domingo, 13 de mayo de 2018

En otro tiempo

 Este relato corto fue inspirado por un tuit como cuento en la entrada anterior que titulé Viaje en el tiempo ¿Una fantasía?
Sin más dilación entro en el relato mismo.

Dije yo el otro día:
Viajando en el tiempo
Me voy a decidir, me preparo apenas, no necesito nada de equipaje, un ser incorpóreo no necesita llevar nada, el primer inconveniente a que me enfrento es la barrera de los idiomas y las costumbres del lugar que me propongo visitar a fin de entender los hechos y las palabras que oiga y vea.
Aprenderlos todos los necesarios me llevaría años, años de los que no dispongo ni aun para lo básico.
Me decido por ir a la época de Jesús el nazareno a los lugares en que Él predicó, el conocimiento de la Biblia me ayudará pero me temo que no sea suficiente.
He contactado con personas de relevancia y sabios conocedores de esa época, sus usos y costumbres, lo que me han contado lo guardo en mi memoria pues es lo único que me acompañará ya que las cosas materiales no pueden acompañarme, estaré sólo auxiliado por ella y por mi ingenio. Estas charlas me han confundido más que me han aclarado.
Espero que el "ingenio mecánico" que me "transportará" sea preciso y no acabe en un lugar o dimensión no deseada, como no hay "botón del pánico" no habrá solución.
Me dicen que al ser incorpóreo nada me podrá afectar al ser inmaterial, pero...¿Qué hay de la existencia de la antimateria?
Mi susto es grande, muy grande ya...
He llegado hasta aquí y no voy a dar marcha atrás ahora, comámonos el miedo y que sea lo que Dios quiera...
Entro en el tubo de cristal, desnudo como corresponde a un nacimiento, noto mi corazón muy acelerado, sólo espero que el transito no sea muy doloroso, respiro profundamente y mis pensamientos van para los que dejo atrás mía, mentalmente hago una simple oración y me encomiendo a Dios y cierro los ojos.
Escucho la cuenta atrás de los técnicos del laboratorio y sin pensarlo aguanto hasta la respiración.
Oigo mis propios pensamientos en mi interior con una rapidez increíble, no tengo consciencia del paso del tiempo, no calculo el tiempo pasado, sólo que ya no siento nada, ningún agobio, ningún sonido, ni siquiera escucho ya los latidos del corazón ni el torrente de mi sangre palpitar en mis sienes.
Abro los ojos y no veo nada ¿Me habré quedado ciego, pienso?
Pongo atención a los posibles sonidos, nada ¿Seré también sordo?
Trato de tomarme el pulso, pero no me toco nada, trato de pellizcarme por ver si siento algo, nada.
No sé cuanto ha pasado, ni dónde estoy, es la nada más absoluta, me empiezo a asombrar, mis recuerdo me traen las sensaciones de cuando era corpóreo y no es lo mismo a lo que siento que no se describir.
Pasado, digamos un tiempo, percibo o mejor dicho siento unos sentimientos de pena y de dolor ajeno a mi cuerpo, también un enorme "ruido" de sentimientos como si una marejada al igual que las olas se abaten en mi rededor. Son multitud de expresiones humanas y no humanas expresadas en sensaciones, que no en palabras.
Nada hay que me oriente de dónde estoy ni en qué momento, solo percibo múltiples y desordenadas emociones.
Pienso, ¿A que se debe que no vea nada ni oiga tampoco?
Recuerdo las lecciones de física: el sonido choca contra nuestros tímpanos produciendo una excitación en el oído interno que el cerebro traduce, al no existir la barrera física de la membrana del oído no hay excitación eléctrica.
Lo mismo con los ojos al no existir la lente del ojo sin mácula que reproduzca sensaciones eléctricas a las neuronas, no hay nada que traducir.
Me resigno a percibir sólo emociones, pero éstas no me orienta en nada, son un torbellino mezcladas y aún no sé cómo filtrarlas.
No me atrevo a moverme, claro que tampoco  se hacerlo y no creo que sin conocerlo sea prudente intentarlo. Claro que si no lo intento no sabré hacerlo, éste es mi dilema que empieza a preocuparme ya seriamente.
Sigo atento a las emociones por ver si las puedo filtrar de alguna manera, algo que me está incomodando es el no saber el tiempo, si es mucho o poco, recuerdo haber leído que el tiempo no es igual para un ser que vive una hora en todo su ciclo vital que para una tortuga, por ejemplo que lo cifra en más de cien años.
Un año mío era de 365 días y eso dependiendo si era bisiesto o no ¿Cómo será el día en un ectoplasma incorpóreo? ¡Dios que angustia!
Siento "cerca" una emoción de misericordia, no sé si es a mí o es a otro...
No sé qué ha pasado, ahora siento mi corazón ¿Estoy vivo? Me pulso y ahora noto mi corazón que está a punto de explotar ¡Dios mío  que dolor! Grito y el fuerte sonido atrona mis  oídos, abro los ojos y veo en mi derredor a muchas personas que se ocupan de mí y me ponen multitud de cables, sufro una convulsión de violentos movimientos.
He vuelto, a dónde, no lo sé. Desconozco el sitio, las personas son similares a las que dejé, pero el ambiente es distinto y el laboratorio también.
Cuando lo sepa puede que os lo cuente...



A pasado algún tiempo, sin definir cuánto, desconozco todo, sólo me alimentan con cosas que puedo masticar pero que no defino qué son. Nadie me habla, solo me sonríen mientras una música sinfónica indefinida a muy bajo nivel se oye en mi estancia aséptica de paredes lisas de un color anacarado iridiscente que cambia de color según la miro.

Me doy cuenta de algunos cambios en mí mismo, tengo la dentadura completa, antes me faltaban piezas dentales que me hizo usar un aparato que no portaba el día del viaje.
Me entretengo en examinarme con la vista y el tacto, pues la falta de espejos me impide ver mi reflejo en el, parece que estoy completo a excepción de mi renovada dentadura.

Noto que me marcan el día o la noche por la intensidad lumínica de las paredes, de blanco iridiscente pasa a dorado de la noche.
Dispongo de todo para mi solaz, salvo compañía humana real, sólo con pensarlo al instante se materializa ante mí, curiosa y extraña sensación, hoy mi cuerpo está pletórico de vigor, me siento bien, de hecho tengo ganas de correr por una pradera suave y de yerba verde, ante mí se extiende una hermosa pradera con sus pájaros en algunos arbustos  o incluso árboles de gran porte, me desfogo corriendo como un niño cuando caigo en la cuenta que estoy haciendo lo que hasta hace poco ya no podía hacer sin asfixiarme de agotamiento, no pienso en ello y disfruto de mi correteo infantil y acabo riéndome como un chiquillo.

Ya me canso, estoy sudoroso aunque la temperatura es primaveral, me vuelvo a mi "hogar" cansado y sucio de sudor y de rastros de hierba y barro, pues hasta he estado chapoteando en él.

En un instante estoy dentro de un cuarto dónde un "chirimiri" me empapa agradablemente y me limpia, me desprendo de la ropa (una especie de vestidura integral) y entro seco.

Pienso que me gustaría fumarme un puro y ver algo de televisión, pero esto no es posible al parecer.
Hecho de menos "algo de libertad" y algún vicio, pero en esta nacarina estancia al parecer eso no se contempla.
¿Hago la prueba de pensar en compañía femenina? La hago, nada, ninguna reacción.
Recuerdo mis lecturas y pienso en las últimas, se me ofrece un ejemplar de mi Biblia ¡El mismo libro, el auténtico!
Lo tomo y me sumerjo en él.
Disfruto de ésta cárcel benéfica y protectora mientras juego a probar  y descubrir más posibilidades, pues no me han dado instrucciones ni nada por el estilo.

