jueves, 31 de octubre de 2013

Implicación




Que la implicación es un factor importante es una obviedad. Pero siendo así, aún hay empresarios y jefes de negocio que se niegan a ver la evidencia -inflingiendo un daño inmenso a su negocio- y obran en dirección opuesta.
Y no estoy hablando de pequeños negocios (que no he encontrado casi ninguno que no implemente la implicación del personal de alguna manera) estoy mirando a las grandes fábricas (muchas de ellas para pasmo, multinacionales).

Grupos de desarrollo
Recuerdo una en concreto, que implementó un programa de implicación enorme y muy bien planificado, lo llamaron "plan Zenit"  allá por los 90, que consistía en grupos de desarrollo de mejora del negocio, llevado a cabo por selectos miembros de los distintos departamentos de la línea de negocio. Estos miembros, ejercían su labor fuera de horas de trabajo, gratis y con entusiasmo en el proyecto que les daba la oportunidad de mejorar lo mejorable en su "universo" fabril.
Esta iniciativa de la punta de la pirámide empresarial, fue cercenada por la actuación de niveles inferiores ¿? con la inclusión de algunos de los esforzados miembros de los grupos de desarrollo en un ERE  de la época.
El efecto entre el colectivo que vio como ni los "esforzados" miembros de los grupos de desarrollo estaban libres de los ERE, fue demoledor, resultando "volados" en un solo día TODOS los grupos de desarrollo y del plan Zenit por lo tanto.
Magnífico ejemplo de iniciativas para la implicación en el negocio.  (Ironía)

Plantillas
Las personas están dispuestas al sacrificio y al esfuerzo (incluido el salarial) si les convencen fehacientemente de que se les tiene en cuenta como personas valiosas que son para el negocio.
Si el "patrón" del barco es consecuente, comedido, sincero y leal con la tripulación.
El liderazgo se gana, no se impone.
El problema que ahora veo en los pequeños negocios, es el del desprecio absoluto a las herramientas humanas que conforman la plantilla, olvidando que eso repercute, -y de que manera- en el negocio.
Exigen jornadas agotadoras, presencia agradable y profesionalidad...
Y no incentivan nada de eso, creen que la necesidad es buen incentivo. Se equivocan, la necesidad es mala consejera.
He detectado que estos negocios están dirigidos por "consejeros" a veces familiares (el hijo recién titulado en ciencias económicas) que no sé que les enseñaron...pero se comportan como verdaderos "empresaurios" y entre recortes de plantilla sin criterio, o al menos solo criterios económicos, conforman un negocio, que lo que el padre consolidó en 40 años, ellos se lo cargan en tres...
Manifiestan un desconocimiento del negocio familiar espantoso (nunca pisaron el taller) solo salieron a la universidad y regresaron llenos de fantasías fuera de contexto al pequeño negocio víctima de su idiocia económica y empresarial.
¿Para esto le llevamos a la universidad? -se preguntan los padres-

Formación
Pienso que la formación de un "heredero" de negocio, o de quien quiera dedicarse a un negocio en concreto, no solo debe limitarse a conceptos académicos de empresa, se deben de completar con formación "in situ" en niveles inferiores, para aprender qué es el negocio que puede ser victima de sus "conocimientos".
Es decir se le exigirá una implicación en el negocio desde dentro.
Siendo lo idóneo algo anacrónico hoy día: una escalada de abajo arriba con formación adecuada.
Claro que esto está reñido con la actual moda de negocio precario de ganancias rápidas y costes bajos. El negocio que aspire a perdurar en el tiempo tiene que sustentarlo buenos cimientos humanos.

5 comentarios:

  1. Hoy en día, para el trabajador asalariado, lo mejor es estar en una empresa pequeña o muy pequeña. En las grandes, el trato, el salario, la consideración, la formación, etc. es horrible. Y es por eso que las empresas grandes acaban siendo grandes; la persecución de beneficios cada vez mayores pasa por delante de todo.

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    1. He llegado como sabes a la misma conclusión…
      En las grandes se puede conseguir implicarse bastante si te dejan…
      El problema son los mandos intermedios que por celos profesionales, por miedo a la competencia que supone una actitud implicada, ponen arena en las cadenas de implicación en detrimento de la compañía.

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  2. Yo quiero más beneficios, el otro quiere más salarios y mejores condiciones de trabajo. Somos seres humanos buscando objetivos distintos. El equilibrio se encuentra en función de la oferta y la demanda y las alternativas de las que disponen empresarios y trabajadores.
    A veces el equilibrio gusta, otras no, pero nunca gusta al 100% (siempre queremos más) ni disgusta al 100%(de otra manera, el trabajador se iría a otra empresa o no trabajaría, o el empresario encontraría un mejor trabajador por el mismo salario o menos).
    ¿Tiene un alto directivo los problemas que tiene un trabajador de McDonalds? Creo que no. ¿Quieren menos beneficios los accionistas de la multinacional de consultoría o banca que la del establecimiento de comida rápida? Tampoco. ¿Cuál es la diferencia en la calidad del trabajo y el salario de unos y otros? Respuesta: el valor que aporta uno y otro.
    El directivo es un trabajador especializado en dirección de personas relativamente escaso; el que fríe las hamburguesas o friega suelos aprende a hacerlo en unas pocas horas y es una pieza fácilmente sustituible.
    Solución individual:
    ¿Qué no hacer? ---> llorar menos, no convertir la situación laboral en una cuestión moral, no indignarse, no increpar al patrón, no maldecir al mal empleado.
    ¿Qué hacer? --> Empresario: cambiar de trabajador, si es posible, o aceptar lo que tienes, si no es posible. Empleado: Cambiar de trabajo a uno mejor o aportar un valor mayor a la empresa en forma de actividad más especializada o con mayor demanda.

