jueves, 18 de abril de 2013

Concupiscencia.



Concupiscencia.

(Del lat. concupiscentĭa).

1. f. En la moral católica, deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos.

Podemos afirmar que lo que para unos es un paradigma capitalista que se sostiene en la sociedad de consumo, no es nada más que concupiscencia desatada.

Dice Merche Pasamontes “Imagina que durante un mes, todos los habitantes del planeta compraran sólo lo estrictamente necesario, ni una cosa superflua más. ¿Qué crees que sucedería? Se hace difícil de recrear lo que sucedería, pero ya te digo que el sistema capitalista se hundiría.”

También yo mismo he reflexionado de esa forma, por un momento me he asustado…
El mundo paralizado, los gobiernos forzados a la colectivización…
Suspensión del sistema de vida conocido, todo de golpe.
El colapso…

Después de respirar tres veces profundamente, me he sosegado…
Es imposible que eso ocurra (el que todos dejaran de consumir al mismo tiempo lo superfluo).

Me lleva a la tranquilidad el que soy un % mínimo de la sociedad.
Mis teorías beneficiosas para el ser humano, interesan a pocos (desgraciadamente) y precisamente ahí, en ese dato es donde me muevo, soy conciente que arrastro a muy pocos, por lo que mi responsabilidad está minimizada afortunadamente para mi tranquilidad de conciencia; solo puedo producir felicidad y buena vida a los mínimos que se convenzan de que menos es mejor, cuando empecemos a ser muchos, empezaré a no poder dormir tranquilo.

Nadie vive mejor que un minimalista en el capitalismo…
Nadie vive mejor que un comunista en una sociedad capitalista…

En nuestras minorías somos felices…
Paseamos entre nutridos grupos de seres que se hacen daño con su concupiscencia y nos sentimos plenos de razón y acierto en nuestra filosofía…
No sé los comunistas, pero los veo muy felices en sus proclamas que no ponen en práctica en su vida personal (fundamentalmente porque sus señoras no se lo permitirían) me imagino diciéndolas que dejen de consumir productos capitalistas…o practicando la igualdad plena en casa.
(Alguno conozco que si lo practica, pero se ha tenido que divorciar).

Yo como sabéis soy un minimalista sobrevenido (ya convencido al 100%) que practico el minimalismo consciente de sus beneficios (por eso mismo lo comparto), claro que yo soy divorciado y sin expectativas de dejarlo…
Por lo que “Yes I can”.

Aprovechando que mi voz es baja y no llega a muchos os animo a implementar el minimalismo en vuestras vidas, para lo que os recomiendo que comencéis por el libro de mi amigo mexicano Omar Carreño con su Camino al minimalismo 





6 comentarios:

  1. A diferencia de ti, amigo Avalon, yo soy solo minimamente minimalista. Creo en la innecesariedad del exceso, y en la necesariedad de lo mínimo pero en la conveniencia de lo abundante.
    Y la concupiscencia... bueno no seré yo quien hable contra ella.
    Un saludo.

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    1. Gracias por opinar amigo Ivan, como es lógico no comparto en absoluto tus opiniones que por subjetivas son tuyas e inobjetables por ello.
      Un saludo
      Ávalon

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  2. Muy buen artículo, compañero. Enhorabuena. Te sigan muchos o pocos, tienes una voz propia, genuina; y eso a pesar de parecer poco es mucho.

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    1. Me alegra que te parezca buena mi reflexión, y aprecio tu aserto de que es “una voz genuina” pues la autenticidad me es muy apreciada y querida.
      Un cordial saludo
      Ávalon

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  3. La mayoría de las veces es un porcentaje pequeño de la sociedad la que impulsa los cambios, así ha sido durante toda la historia de la humanidad. Pertenecer a una minoría, si los ideales que ésta propugna son nobles, es motivo de orgullo.
    Un abrazo

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    1. Gracias por el apoyo amigo Luis José, cierto que muchos empezaron siendo pocos, y hoy son millones; puesto que estoy convencido que nos guía un ideal noble, sé que llegaremos a ser una ciudadanía minimalista en el concepto de filosofía. También sé que tardaremos mucho, pero al fin viviremos en el equilibrio feliz.
      Trato de desterrar de mí vida el sentimiento de orgullo (de pertenencia) que me puede escorar hacia la soberbia, pero sí que me sentiré bien aunque sea minoría.
      Un abrazo

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