Hoy me han sometido a múltiples pruebas, ninguna invasiva, sin molestias, tampoco hoy me hablan con voz, sólo veo sus caras con una sonrisa amable y cariñosa.
En mis pruebas deseo caminar por una ciudad, para descartar si todo es producto de mi memoria caché elijo una gran ciudad con un idioma distinto y que no he visto en ninguna película, pues me sería muy fácil recrear en mi memoria un paseo por Nueva York que conozco como si fuera de allí.
Me encuentro paseando por una avenida de Toronto (que desconozco) y si me paro las gentes no me evitan pues pasan a través de mí fácilmente, veo que es una recreación muy buena pues hasta los sonidos de ambiente llegan hasta mí, aunque el idioma lo desconozco por no saberlo, pero disfruto del paseo, me contengo de entrar en un cine, aunque probablemente lo podría hacer, sigo mi paseo pero no subo a ningún transporte por no tener dinero para pagar el viaje...¡Pero es una oportunidad enorme! Me subo y efectivamente nadie me ve ni por lo tanto me cobran, me he convertido en un delincuente "colándome" en el servicio, pienso para mi coleto.
A estado bien, quizás pruebe otra época donde no haya referencias gráficas, quizás retome mi primer objetivo de ir a la edad del nazareno.

Al regreso a "casa" deseo probar con una película, en el directorio de películas disponibles son sólo títulos que ya conozco, deseo sentarme y pasar un buen rato, elijo "El gran Torino" una muy buena película de Clint Easwood, terminada pruebo con un documental al boleo hasta que me entra somnolencia y me tumbo.

Me despierto sobresaltado por una emoción de profunda pena, he soñado un absurdo de mi pasado y me ha perturbado en exceso, mis fantasmas pasados siguen paseando conmigo, los errores cometidos, las decisiones no tomadas a tiempo me apesadumbran también en este tiempo que no se cuál es.

Nuevo día de pruebas personales para descubrir nuevas posibilidades de viaje, no me es posible viajar a la palestina del año I de nuestra era cristiana, mi proyecto está siendo fallido.

Pienso en la imposibilidad de realizar mis proyectos, son más grandes que yo mismo y mi voluntad, y preparo un nuevo experimento: ¿Y si alargo en el tiempo una excursión que dure algo más?
Voy a salir a correr y andar de excursión por el entorno que me permiten, tomo una mochila con viandas para intentar pasar al menos un día "fuera" con los que considero imprescindible, comida, agua y una manta térmica.

Por el camino observo animales, todos conocidos, no son bestias feroces que me puedan causar molestias, no conozco aunque presumo que "son representaciones muy logradas" pero como no accedo a ellos no puedo confirmar nada.
Llega el frío de la noche, me preparo para acampar, creo que este es un buen sitio, me tumbo en el suelo y levanto la mirada al cielo, hoy es una noche de luna oculta y el espectáculo que se ofrece a mi mirada es impactante, sin contaminación lumínica las estrellas se ven en todo su esplendor, hacía mucho tiempo que en mi vida urbanita no las veía tan bien, reconozco los carros de las constelaciones de las Osa Menor y Mayor que son las únicas que conozco.

Ya por la mañana desayuno un poco de comida de la que llevo en mi mochila, añoro el café y un buen cigarro, pero no dispongo de ellos. Deambulo por los alrededores y me acerco a una barranca próxima de considerable tamaño cuando por error doy un mal paso y me caigo rodando, me hago daño en un tobillo en la caída y trato de sujetarme al suelo inestable, con gran esfuerzo me incorporo y asciendo  hasta dónde estaba antes de la caída.
Esto no ha sido "virtual" pues el tobillo me molesta bastante, la frustración me incomoda un poco pero no desisto.

Poco productiva me resulta la excursión con un pié limitado que me hace descansar a cada instante, acampo en espera de mejorar y no empeorar, pues creo que es sólo un simple esguince, al cabo de unas horas ya anochece, me preparo un pequeño refugio en una depresión del terreno abrigado de un posible viento, sólo por precaución más que nada pues no tengo antecedentes de cómo es aquí el tiempo, no dispongo de fuego y espero que la manta térmica me sea suficiente, debí coger una tienda plegable...

