lunes, 28 de julio de 2014

En voz alta.






Creo que esta entrada no está inspirada, solo obedece a una necesidad de reflexionar en voz alta.
Ocurre en mi vida ahora, un efecto curioso, cuanto más rica es en el plano espiritual, más pobre es en expresión de palabras públicas.
Tengo en mi interior un estruendo silencioso, desde fuera no se nota, no se escucha, pero es un hervir de ideas y sentimientos.
Leo y medito cada día Palabras de Verdad, también estoy en la realidad mundana por medio de la blogosfera, me sigo indignando o espantando (y la mayoría de las veces ambas cosas), este no es un mundo, es un campo de batallas.
Tentado he estado múltiples veces de entrar en liza, de participar en un bando u otro, me he posicionado muchas veces, pero medito cada acción que tomo, para que sirva a más Gloria de Dios y de sus hijos los hombres.
Es muy difícil el permanecer pasivo o contemplativo solamente, ante tanta iniquidad.
Los demonios sueltos campan a sus anchas, pero con el concurso inestimable de muchos hombres y mujeres que ceden a sus más bajos impulsos, colaboradores necesarios en la ejecución del mal.
Por edad, me está siendo permitido el observar la temporalidad del éxito de la  iniquidad humana, estamos viendo como cada día sale a la luz esclarecedora una nueva corrupción, una nueva mentira, como se les cae el disfraz de honorabilidad de la que se habían investido, solo falta el espectáculo en directo de que alguno caiga carcomido por los gusanos como consecuencia de sus faltas. Como ejemplo ver: Herodes muere carcomido por los gusanos ante la vista de todos.
La iniquidad es totalmente transversal, el espectáculo de la corrupción, que como una metástasis se extiende por todo el tejido social, me hace temer un efecto Sodoma & Gomorra.
¿Por nuestra colaboración necesaria en el mantenimiento de sus corruptelas, mereceremos un severo castigo?
Conozco, como otros países están soportando una situación de muchas décadas de ignominia y esclavitud, me pregunto si es la consecuencia de una mala actitud que lo permitió, cuando soportó las muertes, ejecuciones sumarias y demás tropelías, que en nombre de la revolución se hicieron…
¿Hasta que punto somos todos responsables de las sucesivas “burbujas” que nos explotaron en la cara?
Algunos creen que con los mismos ingredientes, pueden hacer un guiso nuevo, ello no es posible, en apariencia puede parecer otro, a lo sumo cambia aparentemente el color, pero tiene la misma sustancia al tener los mismos componentes.
¿Y qué vamos ha hacer nosotros, si no tenemos otros componente que los del antiguo guiso? –se dicen los protagonistas…
Pasarlos por el tamiz del tiempo, y los ingredientes aprovechables usarlos por otros en nuevos platos de otra cocina, si los necesitaran o los quisieran aprovechar.
El resto, que se unan a la masa o en su defecto, al cubo de los desperdicios orgánicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Formulario de contacto en privado / también vale para suscripción por email

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *