miércoles, 27 de enero de 2016

Como afrontar el vivir austeramente en una sociedad de consumo






De como nos enfrentamos los que hemos adoptado la austeridad minimalista como modo de vida en un entorno o sociedad consumista, es todo un paradigma de enorme dificultad.

¿Tenemos que publicitar nuestro modo de vida, como si de una religión se tratase, o por el contrario es una opción que tenemos que vivir en la privacidad?

Alguien puede opinar que es necesario vivirlo en privacidad, pero me surgen algunas cuestiones o dudas, creo que por distintos motivos, tenemos que publicitarlo, aún corriendo el riesgo de que no nos entiendan, y entonces deberemos hacer un esfuerzo mayor en explicarlo.

Motivos:
·        Porque minimalismo es austeridad y sencillez de vida, es renunciar a tantas cosas para poder dar y compartir, es un modo de libertad frente al desenfreno del consumismo, es como una purificación interior.
·        Todo lo bueno ha de ser compartido.
·        Porque debemos aspirar a construir una sociedad mejor.
·        Porque debemos sembrar para cosechar.


¿Puede un minimalista aceptar regalos de consumo?

Naturalmente que sí, pero con matices:
·        Tiene que saber el donador que eres minimalista, y que es posible que el regalo, más que agradarte, sea un “contaminante” que perturbe tu nueva vida. ¿Regalaríamos a un ex alcohólico una botella de licor?
·        Que sepa tu donante que  es posible que su donación sea objeto de venta, donación o cualquier otro descarte.

¿Pues que clase de vida minimalista estarías construyendo, si compras solo lo que necesitas para liberarte de cadenas, y otros te “encadenan” con sus regalos? 

No olvidemos que el que regala considerará un insulto si no ve que conservas su regalo. 

Y… ¿En que lugar queda tu filosofía de vida en ese caso? Pues en que creerían que no compras porque eres un miserable tacaño, pues bien que aceptas “cosas” del mercado de consumo.

Nadie dice que sea fácil el convivir en una sociedad consumista, pero consolaos con pensar que más difícil es vivir en una sociedad donde no se puede consumir lo que se desea.

Mi pensamiento viene a quedar plasmado en dos frases:
1.     No necesites nada que te puedan quitar.
2.     No ansíes nada que no puedas tener.

4 comentarios:

  1. Grandes conclusiones! gracias por el post!

    Un abrazo!!

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    1. Muchas gracias por participar, me alegro de que te haya gustado la reflexión.
      Un abrazo amiga Esther

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  2. Pienso que cuando uno lleva una vida minimalista y acepta regalos de otras personas; pues lo que esa persona haga con los regalos es asunto de ella y de nadie más. Creo que cuando alguien regala algo, no lo hace con condicionamientos como: "no lo irás a botar", "cuidado con venderlo", etc, pues ya pasó a nuevo dueño.

    Si alguien se ofende porque vendieron su regalo, pienso que la persona ofendida debería reflexionar y buscar dentro de sí mismo por qué se sintió así, podría ser que se sintió menospreciado porque alguien se deshizo de su regalo, lo cual indica que hay que trabajar en el autoestima, y así hasta hallar la herida emocional que está causando dicho malestar.

    Un abrazo fuerte a la distancia.

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    1. Estimada Yula, el regalar y recibir cosas es principalmente un asunto cultural que siempre obliga.
      Un minimalista, como humano que adopta una “forma de vivir” también según su cultura está obligado.

      En España tenemos un refrán: “ Quien regala, bien vende si el regalado lo entiende”
      Nos quiere decir con ello que el regalo es “una contraprestación de algo”.

      Por eso, el menospreciar un regalo, como sobre valorarlo, a veces es un error.

      Por otro lado hay regalos “no convenientes” como una botella de licor a un ex bebedor, ni un regalo propiamente femenino a un varón confeso.

      Siempre a tu disposición para recibir tus opiniones.
      Un abrazote para tí en la cercanía de los medios.
      Alberto Antonio “Ávalon”


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