidarmos por unos días. Esta parte de las fiestas navideñas me desagrada y entristece.

    Por otro lado me encanta reunirme con toda la familia al rededor de la mesa y charlar, ver como les va a todos. Estos días nos reencontramos con amigos y personas queridas, que vienen de lejos para compartir con nosotros momentos entrañables. Esta es la parte que merece la pena.

    Un saludo,

    Jordi

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    1. Gracias por escribir amigo Jordi, somos muchos los que compartimos iguales sentimientos encontrados en estas "entrañables fiestas", por eso mi deseo es que seamos capaces de reflexionar sobre ello.
      Un cordial saludo
      Ávalon

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