La noche es ya cerrada, el cielo muy hermoso algo nuboso y la temperatura es paradisíaca, creo que voy a dormir bien.
Ya por la mañana me despierta la claridad y el sonido de pájaros, del  tobillo voy mejor, todavía cojeo pero ha remitido la inflamación, pasaré otro día tranquilo para consolidar.
La comida disminuye, tengo que ver si puedo conseguir más, en mi entorno no veo nada comestible y la caza no creo que pueda, me acerco a un riachuelo en el que he visto que puede haber pesca, aunque ahora caigo que no tengo con qué hacerlo.

He pecado de cándido, creí que podría y como un niño imprudente me he lanzado, se me está acabando la comida y no consigo más y ahora mis deseos no son cumplidos por más que pido o deseo como antes hacía en mi nacarina cárcel no dispongo de nada que llevar al estómago, ¡Peste de esclavitud de este cuerpo siempre necesitado!
Conozco ya la esclavitud del cuerpo a toda clase de "pesebres" ya sean los que sean, humillado en mi orgullo decido volver si puedo a mi "zona de confort conocida" ya intentaré otra cosa.
Todo esto me hace pensar en el sentido de la vida y en el objetivo de vivir ¿Para algo o sólo para sobrevivir?
El ser vivo al parecer vive para reproducirse en un mandato automático y perentorio, sólo el ser vivo y pensante siente otras necesidades como son el transcender en el tiempo o en la esperanza de un Dios.
No tengo nada para comparar en este mundo "virtual", aunque si he descubierto que mis posibilidades de sobrevivir autónomamente son las  mismas que las de un conejo en un laboratorio que depende del sostén ajeno, y creo que ni la muerte puedo darme, pues si han sido capaces de "materializarme" tampoco eso me permitirían, tampoco lo voy a intentar.

Han abolido mi libre albedrío, que creo que es la máxima expresión de mi voluntad en libertad que he conocido.
Visto mi fracaso ¿Sería deseable volver dónde estaba? Pienso, en los, o mejor dicho, las emociones que tenía y sentía y creo que no.
Recuerdo esa estancia en la nada siendo algo que no defino y me espanto, creo que el ser, es ser algo y es bueno y que ese ser sea finito.
Quiero ser algo y ser finito dada mi insignificancia.
Vuelvo a mi ser en la esperanza de mi unión con el universo creado al final, pues seré parte ya de ese universo total y en armonía con él, nada de particularismos necios de toda necedad.

Me vuelvo cojeando aun hasta mi "hogar", dos días después ya estoy otra vez en mi "casa nacarina" llego hambriento, sucio y muy casado, tanto psíquicamente como humillado mi orgullo, después del aseo preceptivo como y me duermo.

Otro día, veremos lo que me depara, doy cuenta de un desayuno de los mismos alimentos consistentes pero ahora saben a jamón serrano y a café con tostadas sin serlo, termino y siento un roce en los pies, miro sobresaltado y veo un cachorro de perro que juguetón se refugia en mis piernas, lo miro agradecido y hasta intento acariciarlo y ¡Oh  sorpresa, puedo hacerlo y corresponde a mis caricias! ¡Tengo un compañero!

Me paso todo el día jugando con él...Salgo a corretear por la pradera,  hasta ahora es lo mejor que he sentido. Ya no me siento tan solo, somos dos seres vivos en mi "mundo virtual".
Mi estado de ánimo a sufrido un cambio muy sustancial, siento por él un amor que no imaginaba ya tener por nadie.
Es curioso, le llamo alguien, porque es algo más que un simple animalillo, es para mi un igual y creo que con los mismos derechos a vivir que yo ¿Qué pensará de mi, seré para él lo mismo que él para mí?
Sigo disfrutando de la compañía perruna, es sorprendente lo que ha traído a mi vida este ser, estoy muy contento y muy agradecido a mis "amorosos carceleros" por este regalo a mi existencia.
Me hago con un plato volador del que tiras y el perro recoge y se supone que te lo trae, que no es siempre, a veces sale corriendo como un loco con su presa.
Con un excesivo entusiasmo lanzo el plato y éste vuela hasta la barranca cercana, el cachorro corre imprudente hacia allí, y en menos que se chasquea unos dedos se precipita por el abismo.

