sábado, 10 de enero de 2015

Minimalismo aplicado




Queridos amigos y amigas minimalistas, en el año que comenzamos quiero hacer algunas reflexiones que creo interesan.

Como dije ya en mi tribuna alguna vez, el minimalismo es un escalón en la evolución humana, y amigos, la evolución es imparable, se puede estar a su favor y cabalgar junto a ella, u oponerse inútilmente.

El minimalismo lleva o es igual a la austeridad en la forma de vida, austero en la posesión de cosas, austeridad en el consumo, austeridad también en el tiempo, austeridad en las relaciones humanas, austeridad en la información (stop a la infoxicación) y de este modo hacia un minimalismo existencial.

El ser humano está encapsulado en una esfera o exoesqueleto construido por el consumismo.
Cuando por medio del minimalismo, es decir de la austeridad en la forma de vida erosionamos ese exoesqueleto, estamos empezando a destruir lo que nos impide subir el escalón siguiente de la evolución humana.
Eso es nuestra responsabilidad, forma parte de nuestro libre albedrío, de nosotros dependerá si evolucionamos, o permanecemos prisioneros del exoesqueleto.
La productividad está muy bien (aunque a algunos de nuestros comentaristas les parezca un contrasentido ser minimalista y productivo), yo aprendí productividad e hice algunos estudios sobre ello en la industria, estaban enfocados a la productividad de la producción fabril, movimiento- tiempo-movimiento (MTM)=productividad.
El ser más productivo, dependiendo dónde o en que ambiente se aplique, será beneficioso para el humano o pernicioso para él y productivo para el consumismo: +producción=abaratamiento de costes=+beneficios.

El exoesqueleto que menciono “consumismo” es sobradamente conocido y demonizado, consumo sí, pero responsable, no esclavizante, aunque me temo que sea una utopía.

La falta de tiempo que todos aducen, por anteponer los negocios propios, los compromisos y las familias, son entendibles, pero indican un síntoma: no practican el minimalismo o  austeridad  social, es lo que llamé un “sin tiempo” en un artículo; su tiempo está tan saturado de cosas o eventos, que quizás se resienta su propia vida, no solo la participación en reflexiones minimalistas, si no también  las familiares y  los negocios, recordad aquello de “el que mucho abarca, poco aprieta”.
Exponía en “Ladrones de tiempo” un método para identificar a esos ladrones que nos robaban el tiempo para su uso personal, exponía el ejemplo de que disponíamos de 24 horas al día, si lo monetizamos: 1hora=1€, dispondríamos de 24 € no invertibles en depósitos para rentabilizarlos, hay que gastarlos, la forma de hacerlo indicará nuestra productividad, eso nos indicaría la gestión de nuestro dinero/tiempo e identificaría a nuestros “ladrones de tiempo”.

¿Cuántos € debemos dedicar a la reflexión y en detrimento de qué? Siempre partiendo de la premisa de que la reflexión sea cosa necesaria y buena.
Nuestro tiempo son “nuestros presupuestos de estado” y nosotros somos el ministro de economía y hacienda, de nuestra buena gestión dependerá el si somos exitosos o unos fracasados en la economía, con los efectos que ello tiene en nuestra salud y la de nuestra familia.




 



2 comentarios:

  1. Cualquier tiempo invertido en la reflexión es tiempo aprovechado. Detenerse y mirar. Así evitas caminar por donde no quieres.

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    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo amigo Ivan, siempre gracias por participar.
      Un abrazo

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