miércoles, 19 de noviembre de 2014

Signos y señales.





Qué es lo que primero hace falta para ver las señales y los signos: tener ojos, tenerlos abiertos y libres de orejeras.
No siempre son señales y signos espectaculares, como grandes artificios estelares o cósmicos, o como corrimientos de tierra y tsunamis, ni como pandemias globales.

La mayoría son pequeños o micro signos y señales, solo lo necesario para indicarnos el rumbo, y siempre están con nosotros, pero ya digo que hace falta tener ojos, tenerlos abiertos y libres de orejeras.

Es cuestión de práctica, no es siempre un don, salvo determinadas veces que casi es un prodigio de gracia.

El ser humano que deambula por el mundo sin ver o hacer caso de esas señales o signos, está perdido como lo está el urbanita que desconoce el campo en comparación con ese explorador aborigen que ve las huellas del camino y sabe seguir el rastro de un ser móvil.

Os asombraría comprobar como, y hasta que punto funciona el tener los ojos abiertos y sin orejeras que distorsionen la realidad.

Compruebo hechos pasados en mi vida, los analizo con mente abierta y crítica, y constato a través de mi memoria, que hubo signos y señales que o no vi o simplemente descarté.
Ahora ya no cometo esos errores, he hecho un hábito en mí el mirar las señales y los signos que se me ofrecen, actúo en consecuencia, y no yerro, más cuando yerro es por que no he sabido interpretar esas señales y signos adecuadamente.
Por eso mismo es imprescindible el constante perfeccionamiento en el mantenimiento de los ojos abiertos y la atención a los signos y señales.

Para adquirir el conocimiento de un buen explorador, y mantenerse en el oficio, es imprescindible el vivir adecuadamente, en coherencia y perseverancia en la virtud, entendiendo que la virtud es simplemente hacer lo que debes hacer.

Yo lo he conseguido a través de la lectura de los Evangelios, ellos me han dado las pistas y las normas de vida, no conozco otra escuela o universidad mejor, he estado en muchas, pero todas las escuelas eran un fraude. Lo comprobé en carne propia y puedo afirmarlo con conocimiento de causa.
De este modo lo he vivido, lo vivo y yo os lo comparto.

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