Llego corriendo y espantado de horror y le veo allí abajo debatiéndose entre las aguas que en forma de rápido discurren torrencialmente hacia no sé dónde.
Yo no sé nadar, me quedo con los ojos fijos en el espectáculo que es su nadar agónico y desesperado, hay una caída enorme para mí, tardaré mucho en bajar y no llegaré a tiempo de nada, claro que tampoco nada puedo hacer si no se nadar.

No puedo soportar la sola posibilidad que por mi culpa desaparezca esa vida que en poco tiempo ha conquistado mi alma, y sin detenerme a pensar, me lanzo al vacío y me acerco a él, lo agarro con fiereza y trato torpemente de nadar, me consuelo con que si no puedo salvarlo, al menos sí puedo morir con él.

En un instante aparecemos los dos mojados y aturdidos en nuestro "hogar".
Gracias a Dios no me han permitido la muerte ni a él tampoco al que seguía teniéndolo en mis brazos agarrándolo con fuerza.
Nos reponemos del susto, y alegres mientras el me da besos con su lengua, yo le abrazo con todo mi cariño.
Como dice Galdós: La muerte siempre viene a tiempo, es decir según cuando nuestro criterio no debe venir.

Jugando con mi compañero, pienso: que qué triste es estar solo, he comprobado que prefiero morir a estar sin la compañía del ser que me quiere, que estar solo en esta "jaula dorada". No me han permitido una compañía humana, pero sí una animal.
¿Hubiera sido lo mismo con una humana?
¿Qué me lleva a sentirme esclavo de mi compañero perruno?
Él no se expresa con palabras, sólo con gestos y emociones.
¿Por qué me basta con esas expresiones?
Son muchas preguntas que me hago sin obtener respuestas.
Hoy he empezado a hablar con él, le cuento historias y hasta películas, cuando juntos veo alguna del catálogo, se las explico, él parece que me entiende.
¿Estaré perdiendo la razón al hablar de este modo a mi compañero de cuatro patas?

Han pasado muchas semanas, me ha crecido la barba considerablemente, tendré que "pensar" en una afeitadora.
Me han dado como compañía un perro en vez de un bípedo humano, será que otra cosa no es conveniente y el perro me conviene más para mi equilibrio psíquico, deduzco que esto va para largo, me conformo y como hasta ahora no me han demostrado maldad, no desconfío, salí para un viaje sin retorno y desconocido, me atengo a esto.
Observo que saben bastantes cosas, eso es evidente, pero ¿Qué soy yo para ellos, quienes sean?
Me pregunto si yo encontrara un ser de otro tiempo o de otro mundo, ¿No lo estudiaría, no querría observar sus reacciones sin contaminarlo con el conocimiento de la realidad presente?
No me cabe duda que soy objeto de estudio, aunque debo reconocer que no se ajusta a lo que los actuales científicos harían, quizás porque éstos ya saben cosas biológicas suficientes y sólo le interesan las emociones.

Mi compañero cachorro, ya no es tan cachorro, se le ve crecido y más evolucionado, aunque permanece su carácter.
No hecho de menos unas respuestas habladas, prefiero las emocionales, no tengo ganas de entrar en controversias, la "vista" de gentes me placen en su manera virtual cuando decido pasear por avenidas populosas, ésta las hago sin el perro al que reservo para el campo que le agrada más.

Pienso en lo que tiene de ironía esta situación, pretendía yo ser observador de comportamientos humanos del pasado, y acabo siendo objeto de estudio y observación.

No se lo que me espera, ni cuales van a ser las pruebas que tendré que pasar, pero no estoy tan mal de momento, dejaré todo en manos de Dios, como oré cuando inicié este viaje sin retorno.

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