Pícaros y picardías
Aunque pueda parecer increíble, acabo de leer a mis 63 años “El Lazarillo de Tormes” de un tirón. Esta edición* tiene un prefacio de Gregorio Marañón, aunque yo diría que es un anti prólogo, o prólogo crítico. Este prólogo induciría a tirar el libro a la basura, pero teniendo en cuenta otras cuestiones, lo leo de un tirón, es corto y se lee bien. Pero mi interés no es prologar nada, es solo aclaración de lo que a continuación os voy a relatar. Me adentro en las aventuras y desventuras de Lázaro (que así se llama el protagonista) cuando para mi pasmo leo aventuras sufridas por mí mismo como si de un dèjabú fuese. Nuestras procedencias paternas no son las mismas ni parecidas, pero sí lo son muchas de las aventuras que se relatan en el libro. Hoy quiero relatar la coincidencia entre las de Lázaro y la mía: Lázaro por necesidad se hace lazarillo del ciego y yo voluntariamente me presto de lazarillo para otro. Tanto el ciego de Lázaro como el mío, tienen el mismo carácter y ...