viernes, 23 de octubre de 2015

Crónicas desde el parque I



Voy por el parque al que he bautizado como mi nueva red social y observo el afán de todas las personas que allí están.
De mis lecturas viene a mi memoria una sentencia: "Vanidad de vanidades, ¿Qué provecho saca el hombre (en genérico) de todos los afanes que persigue bajo el Sol?"

Pienso que todo es una vana ilusión, una tontería que no vale para nada, salvo en la mayoría de los casos para pasar un mal rato.

Entiendo o creo comprender, qué lleva a tantas personas a machacarse con ejercicios estresante del ritmo cardíaco, con una insistencia que observo todos los días, se preparan para una maratón que realizarán uno de estos días, muchos son los llamados a ese suplicio diario ¿pero cuántos están verdaderamente preparados? Por lo que observo algunas personas no tienen un cuerpo apto para ello, su cara de sufrimiento es inmensa, no disfrutan nada, y todo ¿por qué?
Vanidad de vanidades pienso que son.

Otra cosa que he observado: Si creyera en la reencarnación, ¿qué pecado estará purgando un perro que es mascota de una de estas personas?
Nada me produce más misericordia que ver a esa mascota, a la que privan de olisquear las fragancias del entorno y las obligan por medio de una correa a seguir al trote a un humano que se empeña en llevar su corazón al extremo.

Y tiene un pase si el humano va a pié… pero ¡ay! si el humano es un ciclista, eso ya es casi maltrato. Un humano ciclista, con marchas multiplicadoras de potencia en su bicicleta, se  pasea y su mascota hace un innecesario y antinatural ejercicio en la mascota (la gimnasia), pues en el medio natural los animales no hacen ejercicio innecesario ¿Alguien ha visto a los leones haciendo gimnasia sueca?

No todos son de este modo que relato, otros si lo hacen  a mi modo de entender lo correcto: Disfrutar de su mascota. ¿Cómo? Lanzándole un juguete que el perro solícito recoge y vuelve con él y le solicita un nuevo lanzamiento.
O acarician a su mascota, mientras ésta retoza entre la hierba.

Sé que sea necio o sabio, da igual, los dos acabaremos de igual forma, tendremos el mismo final.

Una cosa he leído que me parece interesante: “Más vale un puñado con reposo que dos con fatiga”.


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