miércoles, 22 de julio de 2015

Compra y demografía.






Compra y demografía.
Escribe Ana un precioso y sencillo artículo que podéis leer aquí Simplifica tu vida y sé más feliz  sobre las pastillas de jabón, no voy a estropearlo con mi prosa, me ha llamado la atención puesto que es algo que he percibido yo también, y no solo sobre eso, sino de más cosas.

Como dispongo de tiempo y ganas, hago incursiones por las tiendas y supermercados (dispongo de coche) y me he dado cuenta de que una misma cadena no expende los mismos artículos (no hablo del precio, solo de productos), cada establecimiento tiene sus propias mercaderías. Sorprendido por no encontrar un artículo habitual en mi cesta de la compra, interrogo al responsable del mercado, me contesta que cada establecimiento expende lo que los hábitos de su clientela demanda.
Hasta aquí lo encuentro lógico, pero esto me sugiere que puedo saber qué clase de familias viven en la zona, cual es su poder adquisitivo, cual es su nivel cultural, su franja de edad y cultura urbana y finalmente la situación vital asociada a todas estas circunstancias, de suerte que ya cuando necesito comprar algo, lo primero que me interrogo es a qué almacén acudir, dependiendo de la necesidad a cubrir, me explico:

¿Es de salud debido a mi edad vital? No iré a un super del un barrio nuevo, habitado por familias jóvenes sin problemas de salud (como la diabetes por ejemplo).

¿Es para comprar jabón de lavar a mano? Raramente encontraré uno en envase que no sea líquido ni de otra forma en un super de nueva barriada de gente joven (por lo que se ve, esos no lavan a mano ni los platos, menos la ropa).

¿Qué quiero comprar lejía para el suelo? Tampoco iré a donde van las familias jóvenes y modernas, pues viven en casas con suelos de tarima y materiales sensibles a la lejía, esos lavan con limpiadores específicos para esos suelos y muebles, y por supuesto es imposible encontrar una fregona de algodón, pues solo hay disponibles de “microfibras” (el algodón es el único que soporta relativamente bien la lejía, mientras que las “microfibras se deterioran al segundo uso).

En definitiva, si mí necesidad corresponde a un hábito “viejo” voy donde haya “familias viejas”, por el contrario, si mí necesidad es “moderna” me desplazo a un super de nueva barriada con familias jóvenes.

Planeo por los lineales, y mirando los productos se me aparecen como un gráfico estadístico poblacional, ya leo con maestría estos lineales, ya no existen productos lácteos, ni de limpieza, ni cárnicos ni productos horneados, precocinados, en crudo, empaquetados…
Ahora son para mí historiales demográficos que me hablan de la sociedad de alrededor, de su poder adquisitivo, cultura, edad y salud, etnia y hasta casi intuyo su religión.

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