miércoles, 8 de octubre de 2014

Experimento involuntario.





Mi ordenador está precisando de mi atención plena desde  hace una semana.
Este acontecimiento ha llegado a dejarme fuera de juego de las redes sociales, al tener que ocuparme de su configuración desde el inicio, he llegado a cambiar hasta el sistema operativo; vamos que he tenido que actualizarlo un “poquito”.
Por estas razones he vuelto a mis principios: “el acudir a los locutorios para leer los correos”.
Con tantas descargas y recargas, me he quedado sin datos en la cuenta, con lo que ahora estaré hasta que recupere Mgb  en el “pleistoceno informático”, con unas conexiones anacrónicas de 100Kb por segundo, cuya lentitud me impide por tiempo entrar en web con gráficos o vídeos, solo puedo leer los correos con “vista básica” como ellos la llaman, más un twitter muy lento.
Como de todo acontecimiento que vivo, tengo que sacar conclusiones, éste no va a ser menos, y os lo cuento:
Recurro a las listas de positivo o negativo (+/-).
·        (+ y -) No puedo leer prensa online.
·        (+) Las conexiones lentas me obligan a entretener el tiempo entre las descargas en hacer tareas diversas que normalmente son relegadas por la navegación activa y rápida.
·        (+) Nuevo criterio de productividad, ya no prima el volumen de información buscada, solo la calidad reflexionada en el propio momento.
·        (+) Ya no tengo nada más que una pestaña abierta, con lo que pro castrino menos.
·        (-)No puedo ver online videos ni fotografías.
·        (-) No puedo hacer video conferencias.
·        (+) Al funcionar el ordenador de manera rápida, hace más atractivo el escribir (por comparación con la tortura de la navegación lenta).
·        (+) Mis intervenciones en la navegación son más prudentes, más pausadas y meditadas.
·        (-) La lentitud me impide leer blog amigos por su “peso”.

He sacado una conclusión de calado:
“La cadena esclavizante del mundo consumista, que te hace quedarte sin tiempo para atender a tu familia (por ejemplo), para la reflexión personal, por la necesidad de ocuparte en producir capital para atender los múltiples pagos a que te obliga esta sociedad, lo mismo hace esta capacidad de navegar velozmente, te hace estar “enganchado” permanentemente a la red, impidiendo que tengas tiempo de pensar, meditar, leer un libro o realizar cualquier otra actividad que no sea la de estar permanentemente pendiente de la red de redes”.


4 comentarios:

  1. Es una superconclusión, amigo. Con tu permiso, te citaré en un próximo artículo.
    Me gusta el concepto de "experimento involuntario", que supone convertir la experiencia en materia de observación.

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    1. Me agrada mucho que te guste amigo Homo Minimus, tiene naturalmente permiso para citarme y es un honor que lo hagas tu.
      Un abrazo

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  2. Me pasó hace poco algo parecido, estuve una semana en una obra en el extranjero, solo tenía internet donde dormía. Lo que hacía era imprimir varios documentos en pdf por las mañanas para leer durante el día en tiempos muertos. Era como ir al desayuno buffet en un hotel y prepararte una bolsa con comida para el resto del día.

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    1. Constituyó un “desayuno punto 0” además de leerlo más sosegadamente y de ese modo la comprensión mejora bastante, en la infoxicación perdemos matices del texto debido a la rapidez o avidez de leerlo.
      Un abrazo

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