    En resumen, preocúpate de aportar mucho más valor y en correspondencia quizá recibas tú más. No moralices ni pierdas energia pidiendo-exigiendo que los demás te aporten lo que no quieren aportarte.

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    1. 1/2
      Así es amigo mío, algunos solo buscan más beneficios, cuantos más mejor, sin límite, han hecho de esa premisa un modo de vida, nada de humanidad, solo la adoración a su ídolo: el dinero, y a él lo supeditan todo, es su proyecto de vida: “el beneficio lo primero y único”.
      El otro ser humano, tiene un proyecto de vida que lo conforman su familia, sus hijos y su nación.
      Quiere tener trabajo con buenos salarios que le permitan comprar cosas (de esa forma revierte en la sociedad lo que la sociedad le da) y las mejores condiciones de trabajo, alejadas de la miseria esclavista, le permitirán disfrutar de su familia y se sentirá orgulloso y feliz de pertenecer a una nación que le permite eso, y el empresario ya no es un “explotador” es un humano que tiene el don de la organización y la emplea en el bien de la nación, comenzando el circulo que se cerrará con la reversión de los beneficios a través del comercio.
      La “ley de la oferta y de la demanda” es una ley cruel y además una falacia.
      Los partidarios de las leyes del mercado, ponderan muy alto esa “ley” pero obvian que la ley de “la selva” es consustancial a ella.
      En una sociedad azotada por la crisis, la parte más débil (económicamente hablando) no dispone apenas de alternativas, a saber: Morirse de hambre, trabajar por un mendrugo de pan o unirse al primer grupo que se rebele, dado que nada tiene que perder.
      En una situación de crisis, la movilidad voluntaria del trabajador es una utopía, dadas las cadenas económicas que le sujetan, hacen que trate de aguantar hasta lo indecible, de facto lo tienen que despedir forzosamente, pues siempre se agarrará a un clavo ardiendo.
      En condiciones esclavistas, el empresario no puede contratar al mejor, eso es una mentira, contrata al que está dispuesto a contratarse por poco dinero, y hay una máxima comprobada por mí mismo en mis observaciones: “El que paga sueldillos, obtiene tecniquillos”.
      Naturalmente que no tienen los mismos problemas el directivo que el empleado de McDonalds, ¿pero cual de ellos es más importante y perentorio?
      Dices:
      [¿Quieren menos beneficios los accionistas de la multinacional de consultoría o banca que la del establecimiento de comida rápida? Tampoco. ¿Cuál es la diferencia en la calidad del trabajo y el salario de unos y otros? Respuesta: el valor que aporta uno y otro.
      El directivo es un trabajador especializado en dirección de personas relativamente escaso; el que fríe las hamburguesas o friega suelos aprende a hacerlo en unas pocas horas y es una pieza fácilmente sustituible.]

      ¿Es despreciable e innecesario el “freidor de hamburguesas” por ser su trabajo a simple vista mas sencillo?
      Conozco fábricas que han prescindido de mano de obra sencilla por robots…
      Y también tengo noticias de que están probando SW de gestión que sustituyen con ventaja a los directivos.

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    2. 2/2
      Cada uno tiene los dones que tiene, el que sabe freír, el que puede acarrear carretillas de cemento en la obra durante horas seguidas, el que es capaz de elaborar profundas y complejas ecuaciones, el programador de SW, el ejecutivo capaz de liderar, etc.
      Ninguno debe excluir al otro en méritos, todos son imprescindibles.
      A mi modo de entender la empresa debe de ser una ORGANIZACIÓN HUMANA tendente a dar beneficio a la sociedad, con las retribuciones justas y necesarias, sin brechas salariales basadas en la oferta y demanda, solo en la justicia y la equidad, pues te aseguro que un humano con dotes de ejecutivo, haría un mal papel de freidor de hamburguesas (aunque le pagaran como ejecutivo). El trabajo es trabajo cuando no te gusta o no estás dotado para esa función, independiente de la retribución que recibas; en un escrito publicado por mí, cuento como una multinacional represaliaba a unos altos directivos, dándoles un magnífico despacho, un teléfono (que nunca sonaba) y ninguna ocupación (y ese despacho ubicado en el centro neurálgico de la empresa, pletórica de actividad).
      En definitiva, termino diciendo:
      En una empresa, lo determinante (por encima del factor económico) está el factor humano, pues los componentes de esa empresa, por humildes y sencillas que sean sus funciones, tienen un proyecto de vida por delante (muchas veces de más calidad que el ejecutivo) que es y debe ser respetable y digno de tener en cuenta.
      Una empresa que solo tenga corazón para las plusvalías es inviable para el futuro de la sociedad por no estar implicada en su proyecto humano, pues una sociedad es humana o no es nada.

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