jueves, 25 de junio de 2015

Opinando sobre productividad



Quisiera hablar sobre algo que está teniendo gran repercusión en los medios digitales especializados, la “Productividad”, han salido expertos y textos en abundancia, los hay de mucha calidad y otros de menor importancia, pero todos indican una tendencia (por otro lado ya antigua) que es la mejora en nuestra productividad personal (realmente lo que se busca es la forma de producir más, en definitiva significa eso, aunque se defina como la manera de ser más felices y disponer de más tiempo para la familia o nuestras aficiones, cosa improbable que hagamos aunque debiera ser eso mismo nuestro objetivo primordial), lo normal es que todo ese esfuerzo lo canalicemos en la consecución de más dinero, no de más tiempo para nuestras familias u ocios, ¿En que me baso para afirmar esto? Pues en que hacer un master en GTD, o en que tener o disponer de esos conocimientos, los ponemos en nuestro CV, en nuestra tarjeta de visita o en la Bio de nuestra Web, y nadie que no pretenda monetizar ese conocimiento lo pondría en el CV, como nadie pone como valor añadido a su imagen de negocio que es jugador de pelota vasca.

Desde luego, si te interesa conocer cómo producir más y mejor, en menos tiempo, es imprescindible que visites a los mejores en esto (tengo entre mis amigos a muchos de “la crema de la crema”) entre ellos destaca por méritos propios @iago_fraga_tdo de tecnicasdeorganizacion.com , junto con otros que puedes conocer visitando mi lista de twitter de minimalismo/productividad   pero no te engañes, aprenderás eso que buscas, pero la felicidad no está en conseguir eso.

En mi  larga vida productiva, he cometido muchos errores y otros me los han hecho cometer, y la paradoja es que al final he dado con “la piedra filosofal”.

Nunca es tarde si la dicha es buena, y en este caso siempre que la ocasión lo permite la transmito o comparto por si a alguien le beneficia, pues soy de la opinión que un beneficio positivo siempre revierte a ti, recuerdo la frase “el que siembra vientos, recoge tempestades” pues yo pretendo sembrar suaves brisas perfumadas.

 Mucho se escribe sobre productividad, existen volúmenes y estudios realizados por maestros en la productividad, lo común en todos es que implícitamente o explícitamente, todos parecen buscar la FELICIDAD al conseguir cuadrar el círculo de la productividad.
Todos se hacen eco de las reuniones ineficaces, prolongaciones de jornadas absurdas y una gran acumulación de pérdida de “tiempos” que nos convierte en “indigentes de tiempo” con la consiguiente acumulación de estrés.
Todos proponen métodos y sistemas para priorizar asuntos, pero todo ello no nos hace más eficaces, nos hace más infelices.

Es una enorme paradoja, cuanto más eficaces somos gracias a nuestros métodos, más tiempo tenemos para acoger nuevos retos, y entonces es cuando caemos en el bucle: más tiempo = + productividad + nueva metodología = + productivos = menos tiempo y de este modo entramos en el círculo infernal, es cuando llegamos a lo que se conoce como nuestro nivel de incompetencia máximo, y como una máquina que somos, colapsamos.
Para ejemplarizar esto, os remito a artículos míos en mi blog:  Papá, te compro una hora de tu tiempo  donde cuento una historia en que un hombre muy productivo, sufre un efecto colateral en el que su hijito le pone ante su rostro la verdad del problema (os aconsejo miraros en él).

Otra historia que quizá pueda ilustrar también, es otro artículo en el que hablo de los “sin tiempo” a los que bauticé libremente como los “Timeless” 

Todos buscamos en nuestro ámbito la FELICIDAD como recompensa a un objetivo alcanzado (como nos lo han hecho creer), y no, esa no es la recompensa, la FELICIDAD es un estado que nos ayuda a alcanzar los objetivos que realmente merecen la pena en la vida. Un estado espiritual pleno, nos hace sentirnos felices, y eso redunda enormemente en nuestra productividad en el mundo donde nos ganamos el sustento diario.
La ecuación sería: Estado espiritual bueno = estado feliz = haces todas la cosas de forma suave y óptima.

