Las nuevas tecnologías y los mismos vicios de siempre incrementados por ella.
Frente a mi ventana, una cuadrilla de operarios, compuesta de un señor cincuentón y el resto personas jóvenes, se afana en colocar una nueva carpintería de aluminio en un piso viejo en reforma, todos excepto el más alto y agraciado (al menos desde la distancia me parece a mí) que está absorto en una conversación por el celular, que ha juzgar por la expresión dulzona de su sonrisa debe de ser alguien con el que tiene o quiere tener sexo. El cincuentón con gestos agrios le hace colgar el celular y ponerse a su tarea… Saco la sensación de que en la actualidad el mundo lo sigue moviendo el sexo. Es curioso lo del teléfono y la manera en que se impone a cualquier norma de buena conducta, viene mi reflexión a un echo de hoy mismo, uno de mis compañeros de piso, observa con envidia como me desayuno una gran tostada de pan con aceite de oliva virgen extra, dos kiwis neocelandeses y un gran jarro de café con leche… El pasmo y la envidia es porque este compañero de piso compartido es joven y pr...