Testimonio de un minimalista
Comencé con el minimalismo como una venganza contra el sistema que me descartaba del sistema productivo y de consumo. Aunque era una reacción humanamente comprensible, no era buena para mi espíritu y desarrollo como ser humano, pues era un sentimiento de venganza. Sí eran buenas sin embargo las acciones emprendidas: la austeridad implementada por ejemplo. Trajo orden en el caos del día a día, ajustó las necesidades a las reales y me liberó de las cadenas de necesidades falsas, implantadas por otros intereses ajenos a mi felicidad. El uso de técnicas de reciclado obligado, hizo que creciera en el poder de la reflexión y de la inventiva. Analicé, comparé y busqué en libros y escritos antiguos, experiencias similares, y en todos los tiempos las cadenas eran similares y las consecuencias parecidas. No son un error de ahora, es un error sin tiempo definido, es viejo como el hombre mismo. No hemos cambiado nada, solo lo hemos modernizado algo, y al come...