Que esto es así, ya no cabe ninguna duda, lo prueba el que las grandes corporaciones estén tendiendo a afrontar el “factor humano”.
Unas recurren al concurso de gurús de meditación, o a las sesiones de yoga u otros métodos adquiribles en el “mercado”. Como cito en Timeless (…)Por eso mismo, en Davos estudiaron el salario emocional.
Me sorprendo al leer que en Davos los empresarios de más éxito y más ricos han estado debatiendo sobre como hacer más felices a los trabajadores (…)

Se han dado cuenta de que el factor humano es determinante, y hasta que implementen los “humanóides” que no tienen “espíritu” tendrán que tener en cuenta nuestra necesidad.

En el mercado está disponible una oferta de “espiritualidad light” que es la única adquirible con dinero, la buena, la auténtica no, de esa no hay “expendedurías” de espiritualidad, pues tú no eliges a Dios, Él te elije a ti. Y eso solo lo logras si le agradas con tu vida.

Pues tenemos un problema, diréis.

En absoluto, hay solución, es fácil y gratuita. Solo se precisa una mente abierta y un corazón que no esté endurecido por el “mundanismo”, un corazón que sea humano, de carne y que vibre con empatía.
También es muy bueno el usar una guía, la mía (que naturalmente la considero la única) es la Palabra del Señor a través de los Evangelios.

Lo uno te lleva a lo otro, cuando alcanzas una paz y una alegría interior (más sostenible que por medio de meditaciones u otras técnicas de mercado) el camino se te allana, conoces lo realmente importante, te enfocas en ello, eres productivo al máximo de las posibilidades humanas y ya no colapsas. 

No colapsas porque ya has roto con “las cadenas del mundo” que te esclavizaban, que creías que eran importantes y realmente estaban sobrevaloradas.

Me preguntaba  hace unos días en La importancia de “los importantes”:
¿Que es importante en la vida?
¿Quiénes son los importantes?
¿Nos dan algo los importantes?

Me daba respuesta  en mi entrada y me decía a una de ellas “¿Que es importante en la vida?": Irte a dormir a la noche sabiendo que te vas a dormir plácidamente, que incluso tendrás que hacer un esfuerzo para rezar tus oraciones sin caer dormido. Inequívoca señal de que nada te deben ni nada debes, de que nada temes, ni siquiera el no despertar”

Pero mientras adquirís auténtica espiritualidad, os valdrán los sabios consejos de los maestros de la productividad y sus métodos, pero sed conscientes de que os pueden conducir a una espiral de mejora en la producción que se traduzca en una des mejora  de la calidad de vida.

Yo uso todas las técnicas de productividad en mi ámbito privado (con bastante éxito debo decir) pero todas con el filtro de mi espiritualidad, que es “fiel balanza”.

2 comentarios:

  1. Hola Alberto. No coincido contigo en lo de Dios, pero sí en la necesidad de que la productividad no sirva para cargarnos más muertos encima, sino para aprender a vivir la vida de una manera diferente.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido amigo Ivan, te respeto tus opiniones (como no puede ser de otra forma) pero argumento: Me supongo que es la frase “tú no eliges a Dios, Él te elije a ti. Y eso solo lo logras si le agradas con tu vida.” Yo creía que no era de ese modo, pero mi realidad me ha demostrado que es así, solo si eres capaz de llamar SU atención con una vida adecuada (y todos conocemos qué es una vida adecuada) se fijará en ti, si no serás uno más (ten en cuenta que hace salir el Sol para buenos y malos) y cuando pone su mirada en ti, ya nada es igual.
      Te agradezco como siempre tus MUY estimables opiniones.
      Un abrazote grande.

      Eliminar

Formulario de contacto en privado / también vale para suscripción por email

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *